Fuente: Europa Press
Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina Albert Einstein de la Universidad de Yeshiva, en Nueva York, Estados Unidos, ha encontrado que la disfunción del oÃdo interno puede causar directamente los cambios neurológicos que aumentan la hiperactividad. La investigación, llevada a cabo en ratones y publicada en la edición digital de este jueves de la revista ‘Science’, también implica a dos proteÃnas del cerebro en este proceso, proporcionando potenciales objetivos para la intervención.
  Durante años, los cientÃficos han observado que muchos niños y adolescentes con trastornos del oÃdo interno, particularmente graves alteraciones que afectan tanto a la audición como al equilibrio, también tienen problemas de comportamiento, como hiperactividad. Hasta ahora, nadie ha sido capaz de determinar si los trastornos del oÃdo y los problemas de comportamiento en realidad están vinculados.
“Nuestro estudio proporciona la primera evidencia de que una discapacidad sensorial, como la disfunción del oÃdo interno, puede inducir cambios moleculares especÃficos en el cerebro que causan las conductas desadaptativas que tradicionalmente se ha considerado que se originan exclusivamente en el cerebro”, dijo el lÃder del estudio, Jean M. Hébert, profesor del Departamento de Neurociencia y Genética Dominick P. Purpura en Einstein.
El oÃdo interno consta de dos estructuras, la cóclea (responsable de la audición) y el sistema vestibular (autor del equilibrio) y los trastornos del oÃdo interno son causados por defectos genéticos pero también por una infección o lesión. La idea del estudio surgió cuando Michelle W. Antoine, entonces estudiante de doctorado en Einstein, se dio cuenta de que algunos ratones en el laboratorio del doctor Hébert fueron inusualmente activos, en un estado de movimiento casi constante, persiguiendo sus colas en un patrón circular.
Investigaciones posteriores revelaron que los roedores tenÃan defectos cocleares y vestibular graves y eran profundamente sordos. “Entonces nos dimos cuenta de que estos ratones proporcionan una buena oportunidad para estudiar la relación entre la disfunción y el comportamiento del oÃdo interno”, recuerda el doctor Hébert .
Los cientÃficos vieron que los problemas del oÃdo interno de los animales eran debidos a una mutación en un gen llamado Slc12a2, que media en el transporte de moléculas de sodio, potasio y cloruro en diversos tejidos, incluyendo el oÃdo interno y el sistema nervioso central (SNC), y que también se encuentra en los seres humanos.
Para determinar si la mutación del gen estaba ligada a la hiperactividad de los animales, los investigadores cogieron ratones sanos y eliminaron selectivamente Slc12a2, bien del oÃdo interno, de diversas partes del cerebro que controlan el movimiento o de todo el SNC. “Para nuestra sorpresa , no fue hasta que se suprimió el gen del oÃdo interno cuando se observó un aumento de la actividad locomotora”, subrayó el lÃder del estudio.
Los autores plantearon la hipótesis de que los defectos del oÃdo interno causan funcionamiento anormal del cuerpo estriado, una zona central del cerebro que controla el movimiento. Las pruebas revelaron un aumento de los niveles de dos proteÃnas implicadas en una vÃa de señalización que controla la acción de los neurotransmisores: Perk y pCREB, que está más abajo en la vÃa de señalización de Perk. Se observaron incrementos en los niveles de las dos proteÃnas sólo en el cuerpo estriado y no en otras regiones del cerebro anterior.
Para descubrir si el aumento de los niveles de Perk causó una subida anormal de la actividad locomotora  los ratones deficientes en Slc12a2 recibieron inyecciones de SL327, un inhibidor de Perk, que restauró los niveles normales de la actividad locomotora, sin afectar a los niveles de actividad en los controles. El estudio sugiere que el aumento de Perk en el cuerpo estriado eleva selectivamente la actividad locomotora y no la actividad general.
Según los investigadores, la hiperactividad en los niños con trastornos del oÃdo interno puede ser controlable con medicamentos que, directa o indirectamente, inhiben la vÃa Perk en el cuerpo estriado. “Nuestro estudio también plantea la intrigante posibilidad de que otras deficiencias sensoriales no asociadas con defectos del oÃdo interno pueden causar o contribuir a trastornos psiquiátricos o motores que ahora se consideran exclusivamente de origen cerebral”, concluye  Hébert .




