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#10PensadoresIneludibles | Laureano Vallenilla Lanz, por Elías Pino Iturrieta

 

@eliaspino

La figura más destacada de la corriente positivista que se establece en Venezuela es Laureano Vallenilla Lanz. Un nutrido conjunto de intelectuales -historiadores, médicos, naturalistas, antropólogos, estudiosos de la actualidad, lingüistas, jurisconsultos, novelistas, cuentistas, críticos literarios…- la representan durante el lapso que corre entre la sexta década del siglo XIX y la culminación de la dictadura gomecista. Ahora nos aproximaremos a la obra del más célebre de ellos. Sus ideas para la legitimación del autoritarismo, de amplia divulgación en el país y en el extranjero, lo convierten en referencia susceptible de especial atención, como ninguno de sus compañeros de orientación filosófica.

El papel de Vallenilla Lanz es fundamental durante el régimen de Juan Vicente Gómez.

Después de estudiar en París, se estrena como burócrata durante el mandato de Ignacio Andrade, ejerciendo de secretario del Ministerio del Interior. Es cónsul en Santander y en Ámsterdam cuando gobierna Cipriano Castro. En los comienzos del gomecismo trabaja como superintendente de Instrucción Pública y como director del Archivo General de la Nación, pero en breve pasa al parlamento como senador. Entre 1918 y 1930 es portavoz del Ejecutivo en el Congreso Nacional, que preside durante cinco períodos.

En su rol de director de El Nuevo Diario, periódico del oficialismo, se convierte en manipulador de la propaganda política y en figura de gran influencia en la cúpula. Incursiona en la diplomacia como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Venezuela en Francia, y sobresale como miembro de las Academias Nacional de la Historia -que llega a presidir-, de la Lengua y de las Ciencias Políticas. De su dependencia del dictador y del respeto que le profesa abundan evidencias en su epistolario.

Aparte de discursos y alocuciones de rutina, destacan en su bibliografía: Cesarismo democrático, Disgregación e integración, Críticas de sinceridad y exactitud y El sentido americano de la democracia. El primer de esos volúmenes es traducido al italiano, debido a las simpatías que provoca en los círculos fascistas. También produce polémicas en Colombia y apologías de los conservadores en España.

En el ambiente intelectual de la época predominan las orientaciones de Augusto Comte, especialmente las referidas a la posibilidad del descubrimiento de leyes sociales, a la conexión con la metodología de las ciencias naturales, a la influencia del componente racial en las sociedades y al principio de los tres estadios a través de cuyo transcurso se llegaría a la positividad racional. Así mismo, la exaltación extrema del progreso y de la disciplina de la vida gregaria como fuente de felicidad. El evolucionismo de Spencer, las obras de Stuart Mill, Littré, Renán, Taine y Le Bon influyen de manera abrumadora en el discípulo venezolano.

Su tesis sobre nuestra sociedad obligada a pasar por la coyunda benévola de un personalismo de excepción que la llevará a una época dorada, proviene de la lectura de tales fuentes y de su pretendida aplicación en el descubrimiento “científico” del contorno.

La anarquía que ha imperado en Venezuela, afirma en Disgregación e integración, se debe al peso de la raza indígena. Sus instintos negados a la vida concertada, a la posibilidad de un orden racional, se han impuesto sobre las influencias españolas y africanas hasta conducir a continuas situaciones de guerra, o de resistencia a los empeños de la autoridad. De allí la orientación hacia una vida dependiente de influjos tribales, es decir, no solo opuesta sino también negada a la organización propia de las colectividades “civilizadas”.

Profundiza el argumento en sus Críticas de sinceridad y exactitud, en cuyas páginas plantea la tesis de cómo la anarquía, debido a que llega a situaciones de imposible continuación, busca el cauce de la exaltación de una autoridad personal. En este sentido se apega a las afirmaciones de Taine y Vandal, quienes explican la aparición de un personalismo avasallante en Francia como consecuencia de los desmanes de la época del Terror durante la revolución.

En el caso venezolano, según don Laureano, desde el comienzo de la Independencia se inicia un camino que conducirá al predominio de individuos “vigorosos, valientes y de atractiva personalidad” que darán paso al más importante de ellos. Es la esencia de la explicación que propone en Cesarismo democrático.

Allí se detiene en el análisis del ascenso del general Páez, quien representa en el inicio de su carrera situaciones de barbarie que comienzan a disminuir por los factores de progreso con los cuales topa el valiente lancero a lo largo de su peripecia. Llega así a una escala medianamente superior de evolución que permite una administración capaz de alejarse de sus rudimentarios orígenes. Habla de un capítulo transitorio, de una fase de la evolución colectiva que será superada por la elevación de Juan Vicente Gómez. ¿Por qué? Debido a que la colectividad ahora solo responderá a medias al mandato de los “instintos ancestrales”, moderados paulatinamente por el nexo con la civilización europea desde la segunda mitad del siglo XIX.

Bajo la dirección de Gómez se irán generalizando los valores políticos propios de una cultura superior, que terminará por imponerse. Se pasará de la selección precaria de la autoridad a una “selección democrática”; la sociedad dejará  la “solidaridad mecánica” para llegar, por fin, a  la “solidaridad orgánica”. Pero sin prisas, debido al mandato de las leyes de la evolución, a las aconsejables pausas de la vida gregaria. En consecuencia, para la Venezuela desde cuyas tribunas pontifica solo funciona una receta infalible: “Un jefe que manda y una multitud que obedece”. Así lo asegura en célebre discurso pronunciado ante el Congreso, el 19 de abril de 1926.

El pensamiento de Vallenilla Lanz debe estudiarse con mayor pausa. Es un autor que no se puede despachar en un artículo breve.

El influjo de los personalismos y la coyunda de los autoritarismos a través de nuestra historia, en cuyo análisis se detuvo y que no han desaparecido como fórmulas de autoridad, sugieren incursiones provechosas en sus obras desde el país de la actualidad.

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