¿Cómo es y cómo deberÃa ser la relación entre la sociedad civil venezolana y los partidos polÃticos? Recordemos que la sociedad civil la conforman todas aquellas agrupaciones de ciudadanos que trabajan para el bien común, sin fines de lucro, no dependientes del gobierno y que no buscan el poder polÃtico.
Algunas organizaciones, relacionadas con empresas, se registran como fundaciones y nacen para realizar aportes a la sociedad, sin pretender influir en la cosa pública. Las fundaciones Mendoza, Polar, Vollmer, Servicio Para el Agricultor (Fusagri), Danac y muchas otras son ejemplo de importantes contribuciones al paÃs. Otras, casi siempre asociaciones civiles, con objetivos relacionados con salud, educación, ambiente, derechos humanos, gremios, defensa de la democracia y demás temas, surgen para contribuir a la formulación de polÃticas públicas, mediante concientización de los ciudadanos, elaboración de propuestas, denuncias, lobby y presiones al sector gubernamental.
Algunos actores polÃticos ven a la sociedad civil como gallina que mira sal, señalándola de querer el poder polÃtico y de practicar la antipolÃtica. Por su lado, ciertos actores de la sociedad civil arrojan dardos a los polÃticos tildándolos de tener intereses non sanctos y hasta de colaboracionistas con la dictadura.
Seguramente hay razones y sinrazones de lado y lado. Quizá, el problema de fondo es que vivimos en una sociedad que se volvió desconfiada. ¿O es que siempre lo hemos sido? Probablemente nos viene de la picaresca española del Lazarillo de Tormes y del PÃcaro Guzmán de Alfarache, pero todo indica que hoy dÃa está exacerbada. Mientras no la superemos, no podremos lograr la unidad de la oposición y nos costará sacudirnos de la usurpación. Alain Peyrefitte, en su libro La societé de la confiance, aborda el tema.
En los años en que tuvimos partidos polÃticos fuertes, conectados con los ciudadanos, las organizaciones de la sociedad civil mantenÃan un perfil bajo. A medida que los partidos fueron dejando espacios vacÃos era de esperar que algunas de esas organizaciones los ocuparan, al menos parcialmente. Con el tiempo, a veces los campos de actuación se han solapado. En el año 2001, la sociedad civil causó un impacto positivo a través de la Asamblea de Educación y su campaña exitosa Con mis hijos no te metas. En abril 2002, la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y Fedecámaras tomaron la batuta de la dirección polÃtica. En diciembre de ese mismo año los partidos recuperaron parte de la dirección por medio de la Mesa de Unidad Democrática, que incluÃa a organizaciones de la sociedad civil, pero la CTV y Fedecámaras tenÃan gran influencia, y la AC Gente del Petróleo también tuvo protagonismo.
De allà en adelante, como debe ser, los partidos fueron ganando terreno. Algunas ONG se mantuvieron en su área de competencia, firmando manifiestos y realizando denuncias. Pero también apoyando al sector polÃtico en los procesos electorales y en marchas y concentraciones de protesta.
Las organizaciones de derechos humanos han realizado una labor extraordinaria. Citarlas tiene el inconveniente de dejar por fuera algunas, pero debemos destacar al Foro Penal, Observatorio Venezolano de Prisiones, CASLA, Control Ciudadano, Provea, Cofavic, Sinergia, Transparencia Venezuela; además, varias universidades tienen centros de derechos humanos. El Observatorio Hannah Arendt realiza importantes contribuciones en el análisis de los procesos polÃticos, sociales, económicos y culturales.
ONG y fin de la usurpación
Cabe mencionar a organizaciones que actúan en defensa de la democracia, paralelamente a sus intereses particulares, como la Asamblea de Educación, Frente Institucional Militar y Gente del Petróleo, entre otras. La Asociación Nacional Constituyente Originaria (ANCO), tomó la importante iniciativa al promover la Consulta popular de diciembre pasado, la cual tuvo éxito por el voluntariado de partidos polÃticos y de otras ONG. Ahora, esta organización, presidida por el distinguido ciudadano Enrique Colmenares Finol, propuso la firma de un Pacto Ciudadano para el Restablecimiento Constitucional. Esa iniciativa es positiva, como una herramienta más para debilitar al régimen, aun cuando no es la bala de plata para poner fin a la usurpación.
Las ONG no deben asumir un papel que corresponde a los partidos. Esto no quiere decir que sean mudas, sino que, en asuntos de estrategia polÃtica, planteen sus puntos de vista, sin dogmatismos y sin pretender que tienen la llave mágica para salir de la usurpación. El régimen se ha mantenido por el apoyo de la Fuerza Armada y del Poder Judicial, además de contar con el respaldo del narcotráfico, tener organismos de represión y ejercer control a través de sus paramilitares rojos y de sus espÃas.
Nuestras ONG cumplen un papel importante para contribuir a que tengamos un mejor paÃs. Por ello deben trabajar en armonÃa con los partidos y estos deben respetarlas y escuchar sus planteamientos.
Como (habÃa) en botica
√ Acusamos al régimen de Maduro por la muerte de numerosos compatriotas que no han tenido la posibilidad de vacunarse contra el virus causante de la covid-19. La situación es extremadamente grave y el oficialismo no se atreve a dar cifras, procediendo como Pdvsa, cuyo último informe es de hace cuatro años.
√ Lamentamos el fallecimiento de nuestros amigos Giselle Pacheco y Daniel Chalbaud, vÃctimas de la covid-19. También de nuestros compañeros Vilma Pinto, Carlos Abate y Guillermo Escobar.
√ ¡No más prisioneros polÃticos, ni exiliados!
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