Noviembre 21: segunda vuelta de las primarias PSUV, por Armando Martini Pietri - Runrun
Noviembre 21: segunda vuelta de las primarias PSUV, por Armando Martini Pietri
Quienes asistan a votar el 21N próximo estarán validando la segunda vuelta de las primarias del PSUV y relacionados

 

@ArmandoMartini

El domingo 8 de agosto se realizaron las primarias del PSUV. Y lo que está convocado para el 21 de noviembre no es un proceso electoral tradicional, democrático de candidatos y partidos políticos luchando por votos y conquistar cargos de elección popular. Será, en realidad, la segunda vuelta de las primarias del PSUV, el castrismo y polo patriótico. Solo que, a diferencia de la primera, viene con obsequio incluido. Será reveladora como identidad.

En política los símbolos son de forma y fondo. La avaricia y mezquindad entregaron el país. Una vergüenza, traición incomprensible, imperdonable. Los opositores reales, los verdaderos, que no se doblegan ni ceden principios, han asegurado que no participarán, no aceptan el llamado levantando banderas de dignidad y coraje. No participo en las internas del PSUV y polo patriótico. No voto. No obedezco.

Si el partido oficialista confiesa tres millones de asistentes en sus primarias, digamos que tiene un poco más porque según los jefes psuvistas no se abstienen sino que cumplen. Significa que si todos votan en la segunda vuelta este 21N, obtendrá poco más del 15 % de los sufragios. Los viejos y nuevos politiqueros que a conveniencia se autocalifican de contrarios aunque no contraríen lo suficiente, incluyendo “alacranes”, “mesita” etcétera, han demostrado que juntos no se acercan al PSUV; pero digamos que unidos logran otro 15%.

Encuestas y estudios de opinión advierten que alrededor del 70 % hábil para votar, no es que va a sufragar o no, es que no se siente parte del compromiso interno partidista. En consecuencia, el 21N ejercerá su derecho constitucional y no participará. Disfrutara de su hogar y familia, saldrá a ver cómo “resuelve” -oficio creado por el chavismo- o se dedicará a ver películas, leer, compartir, jugar dominó, estén en La Lagunita o en la Cota 905.

Aquél 30 % es un todo con varias caras, el mismo cuerpo repartido entre sus partes. Se complementa el que convoca y controla elecciones, y el que requiere acceder a la renta y oportunidad de gobernaciones, alcaldías y concejos municipales. Los “espacios” son para distribuirse pero, como dice un viejo refrán de la Ley del corrupto: “el que parte y reparte, se queda con la mejor parte”. En este caso el que reparte se quedará con los espacios que considere conveniente, útil y provechoso, dejando opciones libres para los demás integrantes de la alianza cooperadora, sumisa y hambrienta.

Porque el que reparte tiene el poder, y ha logrado –aunque parezca increíble– que se le reconozca el cargo máximo y legitimidad de las instituciones, pudiendo darse el lujo de ser complaciente en el reparto concertado en territorio azteca y rematado al por menor en el vuelo de regreso a tierra bolivariana.

Quienes asistan a votar el 21N próximo deben estar conscientes de la verdad, no pueden engañarse ni dejarse engañar por quienes invitan a participar, porque aunque duela, desagrade y repugne admitirlo, estarán validando la segunda vuelta de las primarias del PSUV y relacionados. Ese domingo presionarán un botón para que el castromadurismo parta, reparta, se quede con la mejor parte y dé migajas a pordioseros codiciosos. Aunque bueno es advertir: «aquí lo estratégico es la preservación de la revolución…»

Resignación y/o capitulación, deja de la simple lectura muy claro que la usurpación convertida en gobierno legítimo y el interinato extinto, ahora PUV, comparten principios comunes. Solo la “S” vigésima letra y decimosexta consonante del alfabeto español, los separa, PSUV-PUV. Todo en familia, con anuencia de Biden, Borrell y Guterres, vigilancia de los rusos y paciencia de los chinos, que declaran degradaciones absurdas: como los talibanes que tomaron el poder, con ellos hay que hablar; les piden mesura, tolerancia y respeto, además los invitan a sentarse y negociar. Para ellos es cuestión de elecciones y apariencias, no de principios. Y el Gobierno ya reconocido, con el apoyo de sus compañeros de ruta, tendrá algunas sanciones menos. Lo que se traduce, en más para repartir.

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