Informe Otálvora: Chavismo no permitirá monitoreo electoral pedidos por EEUU y Brasil

Informe Otálvora: Chavismo no permitirá monitoreo electoral pedidos por EEUU y Brasil

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Efectivos del SEBIN escoltan a senadores oficialistas brasileños en Colinas de Bello Monte, Caracas el 25JUN15. (Foto Sênado Brasil)

 

Los gobiernos de Barack Obama y Dilma Rousseff consideran necesario  “monitorear” las elecciones legislativas convocadas en Venezuela para el mes de diciembre. La declaración suscrita por los mandatarios de EEUU y Brasil el 30JUN15 en Washington hace referencia a los esfuerzos brasileños para promover “la realización de elecciones legislativas con credibilidad, transparencia y monitoreo internacional”. En respuesta, el régimen venezolano ha reiterado su decisión de no permitir la presencia de observadores extranjeros.

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Las elecciones para la renovación total de la Asamblea Nacional venezolana están previstas para el 06DIC15. La fecha de realización, las normas de conteo de votos e incluso el porcentaje de candidatos de uno u otro sexo son decisiones que toma el Consejo Nacional Electoral CNE, organismo controlado por el chavismo y dirigido por cinco “rectores”. Este organismo, por ejemplo, prohíbe la realización de auditorías de votos, negándose a conteos manuales de sufragios para  control y evaluación de los procesos automatizados. Cuatro de los rectores del CNE son de abierta filiación chavista, por lo que la imparcialidad del organismo es puesta en duda. El CNE ya anunció que sólo aceptará “acompañamiento internacional”, el cual sólo podría iniciarse una semana antes de los comicios y se limitará a “apreciar lo que ocurre durante el proceso comicial a través de un direccionamiento desde el CNE”, según la rectora Socorro Hernández. El Secretario Ejecutivo de la alianza opositora MUD, Jesús Torrealba, calificó este “acompañamiento” como “turismo electoral” durante un encuentro con senadores oficialistas brasileños de visita en Caracas.

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Hasta el momento, Unasur, que carece de experiencia electoral, es la única organización internacional invitada por el CNE para “acompañar” las elecciones. La Unasur es un organismo controlado por gobiernos afines al régimen venezolano y su Secretario General, el colombiano Ernesto Samper pese a haber dado recientes señas de relativa independencia presionando para el anuncio de la fecha de elecciones en Venezuela, sigue actuando como un incondicional aliado del castrochavismo.

Tanto el nuevo Secretario General de la OEA, el uruguayo y excanciller del gobierno de Pepe Mujica, Luis Almagro, como la Alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, la italiana Federica Mogherini, han ofrecido el concurso de sus experimentados equipos para realizar observación electoral en Venezuela. Almagro, quien ha recibido un espaldarazo del gobierno de EEUU para sus gestiones, deberá estar visitando Venezuela en los próximos días en un intento de negociar alguna participación de la OEA. Sobre la presencia de la Unión Europea existen menos probabilidades de que se concrete. 

Un comunicado del 25JUN15 del Servicio Europeo de Acción Exterior pidió que las autoridades electorales venezolanas garanticen “que todas las etapas del proceso electoral serán inclusivas y transparentes” y que los venezolanos puedan “tener acceso a una cobertura mediática libre y equilibrada de la campaña y de los preparativos electorales”. La instalación de observadores internacionales desde varios meses antes de las elecciones no será permitida por el régimen venezolano. Aparte de los señalamientos técnicos sobre la fragilidad de todo sistema de votaciones por medios electrónicos, con el agravante de que el CNE prohíbe pruebas de validación a posterior, en el caso venezolano se ha identificado como el gran elemento distorsionador de los procesos electorales la utilización de todos los recursos (financieros, legales, militares, mediáticos, etc.) del aparato del Estado a favor del partido gobernante. El monitoreo internacional que la Oposición venezolana está solicitando no se limitaría a un “acompañamiento” durante el día de los comicios sino que debería ya haberse iniciado.      

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Con fuerte protección por parte de la policía política Sebin, un grupo de cuatro senadores brasileños, todos ellos integrantes de la base de apoyo legislativo del gobierno de Dilma Rousseff, realizaron una visita a Caracas los días 24 y 25JUN15. La comisión estuvo encabezada por Roberto Requião del PMDB, viejo amigo del chavismo desde sus tiempos como gobernador del estado de Paraná cuando promovió negocios con el gobierno venezolano. Incluso, Hugo Chávez visitó Curitiba, la capital de Paraná, en abril del 2006. 

Requião viajó a Caracas, en avión de la Fuerza  Aérea brasileña acompañado de la senadora Vanessa Grazziotin del Partido Comunista de Brasil, el senador Lindberg Farias del PT y Telmário Mota del PDT. La agenda de la delegación incluyó reuniones con sectores opositores y gubernamentales. Las sesiones con las esposas de presos políticos, con los representantes de la MUD y con el oficialista “Comité de Víctimas de la Guarimba” fueron grabadas y divulgadas en Youtube, no así las reuniones con altos jerarcas oficiales. 

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La visita de los senadores oficialistas a Caracas fue una decisión concertada entre el gobierno Maduro y aliados brasileños para compensar la misión de senadores opositores de ese país que una semana antes intentó llegar a Caracas. El 18JUN15, un grupo de siete senadores brasileños encabezados por el líder opositor Aécio Neves (PMDB) y por el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional Aloysio Nunes Ferreira, escoltados por unos pocos y pasivos funcionarios policiales, fueron acosados y su vehículo atacado y bloqueado impidiéndoles moverse desde el aeropuerto de Maiquetía hasta Caracas. La protección y comodidades recibidas por la delegación de senadores prooficialistas contrastaban con la desprotección y agresión recibida por los senadores opositores en Brasil y con activos nexos con la Oposición venezolana.

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El gobierno de Barack Obama continúa en una línea de reducir tensiones con Latinoamérica. Tras una intensa actividad de más de un año, ejecutada personalmente por el Vicepresidente Joe Biden, lograron concretar una visita oficial de Dilma Rousseff a EEUU. La visita pasó desapercibida en los medios estadounidenses pero sirvió para reactivar los canales de trabajo conjunto entre los dos gobiernos, incluyendo la firma de dos acuerdos en materia militar que podrían dar nuevo impulso a la industria bélica brasileña. 

La Casa Blanca había ofrecido a la brasileña dos opciones para su viaje: una visita oficial de trabajo a mediados del 2015 o, una visita de Estado (con cena de gala en la Casa Blanca y demás aditamentos del ceremonial de Washington) que podría tener lugar a principios del 2016. Apurada en medio de un serio frenazo de la economía, con la popularidad en picada a sólo seis meses de iniciado su segundo mandato, con procesos policiales y judiciales que relacionan a empresas contratistas de la petrolera Petrobras con financiamiento ilegal al partido y, con sectores opositores evaluando la posibilidad de enjuiciarla, Dilma Rousseff decidió viajar a EEUU este mismo año. Obviamente en procura de oxígeno.

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La agenda de Rousseff en New York, Washington y California incluyó reuniones con tres exsecretarios de Estado, dos de ellos de origen republicano: Henry Kissinger y Condoleezza Rice, así como con la canciller de Bill Clinton, Madeleine Albright. Rice organizó un almuerzo para Rousseff en la Universidad Stanford en el cual participaron Mark  Zuckerberg (Facebook), Eric Schmidt (Google), George Shultz entre otras luminarias. Entre los interlocutores de Rousseff estuvo el poderoso propietario de medios Rupert Murdoch. Una agenda de lujo que quedó desdibujada por la crisis política que amenaza la continuidad de Rousseff en la Presidencia de Brasil

Edgar C. Otálvora

@ecotalvora

Diario Las Américas

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