La estulta locura venezolano-iraní, por Armando Martini - Runrun
La estulta locura venezolano-iraní, por Armando Martini
De concederse un millón de hectáreas del estado Lara a la república de Irán, estaríamos ante un crimen de lesa patria

 

@ArmandoMartini

No existe un Estado más peligroso hoy en el mundo que el iraní. Amenaza en construir ojivas nucleares “si es provocado”, advirtiendo que podría convertir Nueva York en “ruinas infernales”. Y el castrismo venezolano pretende adjudicarle la mitad del estado Lara y casi el tamaño del estado Mérida, contraviniendo el artículo 13 de la Constitución: el territorio nacional no podrá ser jamás cedido, traspasado, arrendado, ni en forma alguna enajenado, ni aun temporal o parcialmente, a Estados extranjeros u otros sujetos de derecho internacional. El espacio geográfico venezolano es una zona de paz. No se podrán establecer en él bases militares extranjeras o instalaciones que tengan de alguna manera propósitos militares, por parte de ninguna potencia o coalición de potencias”.

Estamos en presencia del más grave delito de traición a la patria, que se haya cometido en la historia republicana. El quebrantamiento definitivo se consuma con la firma del pacto por la ignorancia de quien se cree dueño de Venezuela. Semejante felonía no debe ser permitida por la Asamblea Nacional, so pena de convertirse en cómplice.

Un millón de hectáreas para Irán

Constituye una amenaza directa para la estabilidad del hemisferio occidental. Ocurre bajo los ojos del permisivo y somnoliento presidente. La tiranía terrorista tendrá a disposición posesiones para desarrollar cualquier misión política o bélica, enmascarado de “cooperación económica”.

De suceder el hecho, probado con documentos donde se concede una porción de un millón de hectáreas de territorio nacional a la república de Irán, estaríamos ante una transgresión imperdonable. Por consiguiente, el contrato sería nulo y acarrearía responsabilidad penal para quien lo autorice. Además, la consecuencia del cese inmediato de la función pública para el que lo suscriba.

Se asegura, que las relaciones son “estratégicas” frente al “imperialismo” estadounidense. Y que el acuerdo por 20 años es muestra de la “voluntad al comprometerse en diferentes áreas”. Lo dijo él mismo, el “superbigote obrero”. Maduro fue secundado por el viceministro iraní de asuntos económicos, quien aseveró el régimen venezolano le había proporcionado territorio como tierra de cultivo, con la intención de que especialistas iraníes desarrollen industrias de alimentación. ¿Desde cuándo, además de dictador y jefe militar, es dueño del territorio venezolano?, ¿de 912 .000 kilómetros cuadrados que nos han dejado entre ingleses, brasileños, colombianos, gobiernos descuidados y negligentes?

Siembra iraní

¿Con permiso de quién entrega una superficie más grande que los estados Carabobo, Yaracuy, Aragua? El autócrata confía en el mutismo selectivo. A lo sumo escuchará gruñidos con decibeles hipócritamente altos, pero sin consecuencias, de los socios políticos obedientes. Estos, que carecen de principios morales elementales, podrían aprobar la estulticia propuesta. No obstante, se esperaría dignidad y conciencia patriótica de la mayoría ciudadana.

Según la Constitución el territorio venezolano es eso, venezolano, soberano. Entregarlo es doblez, delito de lesa patria. ¿Nadie va a decir nada? ¿Vendrán persas a sembrar granos, trigo, algodón y tabaco? ¿O vendrán a inventar agriculturas sospechosas; tal vez instalaciones para venenos contra estadounidenses e israelíes?

Cómo estar seguros de que el presidente usurpador, reconocido por la falsa oposición con mostacho y casacas militares, entienda lo que está haciendo al entregar abiertamente tierra venezolana a la potencia terrorista que es Irán. País del fanatismo y el delirio enloquecido de un islam agresivo, violento, capaz de asesinar sin piedad como lo viene haciendo. ¿Es a esa calaña de costumbres reprochables a quienes pretende cederle un millón de hectáreas porque le da la gana?

Decisión tiránica e inconsulta

No solo es motivo de alarma que se conceda espacio a una potencia extranjera sin preguntas ni consulta; que se entregue medio estado a un país en conflictos, en los cuales no tenemos arte ni parte; un territorio que endosó un presidente que alardea de su patriotismo, de ser revolucionario y bolivariano en las narices de militares cargados de condecoraciones; pero que, enajenados, claudican y echan por tierra sus más sagrados juramentos. Triste y vergonzoso. Ceder territorio a cualquiera nunca garantizará soberanía

Mientras tanto, la administración demócrata negocia con el castro-madurismo para que Venezuela vuelva a convertirse en un exportador de petróleo para Estados Unidos. Sin embargo, el país no tiene capacidad tecnológica, industrial y económica para volverse proveedor confiable. Lo único logrado por el octogenario es legitimar al castrismo. Mientras este continúa relacionándose con sus enemigos.

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