Nuestra frontera exige libertad, cese del hostigamiento, de la extorsión y violación. Es hora en que la justicia y la ley orienten la vida de esos pueblos
Se anunció a los cuatro vientos, con bombos, platillos y serpentinas el restablecimiento del comercio, la apertura de trochas, veredas y puentes que nos unen con Colombia. Sin faltar, abundó la propaganda de simulación y manipulación, caracterÃstica de los regÃmenes castro-chavistas.Â
Que Maduro, haya hecho mutis y no acudiera al acto fronterizo, al cual sà asistió el primer mandatario de Colombia, tiene sus consideraciones. Puede indicar que el venezolano ignora en qué está metido, no entiende al exguerrillero o está mucho más asustado de lo que se espera en un mandatario que aspira a la reelección por las buenas o malas. El otro, por su parte, abandonó con circunspección la capital, dejando pendiente un paÃs que comienza a enfrentársele, mientras su vecino preside un régimen establecido y controlador.
Lo natural es ver a ambos protagonizando los actos de una ceremonia que corrige una situación, independiente de quien la decidió. A esta falta de educación, cortesÃa e incluso de irrespeto, se agrega la clara incompetencia y previsión por parte del régimen castro-madurista, como queda demostrado con el ingreso de camiones, trabados por detalles formales que debieron ser advertidos y anunciados con tiempo suficiente.
Razón tienen los que bromean asegurando que lo único que se ha conseguido con este reestreno fronterizo es tumbarle el negocio a quienes estuvieron actuando como guÃas rayanos para quienes intentaban pasar. El chavo-madurismo es tan torpe, inútil e incompetente que cambiaron la tradición. Ya los colombianos no buscan gasolina venezolana para ahorrarse unos pesos, sino que son los venezolanos quienes que buscan gasolina colombiana para ganarse unos dólares.
Diáspora y fronteras
Los lÃmites entre paÃses vecinos no son simples pasos de un lado a otro con determinados requisitos. Son entendimientos entre naciones con acuerdos y arreglos. Cada uno tiene el derecho a establecer sus propias reglas de acceso, y las oficinas fronterizas se abarrotan solo en casos extremos cuando grandes masas de pobladores huyen, como sucede con los venezolanos, cubanos y centroamericanos en su intento de llegar a Estados Unidos. O los múltiples linderos que ahora, por la guerra y recluta forzosa, están causando los mayores atascos de huidos en la Rusia de Vladimir Putin.
Venezuela y Colombia comparten tradiciones en común con predominio, por cuestión geográfica, de las llaneras, -comida, música, estilo de sus ciudadanos residentes de regiones calurosas, comerciantes, campesinos de tierras planas, agricultores, cantores y dicharacheros; usanzas que generan intercambios, que terminan siendo nacionales de ambas partes. Solo a tÃtulo de ejemplo, niños venezolanos cruzan a diario esa frontera porque viven de este lado, pero estudian del otro.
El crimen organizado traza la pauta
El chavismo antes, el castro-madurismo ahora, parece no entender la realidad de su larga frontera. Extensa zona de la cual se pasa en minutos de un intercambio humano y cultural a franja de combate con narcos y guerrilla.
En la frontera hay una situación de crimen organizado, en la cual participan grupos armados al margen de la ley, funcionarios de la administración pública y de los diversos organismos de seguridad del Estado. No es un secreto la existencia de atajos y sendas, asà como el cobro que guerrilla y funcionarios hacen por el tránsito de mercancÃas y personas. Nuestra frontera exige libertad, cese del hostigamiento, de la extorsión y violación. Es hora en que la justicia y la ley orienten la vida de esos pueblos.
Tal como se presentan las cosas en una Colombia que tiene problemas de justicia social, su presidente dedicará tiempo a las relaciones con sus vecinos venezolanos y vecindades colindantes de Ecuador y Panamá. Mientras, en Venezuela, el inquilino de Miraflores saldrá poco, quizás valorando en exceso a una oposición dividida y poco original. ¿O es alguna otra suspicacia?
Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la lÃnea editorial de RunRun.es



