Tal como se ha venido señalando en la prensa nacional, el control de cambio y las tasas cambiarias irreales, la falta de dólares para la importación, el aumento del gasto público, la destrucción sistemática del aparato productivo y la falta de una política económica coherente, motivos que han desatado una inflación incontrolable, es el resultado del tan publicitado “Socialismo del Siglo XXI”.
Quizás lo más grave es el desmoronamiento de nuestra estatal PDVSA la cual ya no exporta sino importa gasolina y gas y lo único que la conserva todavía en vida y de paso también el país son las entradas petroleras que, sin embargo, están recortadas a la mitad.
La producción petrolera se mantiene a dura pena estable al alrededor de 2.250.000 barriles diarios (b/d) pero de estos solamente unos 800.000 b/d son vendidos al precio completo del mercado internacional, el resto o se utiliza para compensar deudas o se vende a precio inferior, o mejor dicho se regala, a los camaradas socialistas y a unos cuantos amiguitos de la región.
Para el mantenimiento de la industria petrolera, la recuperación secundaria y aún menos para las inversiones destinadas a proyectos de expansión, no hay plata y poco o nada se está haciendo.
En el sector del gas todos los proyectos, principalmente los de mar adentro, anunciados y publicitados al son de trompetas imperiales durante los últimos años se han quedado allí frios, en un fajo olvidado detrás de los escritorios de los jefes de PDVSA.
Mientras los proyectos de la Plataforma Deltana esperan socios financieros, el Gobierno ha firmado con Rusia un “acuerdo para evaluar las oportunidades” de una posible participación de la empresa Rosnef en proyectos del Golfo de Venezuela y mientras que PDVSA está ofreciendo la explotación del Campo Pedro Anzoátegui en la Faja del Orinoco a la empresa Yacimientos Petroleros Federales (YPF) cuya mayoría de acciones están en manos del gobierno de Argentina, esos dos países si hacen negocio en serio.
Argentina que acaba de descubrir un inmenso yacimiento de gas, ha firmado (es decir tinta negra sobre papel blanco y no un mero acuerdo de intención) un contrato multimillonario con la Chevron de Estados Unidos para su explotación a corto plazo.
Para la YPF lo de Venezuela ha sido prácticamente descartado por el nuevo gran hallazgo condenando en forma definitiva el faraónico sueño de Chávez de construir un gasoducto de Venezuela hasta Argentina, proyecto que Nicolás Maduro señaló con gran convicción en la Cumbre de Países Exportadores de Gas hace un par de semana en Moscú.
Los observadores internacionales que allí estuvieron y que constantemente analizan los movimientos rusos en el campo de los hidrocarburos mientras tanto advierten que Moscú está talmente topada de proyectos energéticos con China y que consideran que Venezuela está siendo diplomáticamente dejada de un lado.
En conclusión Venezuela está “perdiendo el autobús” o si prefieren, en vista de los nexos con Cuba, está “perdiendo la guagua.” Pero al parecer el Gobierno está perdiendo también la brújula al no definir, una vez por todas, un rumbo político junto a una política económica viable.
Luego de decenios en el poder, a principio del año pasado, Fidel Castro advirtió al mundo que después de todo la política económica castro-socialista había fracasado y que en la isla se necesitaba un cambio y Chávez se puso bravo reclamando al padre putativo que estaba causando a Venezuela un tremendo daño por renegar la estrategia política y económica que la misma La Habana le había inculcado y que Venezuela había fielmente seguido.
Castro medio rectificó y no abrió más la boca sobre el tema tomando seguramente en consideración todos los regalos de Hugo y que ” a caballo regalado no se le miran los dientes.”
Pero poco a poco los Castros han venido introduciendo un nuevo modus vivendi abriendo las puertas a muchos aspectos de la economía occidental tal como lo está haciendo China. El recién anuncio de La Habana a la prensa internacional indica que La Habana estará vendiendo varias empresas estatales al sector privado, dejará que los cubanos trabajen para esas empresas sin restricciones, permitirá que cualquier ciudadano forme su propia empresa y gradualmente permitirá un libre comercio regido por la ley de oferta y demanda.
Es obvio que Cuba está dejando atrás la triste política de impulsar la pobreza para que el pueblo dependa exclusivamente del gobierno para permitirle que éste ejerciera un control casi absoluto sobre la ciudadanía, sistema que fue gradualmente adoptado por Chávez y que quedó confirmado en la conocida entrevista a Guacaipuro Lameda del año pasado en la que explicó que abandonó el puesto de Presidente de PDVSA cuando tanto Jorge Giordani como el mismo Chávez le ratificaron que ” a la revolución en Venezuela le convenía mantener pobres a los más necesitados”.
Debido a la grave estado económico-social del país por todos los desaciertos de la “revolución,” el profeta de la debacle económica, Jorge Giordani, parece haber perdido la batalla y las finanzas ha pasado bajo el control de Nelson Merentes. Pero él no tiene el camino despejado as causa de la fuerte oposición de la “tolda dura” del PSUV y de un numeroso grupo de enchufados acostumbrados a todos tipos de arreglos y chanchullos que proporcionan jugosos negocios a cambio del mínimo esfuerzo, o como bien se les dice en criollo, son “mangos bajitos.”
El Gobierno no puede tardar más, tiene que decidir de una vez por todas si corregir el rumbo y buscar solvencia económica y bienestar general o despilfarrar y permitir el despilfarro de lo que queda después del cual no solamente terminará de “perder la Guagua” sino también la última diligencia, mangos incluidos.




