La situación del comunicador social e influencer Deivis Correa sigue siendo una de las deudas pendientes de la justicia venezolana. Al cumplirse más de año y medio de su detención en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en El Helicoide, su familia —especialmente sus tres hijas de 17, 5 y 3 años— continúa esperando su liberación para poder “volver a reír”.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) recordó que Correa fue interceptado el 31 de julio de 2024 en Tazón por funcionarios del Sebin mientras se desplazaba en un taxi. Su “delito”, según las denuncias, fue utilizar sus plataformas digitales (donde acumula cientos de miles de seguidores) para informar sobre los acontecimientos en la parroquia 23 de Enero durante las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.
A pesar de que el propio Correa aclaró antes de su captura que no poseía antecedentes y que solo cumplía con su labor informativa, el fiscal general Tarek William Saab lo señaló públicamente por supuestamente incitar a la violencia. El SNTP ha destacado que estas acusaciones carecen de fundamento real, tratándose de una criminalización del discurso y la información.
“No tengo ni una mancha en mi historial, no tengo ni una multa en mi licencia por lo que soy inocente de cualquier cosa que me quieran culpar. Todo esto arrancó porque yo estuve informando todo lo que sucedía en las elecciones en el 23 de Enero y ellos decidieron decir que yo estaba llamando a la violencia y a las calles, cosa que no es verdad”, remarcó entonces.
Correa, egresado de la Universidad Católica Santa Rosa (Ucsar), enfrenta una lista de delitos desproporcionados ratificados en su audiencia preliminar de octubre de 2024: terrorismo, incitación al odio, asociación para delinquir, traición a la patria, asociación extranjera y desestabilización. Su juicio inició formalmente en noviembre de 2025, pero su nombre fue excluido del proceso de excarcelaciones que benefició a otros 22 periodistas en enero de 2026.
La familia de Correa relató al SNTP que el encierro ha provocado una profunda depresión y ha afectado severamente la estabilidad mental del comunicador. Actualmente, Deivis es uno de los cuatro comunicadores sociales que aún permanecen tras las rejas en condiciones arbitrarias, junto a Marifel Guzmán, Pedro Urribarri y Jonathan Carrillo. Desde el SNTP, se mantiene la exigencia de libertad plena, recordando que los periodistas no deben su libertad a favores políticos, sino al reconocimiento de su inocencia.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.



