La guerra en Malí por Luis De Lion

Un nuevo frente de guerra en África. No muy lejos, ni en tiempo, ni en distancia geográfica de Libia. Francia ha decidido intervenir militarmente en Malí, a petición del propio presidente maliense y previa aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU.

Para combatir a tres grupos bien diferenciados. Al Qaeda del Maghreb islámico (Aqmi), Ansar Dine y el Movimiento por la unidad y la yihad en Africa Occidental (Mujao). No hay ningún nexo orgánico entre ellos, sin embargo, eso no impide que interactúen. Los tres grupos están conformados por ex combatientes malienses de Kadafi, de touaregs independentistas, de narcotraficantes y muchos jóvenes sin perspectivas.

Estimar el número preciso de combatientes es muy difícil. Se calcula que son 1.000 hombres en armas para Aqmi, aproximadamente 500 de Mujao y unos 10.000 militantes de Ansar Dine. Un total de 10.000 y tantos islamistas y entre ellos un núcleo duro de aproximadamente 3.000 combatientes.

Los tres son grupos armados salafistas, cuyo objetivo es instaurar la charia, la ley islámica, sobre la mayor parte del territorio de Malí. Ya vienen aplicando la charia estrictamente, cortando manos de ladrones, prohibiendo el concubinazgo, obligando a las mujeres a portar el velo, flagelando, en fin, lo propio del Islam fundamentalista y fanático, que no tiene nada que ver con el Islam sunita, que se practica en el resto de la región.

Además de la aplicación de la charia, promueven la instauración de un Califato, es una particularidad de Aqmi. Por su parte, Mujao, tiene ambiciones regionales, y aspiran a un estado que abarque el norte de Malí, Mauritania, una parte de Senegal, el norte de Níger y de Nigeria, Chad y el sur de Argelia.

Disponen de camionetas pick-up 4×4, de ametralladoras pesadas, de pequeños cañones, también tienen kalachnikovs y ametralladoras portátiles. Una buena parte, proviene del arsenal libio, el cual se dispersó luego de la caída de Kadafi. Pero también han recuperado armas del paupérrimo ejército maliense. Así mismo, los traficantes de armas rusos han hecho negocios en África sobre todo tipo de armas, lo cual le ha permitido a los islamistas hacerse de material relativamente moderno, particularmente eficaz contra los helicópteros y los tanques. También disponen de equipos de visión nocturna.

Según el Estado Mayor maliense, el bombardeo de los cazas franceses, habría causado importantes bajas dentro de las filas de los yihadistas, en particular en la ciudad de Konna. También habrían sido destruidos campos de entrenamiento, así como también hangares donde había depósitos de armas y de combustible. Dichos ataques habrían sensiblemente debilitado a Ansar Dine y a Mujao. Estos grupos son particularmente fuertes en el tráfico de drogas, en consecuencia, poseen mucho dinero, el cual les permitiría reconstituir su stock de armas.

Pueden contar con las extensas y porosas fronteras del Sahara, que facilitan la llegada de combatientes de la secta salafista Boko Haram, muy influyente al norte de Nigeria, e igualmente, pueden contar con los yihadistas libios del grupo Ansar Al Charia. Por último, al igual que en su momento disfrutó Al Qaeda, estos grupos africanos pueden disponer de la ayudad de numerosas asociaciones no gubernamentales, financiadas con los millones provenientes de los emiratos petroleros del golfo pérsico.

 @LDeLION

luisdelion@gmail.com

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Un nuevo frente de guerra en África. No muy lejos, ni en tiempo, ni en distancia geográfica de Libia. Francia ha decidido intervenir militarmente en Malí, a petición del propio presidente maliense y previa aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU.

Para combatir a tres grupos bien diferenciados. Al Qaeda del Maghreb islámico (Aqmi), Ansar Dine y el Movimiento por la unidad y la yihad en Africa Occidental (Mujao). No hay ningún nexo orgánico entre ellos, sin embargo, eso no impide que interactúen. Los tres grupos están conformados por ex combatientes malienses de Kadafi, de touaregs independentistas, de narcotraficantes y muchos jóvenes sin perspectivas.

Estimar el número preciso de combatientes es muy difícil. Se calcula que son 1.000 hombres en armas para Aqmi, aproximadamente 500 de Mujao y unos 10.000 militantes de Ansar Dine. Un total de 10.000 y tantos islamistas y entre ellos un núcleo duro de aproximadamente 3.000 combatientes.

Los tres son grupos armados salafistas, cuyo objetivo es instaurar la charia, la ley islámica, sobre la mayor parte del territorio de Malí. Ya vienen aplicando la charia estrictamente, cortando manos de ladrones, prohibiendo el concubinazgo, obligando a las mujeres a portar el velo, flagelando, en fin, lo propio del Islam fundamentalista y fanático, que no tiene nada que ver con el Islam sunita, que se practica en el resto de la región.

Además de la aplicación de la charia, promueven la instauración de un Califato, es una particularidad de Aqmi. Por su parte, Mujao, tiene ambiciones regionales, y aspiran a un estado que abarque el norte de Malí, Mauritania, una parte de Senegal, el norte de Níger y de Nigeria, Chad y el sur de Argelia.

Disponen de camionetas pick-up 4×4, de ametralladoras pesadas, de pequeños cañones, también tienen kalachnikovs y ametralladoras portátiles. Una buena parte, proviene del arsenal libio, el cual se dispersó luego de la caída de Kadafi. Pero también han recuperado armas del paupérrimo ejército maliense. Así mismo, los traficantes de armas rusos han hecho negocios en África sobre todo tipo de armas, lo cual le ha permitido a los islamistas hacerse de material relativamente moderno, particularmente eficaz contra los helicópteros y los tanques. También disponen de equipos de visión nocturna.

Según el Estado Mayor maliense, el bombardeo de los cazas franceses, habría causado importantes bajas dentro de las filas de los yihadistas, en particular en la ciudad de Konna. También habrían sido destruidos campos de entrenamiento, así como también hangares donde había depósitos de armas y de combustible. Dichos ataques habrían sensiblemente debilitado a Ansar Dine y a Mujao. Estos grupos son particularmente fuertes en el tráfico de drogas, en consecuencia, poseen mucho dinero, el cual les permitiría reconstituir su stock de armas.

Pueden contar con las extensas y porosas fronteras del Sahara, que facilitan la llegada de combatientes de la secta salafista Boko Haram, muy influyente al norte de Nigeria, e igualmente, pueden contar con los yihadistas libios del grupo Ansar Al Charia. Por último, al igual que en su momento disfrutó Al Qaeda, estos grupos africanos pueden disponer de la ayudad de numerosas asociaciones no gubernamentales, financiadas con los millones provenientes de los emiratos petroleros del golfo pérsico.

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