La ex presidente y candidata favorita de las elecciones pretende modificar la Constitución del paÃs, transformar el sistema educativo y recaudar más fondos a través de un nuevo régimen tributario. Pero la cantidad de legisladores que tendrá en el Congreso no le alcanzará para semejante misión
A pesar de que terminarán de definirse en segunda vuelta, los comicios del domingo pasado en Chile tienen a una clara ganadora, Michelle Bachelet, que obtuvo el 46,67% de los votos, y a una nueva coalición lista para mandar en el Congreso, la Nueva MayorÃa. A lo largo de su campaña electoral, la ex presidente esgrimió la propuesta de tres reformas que serÃan clave para transformar al paÃs: la educacional, la tributaria para solventar a la primera, y la constitucional. Para ello, la fuerza en ambas Cámaras legislativas es fundamental.
En efecto, la oposición al gobierno de Sebastián Piñera logró la mayorÃa tanto en el Senado, como en Diputados, en lo que fue su mejor elección desde 1989. Esto allana el camino a Bachelet, a quien las encuestas dan como favorita para el ballottage contra Evelyn Matthei del 15 de diciembre y quien probablemente se alce como la nueva mandataria de Chile. Pero, a la hora de convertir las promesas en realidad, no todo resultará tan sencillo.
Los 68 diputados y los 21 senadores de la coalición son mayorÃa simple; el problema es que aún asà no son suficientes. En consecuencia, Bachelet se verá ante el desafÃo de negociar con los independientes e incluso con los miembros de la Alianza, integrada por los partidos de derecha Renovación Nacional (RN) y Unión Democrática Independiente (UDI), que no solo son contrarios a las polÃticas que propone Bachelet, sino que además mantienen una firme disciplina partidaria.
La reforma tributaria. En diálogo con Infobae, el investigador del Observatorio Electoral del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, Kenneth Bunker, explica quela única reforma que la Nueva MayorÃa podrá aprobar en el Congreso sin encontrar resistencia institucional es la tributaria. “Se requiere mayorÃa simple para llevar adelante esta reforma”, señala.
No obstante, la tributaria es el medio para poder financiar la reforma educacional. Y ahà es donde las cosas se dificultan. ¿Tiene sentido una sin la otra? “El fundamento tras la reforma tributaria siempre fue recaudar fondos para reinvertirlos en educación. Si no tiene los votos para la reforma educacional, Bachelet va a ser muy criticada por hacer la tributaria. Si hace una, tiene que hacer la otra; es un pack, un dos por uno”, subraya el politólogo.

La reforma educacional. Para aprobar una nueva ley que permita la educación gratuita en todos los niveles, Bachelet necesitará de los 4/7 de ambas Cámaras. Eso la obligará a buscar legisladores por fuera de su coalición. “Tiene distintas alternativas. Dentro de Diputados, hay cuatro que son independientes; dos de ellos son ex dirigentes estudiantiles, Giorgio Jackson y Gabriel Boric. Hay otra diputada, Alejandra Sepúlveda, ex demócrata cristiana y ex integrante de la Concertación, hoy Nueva MayorÃa. El cuarto diputado es del Partido Liberal”, enumera Bunker.
“Ella puede negociar con cualquiera de estos cuatro para lograr los 69 votos que necesita en la Cámara baja. En el Senado es un poco más complicado, porque hay un solo independiente, Carlos Bianchi, entonces Bachelet tiene que negociar con él si quiere llegar a los 22 senadores y lograr la reforma educacional”, agrega.
La reforma constitucional. Si Bachelet busca un pacto negociado en el Congreso para poder cumplir con su promesa de campaña y modificar la Constitución, el camino no será sencillo. En caso de que los independientes no quisieran consensuar con ella, deberÃa buscar apoyo con la derecha, ya que requiere 3/5 de ambas Cámaras (23 senadores y 72 diputados). Dentro de la Alianza, el bloque de Nueva MayorÃa podrÃa que negociar con RN, cuyos integrantes mantienen fuertes diferencias con la dictadura de Augusto Pinochet, a diferencia de la UDI.
“Es más difÃcil que con los independientes, porque la disciplina dentro de la coalición es estricta, mientras que los independientes pueden votar como quieren. En ese sentido, es improbable que Bachelet pueda negociar con uno o dos candidatos de RN sin tener que negociar con todo el partido“, advierte Bunker.
La modificación de la Constitución elaborada por la dictadura militar es el corazón de la campaña de Nueva MayorÃa, que busca darle fin a un sistema que impide la participación de nuevas fuerzas electorales en el Congreso, asà como realizar cambios institucionales trascendentales. “Chile merece que el texto constitucional vigente reconozca y se base en un sistema plenamente democrático”, reza el programa de gobierno de la candidata socialista.
Pero las posibilidades de que la reforma constitucional sea a través del Congreso son prácticamente nulas. “Bachelet sabÃa que no iba a tener la mayorÃa necesaria porque es un número muy alto y nunca se ha logrado eso en Chile, ya que con el sistema binominal, el sistema electoral para elegir legisladores, es casi imposible”, sostiene Bunker.
¿PodrÃa intentar entonces reformar primero el sistema electoral para que las fuerzas en el Parlamento cambien de color? Si lo intentara, recién en 2017 podrÃa entrar en vigencia, año en que también terminarÃa el mandato de Bachelet de resultar electa. ¿Chile podrá tener una nueva Constitución? Aunque todo parece indicar que no será fácil, Bachelet tiene cuatro años para innovar y sorprender.
Fuente:Â www.infobae.com




