No subestime el impacto que los síntomas de la incontinencia fecal puedan tener en su vida, sea ésta sólida, líquida o gases. Cuéntele con sinceridad a su médico. Cantidad de personas viven presionadas por esa condición de salud que les limita la vida social y laboral, e igual se sienten incómodos al tratar de confiar a sus familiares o amigos los problemas que ello les genera, siendo algo tan común como la incontinencia urinaria. Quienes están afectados por esta falta de control convertido en problema de salud pública no deben ocultarse sino consultar.
Encontrar la solución significa pasar por el uso de toallas sanitarias, medicamentos antidiarréicos, terapia física, modificaciones de la dieta que son los tratamientos conservadores. Lo más avanzado en la actualidad para incontinencia anal, desde moderada a severa, es la neuroestimulación sacra, cuya primera intervención la realizó el doctor Luís Angarita, del Servicio de Coloproctología del Centro Médico Docente La Trinidad.
Los pacientes con esta indicación deben ser muy bien seleccionados para optar al procedimiento, al menos presentar 2 episodios desagradables de incontinencia por semana, algo que va más allá de manchar la ropa interior o no darle tiempo de llegar al baño para hacer sus necesidades sin ser necesariamente una diarrea, motivo por el cual usa protectores sanitarios o pañales. La población de alto riesgo comprende más mujeres que hombres en una relación de 3 a 1. Razones multifactoriales provocan la incontinencia anal, pero en las pacientes inciden el embarazo, la diabetes, problemas endocrinos, entre otros. “Es posible la existencia de casos con incontinencias urinaria y anal a la vez, solucionables en la misma intervención”, advierte Angarita. Casi siempre llegan a la consulta del coloproctólogo referidos por ginecólogos, gastroenterólogos, médicos internistas y por iniciativa propia.
Previo al procedimiento el especialista realiza el examen físico como parte de la evaluación integral y exámenes con indicación de manometría anal acompañada de ecografía endoanal o resonancia magnética con énfasis anorectal para detectar algún déficit anatómico de la musculatura en el piso pélvico sin necesidad de hacer estudios de más. A partir del diagnóstico debe seguir dieta con suficiente fibra, modificar los hábitos alimenticios, aunque cuando los pacientes entran en la clasificación de moderados a severos no funciona el control dietético y pudieran hace reentrenamiento con biofeedback dirigido al piso pélvico.
Cerebro y nervio
El procedimiento de neuroestimulación se concentra en la comunicación del cerebro con los nervios que controlan la función intestinal. Se trata de implantar pequeños cables en el área del coxis, debajo de la piel y conectados a un pequeño equipo (similar a un marcapasos) que se colocará a nivel de la cintura, el cual envía impulsos eléctricos hasta los nervios para que el intestino funcione con normalidad. Es un acto ambulatorio a efectuarse con anestesia general o sedación más anestesia local.
Vale destacar que se lleva a cabo en 2 fases, la primera como una prueba terapéutica para colocar los electrodos y un dispositivo temporal no implantado dentro del paciente para comprobar si tiene o no eficacia terapéutica. En caso positivo, si la selección del paciente cumple los cánones exigidos, el 80% de ellos acusará una respuesta favorable y se les coloca el implante permanente en otro acto ambulatorio en quirófano. Son 2 procedimientos ambulatorios mínimamente invasivos por lo tanto logran reincorporarse a su vida habitual de inmediato.
“No subestime el impacto que los síntomas de incontinencia anal puedan tener en su vida y hable con sinceridad a su médico”, aconseja el coloproctólogo.






