Gobierno necesita controlar AN para profundizar liberalización económica, por Víctor Álvarez R. - Runrun

El gobierno de Nicolás Maduro ha puesto en marcha un proceso de liberalización y apertura económica que ha generado el espejismo de reactivación y mejoría que en el país se percibe. El levantamiento del control, de cambios, el abandono del control, de precios, la apertura del mercado interno a toda clase de importaciones y la creciente dolarización de la economía forman parte de ese proceso.

Para evitar el costo electoral que puede generar en un año de elecciones parlamentarias la erosión de la capacidad adquisitiva de los hogares, el gobierno está emplazado a atacar la raíz del problema inflacionario. Esto significa revertir la prolongada contracción del aparato productivo, corregir el déficit fiscal y erradicar su financiamiento a través de desmesuradas emisiones de dinero sin respaldo.

El gobierno necesita adecuar el marco legal en función de crear un ambiente propicio a la inversión productiva. Esto pasa por reformar una serie de leyes entre las cuales se destacan la Ley Orgánica de Hidrocarburos, la Ley de Promoción de Inversiones, la Ley de Concesiones, la Ley Orgánica de Ciencia y Tecnología, la Ley del Trabajo y otras leyes que solo pueden ser reformadas por la Asamblea Nacional (AN) para generar confianza en los inversionistas extranjeros, los cuales no vendrían si tales leyes son reformadas por la cuestionada Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Para cambiar estas leyes, al gobierno le urge retomar el control de la AN. Por eso ha venido rebanado la mayoría parlamentaria inicialmente lograda por la oposición, pero que hoy ya no luce tan holgada. Según los datos aportados por cada bloque, la directiva presidida por el diputado Luís Parra logró un total de 81 votos entre los 127 diputados que asistieron a la sesión del Hemiciclo, mientras que a la directiva presidida por el diputado Juan Guaidó se le atribuye un respaldo de 100 diputados que hicieron acto de presencia en la sede del diario El Nacional.

Si sumamos los 81 votos que dice tener el diputado Parra más los 100 votos que se atribuye Guaidó, eso da un total de 181 diputados. Pero resulta que la AN solo tiene 167 curules ¿De dónde salen esos 14 diputados de más? ¿Acaso algunos que votaron en el Hemiciclo por Luís Parra luego se fueron a El Nacional y votaron también por Juan Guaidó? ¿O es que en una sesión votaron los diputados principales y luego en la otra votaron sus suplentes?

Si bien el quorum de 127 diputados en el Hemiciclo fue reconocido por el diputado Stalin González, al final de esa sesión no quedó constancia de la votación nominal que debió hacerse para cada cargo de la directiva. Tampoco se conoce la existencia de un acta firmada que certifique y confirme con nombre y apellido los 81 votos que supuestamente obtuvo el Parra para ser elegido como nuevo Presidente de la AN.

Lo que si se conoce es la certificación de asistencia a la sesión realizada en la sede de El Nacional, donde 100 diputados votaron uninominalmente por cada cargo de la directiva y dejaron constancia de su voto en acta firmada que ha sido ampliamente difundida por las redes. Sin embargo, esta acta genera algunas dudas que es necesario aclarar. 

En efecto, al revisar la lista que circuló Stalin González, de los 100 diputados que eligieron a Guaidó, 67 son principales (incluyendo los 3 de amazonas) y 33 son suplentes. De estos 33, 21 son suplentes de diputados principales leales a Guaidó, pero aparecen votando 12  suplentes de diputados principales que ahora están contra Guaidó y ya habían votado por Luís Parra en la sesión del Hemiciclo. Y si los principales votaron en una sesión, los suplentes no pueden votar en la otra.

Pensemos en un escenario donde el TSJ invalida ambas sesiones y ordena repetir la elección. Habría que limpiar los números para verificar cuál es la verdadera correlación de fuerzas. Por lo tanto, a los 100 votos que sacó Guaidó habría que restar los 12 votos de los suplentes cuyos principales votarán por Peña, razón por la cual Guaidó realmente tendría  88 votos. Y si a estos restamos los 3 diputados impugnados de Amazonas, los votos con los que realmente cuenta Guaidó son 85. Si el Movimiento 16 de Julio se abstiene, tal como pensaba hacerlo el 5 de enero, los 85 votos se pueden reducir aún más.

En el caso de los 81 votos que se atribuye Luís Parra surgen todavía más dudas. Los votos que realmente Parra tiene asegurados son los 51 diputados que le quedan al Bloque de la Patria, más los 18 parlamentarios que le dieron la espalda a Guaidó. Es decir, 69 votos. No están identificados con nombre y apellido los otros doce diputados que sumarían el total de 81 votos que Luís Parra se atribuye.

Por lo tanto, para lograr el quorum reglamentario, el gobierno seguirá rebanándole diputados al G-4 a través de su práctica de inhabilitaciones, persecuciones, encarcelamiento, exilio, soborno y compra de diputados. Solo así podrá lograr una mayoría que le permita retomar el control de la AN para impulsar las reformas de las leyes que necesita a fin de profundizar el proceso de liberalización y apertura económica que le permita prolongar su esperanza de vida en el poder.