Polarización a toda velocidad: Pastor Maldonado

Basta con revisar las redes sociales para darse cuenta de la polémica “vueltica” que Pastor Maldonado dio en Los Próceres, para exhibir el monoplaza de la escudería Williams que conducirá en la temporada 2011 de la Fórmula 1.

Quienes son partidarios del gobierno están fascinados con el patrocinio de varias decenas de millones de dólares al piloto nacido en Maracay, ni se les ocurre pensar que hay otras prioridades o que la Fórmula Uno es una de las prácticas deportivas más elitescas del mundo, en el que se promocionan diversas transnacionales capitalistas de relojes costosísimos,  bancos, computadoras, empresas de transporte, telefónicas, aerolíneas, bebidas energizantes y licores (ese que envenena según el  presidente) etc.

Basta con observar una carrera para ver en abundancia eso que los rancios comunistas llaman “diversionismo”, es decir, súper modelos, actrices de Hollywood, príncipes y princesas, toda la aristocracia, celebridades de diversos ámbitos, los millonarios de moda, ese mundo que las revistas frívolas llaman : “Jet Set”.

Los partidarios del gobierno celebran que Pastor Maldonado lleve la bandera de la revolución a esos escenarios oligarcas y punto.

Por el otro lado, el de los opositores, hay quienes no ven oportuno que en este momento de crisis, en el que se nos pide “apretarnos el cinturón”, con cantidad de damnificados exigiendo dignidad, hospitales sin insumos, el dengue avanzando como si fuera en un Ferrari, las calles llenas de huecos, los espacios deportivos populares en condiciones lamentables y un largo etcétera, se le den tantos millones de dólares en patrocinio a Pastor Maldonado.

A la polarización del país no ha sido ajena al deporte y en este caso también salió a la palestra.

La verdad es que Pastor Maldonado ha tenido una trayectoria que le hizo ganarse un lugar en la elite de la velocidad y eso debería hacernos sentir orgullosos a TODOS los venezolanos porque hay que trabajar muy duro, con disciplina, constancia e inteligencia para poder llegar ahí.

Pero Maldonado, como volvió a evidenciar en la exhibición de Los Próceres, simpatiza con su patrocinador y no lo oculta ( no tiene por qué), cosa que muchos ven como una adulación innecesaria.

Particularmente pienso que Maldonado está cumpliendo el sueño que tuvo desde que se subió a su primer carrito, llegar a la fórmula reina de la velocidad y para eso, además de su indiscutible talento, necesitaba patrocinantes y la revolución dijo: “¡presente!”.

Que los deportistas sean parte de la propaganda política no es nuevo, es preciso recordar cómo Hitler pretendió demostrar la superioridad de la raza aria en las olimpíadas de Berlín en 1936, pero le salió el prieto Jesse Owens y lo ridiculizó.

Imposible olvidar los tiempos de la desaparecida Unión Soviética, en los que los atletas eran instrumento de sus gobiernos, no pocos, por cierto, desertaban buscando libertad.

Fidel Castro también lo hace desde el principio de su mandato y son inolvidables aquellas nadadoras de Alemania “Democrática” y de China, que parecían unos gladiadores apunta de esteroides, cuando no existían controles de dopaje y lo importante era ganar medallas para promocionar el comunismo.

Así que en esta historia cada quien tiene su visión, su razón, su interés y su sueño.

La verdad es que si PDVSA ha financiado carrozas del Carnaval de Río y equipos de fútbol de otros países, este patrocinio a Maldonado no es condenable.

Es reprochable la utilización de la imagen de un deportista para fines personalistas y  es contradictorio con el discurso de la revolución, pero eso era de esperarse.

La temporada comienza en varias semanas y cuando se apaguen los semáforos en Bahrain y arranquen los monoplazas, un venezolano llevará la bandera de nuestro país a esas pistas en los cinco continentes y si gana se escuchará el Gloria al Bravo Pueblo.

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Basta con revisar las redes sociales para darse cuenta de la polémica “vueltica” que Pastor Maldonado dio en Los Próceres, para exhibir el monoplaza de la escudería Williams que conducirá en la temporada 2011 de la Fórmula 1.

Quienes son partidarios del gobierno están fascinados con el patrocinio de varias decenas de millones de dólares al piloto nacido en Maracay, ni se les ocurre pensar que hay otras prioridades o que la Fórmula Uno es una de las prácticas deportivas más elitescas del mundo, en el que se promocionan diversas transnacionales capitalistas de relojes costosísimos,  bancos, computadoras, empresas de transporte, telefónicas, aerolíneas, bebidas energizantes y licores (ese que envenena según el  presidente) etc.

Basta con observar una carrera para ver en abundancia eso que los rancios comunistas llaman “diversionismo”, es decir, súper modelos, actrices de Hollywood, príncipes y princesas, toda la aristocracia, celebridades de diversos ámbitos, los millonarios de moda, ese mundo que las revistas frívolas llaman : “Jet Set”.

Los partidarios del gobierno celebran que Pastor Maldonado lleve la bandera de la revolución a esos escenarios oligarcas y punto.

Por el otro lado, el de los opositores, hay quienes no ven oportuno que en este momento de crisis, en el que se nos pide “apretarnos el cinturón”, con cantidad de damnificados exigiendo dignidad, hospitales sin insumos, el dengue avanzando como si fuera en un Ferrari, las calles llenas de huecos, los espacios deportivos populares en condiciones lamentables y un largo etcétera, se le den tantos millones de dólares en patrocinio a Pastor Maldonado.

A la polarización del país no ha sido ajena al deporte y en este caso también salió a la palestra.

La verdad es que Pastor Maldonado ha tenido una trayectoria que le hizo ganarse un lugar en la elite de la velocidad y eso debería hacernos sentir orgullosos a TODOS los venezolanos porque hay que trabajar muy duro, con disciplina, constancia e inteligencia para poder llegar ahí.

Pero Maldonado, como volvió a evidenciar en la exhibición de Los Próceres, simpatiza con su patrocinador y no lo oculta ( no tiene por qué), cosa que muchos ven como una adulación innecesaria.

Particularmente pienso que Maldonado está cumpliendo el sueño que tuvo desde que se subió a su primer carrito, llegar a la fórmula reina de la velocidad y para eso, además de su indiscutible talento, necesitaba patrocinantes y la revolución dijo: “¡presente!”.

Que los deportistas sean parte de la propaganda política no es nuevo, es preciso recordar cómo Hitler pretendió demostrar la superioridad de la raza aria en las olimpíadas de Berlín en 1936, pero le salió el prieto Jesse Owens y lo ridiculizó.

Imposible olvidar los tiempos de la desaparecida Unión Soviética, en los que los atletas eran instrumento de sus gobiernos, no pocos, por cierto, desertaban buscando libertad.

Fidel Castro también lo hace desde el principio de su mandato y son inolvidables aquellas nadadoras de Alemania “Democrática” y de China, que parecían unos gladiadores apunta de esteroides, cuando no existían controles de dopaje y lo importante era ganar medallas para promocionar el comunismo.

Así que en esta historia cada quien tiene su visión, su razón, su interés y su sueño.

La verdad es que si PDVSA ha financiado carrozas del Carnaval de Río y equipos de fútbol de otros países, este patrocinio a Maldonado no es condenable.

Es reprochable la utilización de la imagen de un deportista para fines personalistas y  es contradictorio con el discurso de la revolución, pero eso era de esperarse.

La temporada comienza en varias semanas y cuando se apaguen los semáforos en Bahrain y arranquen los monoplazas, un venezolano llevará la bandera de nuestro país a esas pistas en los cinco continentes y si gana se escuchará el Gloria al Bravo Pueblo.

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