
Desde la semana pasada en el Centro Penitenciario Metropolitano Yare I y II, se han venido sucediendo una serie de enfrentamientos entre internos y efectivos de la Guardia Nacional, con suspensión de visita y amenazas hacia la población, un estado de zozobra es lo que vive también la comunidad del barrio que se encuentra en las adyacencias del recinto de reclusión.
Tengo que recordar como siempre que estos dos penales se encuentran bajo medidas provisionales emitidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos desde el 30 de marzo de 2006, en la cualse le requiere al Estado “que, sin perjuicio de las medidas de implementación inmediata ordenadas en el punto resolutivo anterior, adopte aquéllas necesarias para: a) decomisar las armas que seencuentren en poder de los internos, b) separara los internos procesados de los condenados, y c) ajustar las condiciones de detención de la cárcel a los estándares internacionales sobre la materia. Eneste sentido, el Estado deberá realizar una supervisión periódica de las condiciones de detención y el estado físico y emocional de los detenidos, que cuente con la participación de los representantes de los beneficiarios de las presentes medidas provisionales”.
Y hasta la presente fecha lo que vemos es pura sangre, que la ponen los internos, sudor y lágrimas que los ponen los familiares, y el Estado lamentablemente no ha cumplido no ha honrado este compromiso internacional.
Y para muestra podemos mencionar que desde la otra semana estos establecimientos se encuentran en guerra, y es así como las continuas balaceras que se están registrando desde la semana pasadaen las instalaciones de las cárceles de Yare I y II mantienen en zozobra a los familiares de los privados de libertad. Estas personas se han aglomerado en las afueras de los penales. Las autoridades del Ministerio del Poder Popular para Asuntos Penitenciarios y de la Guardia Nacional Bolivariana no han ofrecido una versión oficial de los hechos.
Pudimos conocer que a la morgue del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas de los Valles ingresó en la tarde de ayer el cadáver de Gregorio José Martínez Lugo, de 22 años de edad. Murió al recibir un golpe con un objeto contundente en la región frontal derecha.
Estaba procesado por el delito de tenencia y tráfico de sustancias psicotrópicas. Su causa la llevaba el Tribunal Segundo en función de Control del Circuito Judicial de la región. Ingresó a Yare II el 05-052011. Deja una niña de dos años de edad, huérfana.
Antes de estar detenido vivía en la urbanización El Palmar en Santa Teresa del Tuy. Los familiares del ahora muerto solicitaron que los penales del país sean convertidos en centros de reeducación “paraque los muchachos se regeneren y no terminen muertos”.



