@faustomaso
A cuatro meses de las elecciones, en las conversaciones con los estrategas de café con leche, siempre surge la pregunta de si llegaremos a diciembre. Se olvida que este es un gobierno en el que los generales mandan; no es fácil, por tanto, un final sorpresivo como serÃa posible si nos gobernaran solo civiles, a los que fácilmente desplazarÃan los militares.
Pero hay un hecho: Nicolás Maduro se supera cada dÃa en el camino hacÃa el infierno, interviene unos galpones en La Yaguara con el pretexto de construir viviendas cuando solo logrará asà agravar la distribución de alimentos. Ya en algunas partes de Venezuela escasea la cerveza. ¡Fin de mundo!
¿Qué lugar ocupará Maduro en la mitologÃa revolucionaria?
El Che se hubiera muerto de tristeza si hubiera adivinado que los jóvenes de los paÃses ricos usarÃan franelas con su imagen. ¿Cuál será el destino final de Fidel Castro? ¿El alzhéimer? Ya todo lo olvida y anda siempre vestido con una ridÃcula ropa deportiva. El temible guerrillero, el que ordenaba fusilamientos, amenaza convertirse en un viejito que quiere vivir 100 años.
¿Cómo terminará Maduro? Solo sabemos que llegó al poder por equivocación; fue el último gran error de Chávez designarlo su sucesor.
A veces parece que el paÃs no cambiará después del chavismo. Seguiremos creyendo que el petróleo es una sustancia divina, la verdadera patria, y estamos condenados a que el Estado sea su dueño, a pesar de que haya demostrado su incapacidad para producir una gota del supuesto oro negro. Ni la actual situación ha convencido a los venezolanos de la necesidad de abandonar las ideas que han arruinado al paÃs. TodavÃa consideramos un horror impensable privatizar Pdvsa.
¿Llegaremos a diciembre? es una pregunta banal. El verdadero tema es si Venezuela cambiará después del chavismo; si por fin dejaremos el socialismo atrás lo que no significa, claro, que nos olvidemos de los pobres, claro. Todo lo contrario, sino cobrar impuestos para financiar grandes proyectos sociales de educación y salud.
Argentina no ha podido escapar de la ridÃcula ilusión del peronismo. ¿Estaremos también nosotros condenados por largas décadas a seguir ilusionados por una especie de chavismo light?
Evita era una mujer patética. Se pasaba el dÃa solo recibiendo gente, abrazando a los pobres, con un diseño polÃtico que enloquecÃa a las masas. Chávez no fue Evita, ni Maduro es otro Perón.
Insistimos: la verdadera pregunta no es si llegaremos a diciembre, sino si el paÃs ha aprendido algo de este desastre.
Maduro está acabando con el chavismo y demuestra que no hay chavismo sin Chávez, pero no sabemos lo que nos espera después de la inevitable derrota electoral del PSUV.
Diciembre está a la vuelta de la esquina; Maduro quiere evitar la derrota electoral, pero el tiempo de los milagros polÃticos ya acabó. Ni los chavistas apoyan a Maduro, abrumados por noticias como estas: Colgate-Palmolive y Goodyear podrÃan “desconsolidar” sus operaciones en Venezuela; Mattel podrÃa cesar totalmente sus operaciones en Venezuela; la farmacéutica Merck asumió un cargo de 715 millones de dólares contra sus ganancias del segundo trimestre, Movistar eliminó el servicio de llamadas a todos los paÃses excepto a 10. Digitel cortó el servicio a más de 100 paÃses. Fresenius Medical Care, lÃder mundial en tratamientos de diálisis, venderá sus negocios en Venezuela y hay 100 noticias iguales, o peores, que estas.




