La salida o debilitamiento de algunas estructuras criminales no significó el fin del control de las mafias sobre los territorios donde se explota el oro en el Arco Minero venezolano, la investigación de la Alianza Rebelde Investiga (ARI) y Convoca titulada Dorada Opacidad II demuestra como grupos delictivos, militares y autoridades locales mantienen distintos niveles de vigilancia sobre las comunidades mineras.
En La Conversa de este martes 15 de septiembre, Lorena Meléndez, coordinadora de Investigación de Runrunes, y Milagros Salazar, directora de Convoca en Perú, expusieron el trabajo que reunió a periodistas de Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil y Perú, y que contó con el apoyo del Pulitzer Center.
Durante el programa de la alianza conformada por Runrunes, El Pitazo y Tal Cual, Meléndez explicó que el trabajo comenzó a tomar forma después del 3 de enero de 2026, debido al interés del gobierno de los Estados Unidos por el oro venezolano.
Meléndez contó a César Batiz, director de El Pitazo; Víctor Amaya, director de Tal Cual y Luis Blanco, director de Runrunes, que el anuncio de reformas legales por parte del gobierno interino de Delcy Rodríguez y la aprobación de una nueva Ley de Minas motivaron al equipo periodístico a trasladarse a la zona.
Meléndez relató además que el Arco Minero adquirió otra dimensión después del operativo del 9 de junio de este año, donde fuerzas estadounidenses y venezolanas supuestamente mataron a Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, otrora líder del Tren de Aragua
Para Meléndez existen interrogantes sobre esa versión oficial, debido a que no encontraron pruebas fehacientes que permitieran confirmar la muerte del líder criminal.
Del control de las bandas al control militar
A juicio de Meléndez, el panorama en el sector del estado Bolívar llamado Las Claritas ha cambiado desde mediados de la década pasada al presente.
“Lo primero que se percibe es una anarquía aparente”, expuso Meléndez.
La periodista explicó que la multiplicidad de grupos se redujo y el poder quedó concentrado en menos organizaciones.
Meléndez sentenció que el escenario cambió con la llegada de los militares a zonas donde anteriormente predominaban estructuras criminales.
“El Sistema, una alianza criminal entre Juan Gabriel Rivas Núñez, alias Negro Juancho, y Yohan Romero, alias Johan Petrica, estuvo ejerciendo un amplio control territorial. Petrica llegó a Las Claritas después de la persecución a la que fue sometido a propósito de la Operación de Liberación para el Pueblo (OLP) en Maracay y posteriormente pactó con el Negro Juancho”, dijo Meléndez.
La periodista manifestó que el control militar no se limitó a las actividades dentro de las minas, sino que se extendió a prácticas de extorsión en las calles, detenciones para interrogatorios y cobros de “vacunas”.
De acuerdo con el relato de la periodista, las extorsiones pueden alcanzar los 20 gramos de oro, equivalentes a 2000 dólares.
Meléndez señaló que en otros territorios permanecen organizaciones que llevan años ejerciendo control.
En El Dorado mencionó a Fabio Enrique González Isaz, alias El Negro Fabio; en Tumeremo identificó a la organización R y su relación con el ELN (Ejercito de Liberación Nacional); mientras que en El Callao y Guasipati ubicó al Tren de Guayana.
La gobernanza criminal que sustituye al Estado
Para Milagros Salazar, fundadora y directora de Convoca, el caso venezolano forma parte de un fenómeno que también se observa en otros territorios de Sudamérica.
Salazar comparó lo encontrado en Venezuela con zonas de la Amazonía peruana, donde confluyen narcotráfico, extorsión, minería ilegal, deforestación y conexiones con el poder político.
A su juicio, la investigación permite observar cómo se instala una gobernanza criminal en territorios donde las autoridades dejan de cumplir las funciones de protección y atención de las comunidades.
Según Salazar, el oro es uno de los grandes negocios que impulsan la economía criminal en la región.
Salazar expuso que en la primera entrega de Dorada Opacidad, periodistas de distintos países sudamericanos identificaron más de 3000 toneladas de oro de origen desconocido entre 2013 y 2023 y en la segunda parte la investigación se decantó por establecer cuáles son las conexiones que tiene el mineral nativo con el poder político.
¿Qué ocurrió con el “Niño Guerrero”?
Una de las interrogantes centrales de la investigación está relacionada con el operativo del pasado 9 de junio.
Meléndez contó que un día antes de la incursión armada en Las Claritas, un grupo de personas en Santa Elena de Uairén aseguró haber visto al Negro Juancho en una alcabala de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) antes de cruzar hacia Brasil.
El equipo periodístico consultó a funcionarios de la policía del estado brasileño de Roraima, quienes plantearon la posibilidad de que integrantes de estas estructuras hubieran ingresado a Brasil después de los operativos.
La periodista mencionó supuestas alianzas entre el Tren de Aragua y facciones armadas de Brasil como el Comando Vermelho.
“¿Por qué ven a estas personas cruzando el 8 de junio, cuando el operativo fue el 9. Si esas personas conocían de antemano el operativo, ¿Por qué no ocurrió lo mismo con el Niño Guerrero?”, planteó.
Salazar sentenció que la investigación optó por hablar de una presunta captura, debido a la falta de claridad sobre lo ocurrido.
Una ruta que trasciende Venezuela
La investigación Dorada Opacidad no se limita al Arco Minero venezolano.
Salazar explicó que la investigación regional encontró conexiones entre los circuitos del oro y las estructuras criminales de distintos países.
La investigación busca comprender quiénes participan en esas redes, cómo ingresa el oro al circuito formal, cómo se transporta de manera clandestina y quiénes se benefician de ese negocio.
Según la directora de Convoca, Perú concentra una parte sustancial del origen de las más de 3000 toneladas de oro de procedencia desconocida detectadas entre 2013 y 2023.
“Perú es un centro de lavado de oro. Los Estados pierden mucho con estas economías ilegales”, dijo.
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