El ocaso de la OPEP

Luego de varios años de silencio, la poderosa Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) ha finalmente admitido la existencia e importancia del gas y el petróleo de esquisto, que mencioné en mi artículo “El Nuevo Panorama Energético” del 8 de agosto 2012, y cuyos yacimientos se han encontrados principalmente en los Estados Unidos pero que se conoce su existencia en grandes cantidades también en Rusia y en Venezuela y en menores cantidades en otras 12 regiones del planeta.

En su admisión, el Secretario General de la OPEP, Abdullah al-Badri, efectivamente concede a regañadientes que los hidrocarburos de esquisto representan una realidad que cambiará el escenario energético mundial indicando indirectamente que los Estados Unidos recuperará el liderazgo energético internacional luego de 20 años de dominación del cartel petrolero.

Como si esto no fuera suficiente, son precisamente los Norteamericanos que después de muchos experimentos han descubierto la tecnología necesaria para explotar esta emergente fuente de energía a través del fracking, o fracturación de las capas de esquisto.

Washington ha sido muy cautelosa en celebrar su potencial pero no ha podido ocultar que los últimos estudios geológicos proyectan que los yacimientos de hidrocarburos de esquisto norteamericanos son 10 veces mayores de las reservas petroleras de Arabia Saudita calculada en 267 millardos (billions) de barriles.

Ryan Lance, CEO de ConocoPhillips, la compañía petrolera más activa en explotación esquística, hace poco días predijo que gracias a esta evolución los Estados Unidos podrán autoabastecerse en materia energética alrededor del año 2025 cuando, según la propia OPEP, se estima que la explotación mundial solamente del crudo de esquisto alcanzará los 2 millones de barriles diarios (b/d) producidos casi exclusivamente en los Estados Unidos y Canadá.

Completando el escenario poco alentador para la OPEP, el cartel ha reducido su proyección de la demanda mundial de crudo derivado para sus 12 países miembros señalando el constante aumento de producción petrolera de países no perteneciente al a la OPEP como Canadá, Méjico, Brasil y Colombia en el continente Americano.

Al-Badri apaga el fuego pesimista declarándose de acuerdo con las predicciones de varios expertos de mercado de Europa y de Estados Unidos que afirman que la demanda energética mundial seguirá fuerte a pesar de que la crisis económica podría causar ulteriores bajas de producción en los países industrializados.

Pero los mismo analistas de la OPEP calculan que dentro de dos años la cantidad de reservas petrolera almacenadas alcanzará los 5 millones de b/d y seguirán subiendo paulatinamente a menos que se presente un considerable aumento de la demanda o ocurran eventos imprevisibles.

Volviendo a los hidrocarburos de esquisto, comenzando con Los Estados Unidos y Canadá no se prevé que el 100% de de su explotación potencial pueda darse en menos de 20 años por muchas razones de logística, capacitación de personal y por cuestionamientos ambientales.

Hasta nuevo aviso, el fracking está prohibido en Europa por las condiciones muy porosas de sus subsuelos, filtraciones y derrames que pueden ocurrir que afectarían los cursos de aguas subterráneas destinadas a ser convertidas en agua potable.

La situación en Estados Unidos es muy diferente porque existen varios yacimientos ubicados lejos de centros habitados y porque en las zonas habitadas las empresas explotadoras evitan la filtración del subsuelo forrando los túneles y cámaras de extracción con encamisados de cemento y más recientemente cemento mezclado con resina epóxica.

“Este proceso,” admite el jefe de ConocoPhillips,” añade costo a la extracción y sigue en proceso de perfeccionamiento, pero aun incluyendo este y otros posibles costos adicionales, su explotación representa la solución del problema energético de los Estados Unidos y muy lucrativa para las empresas involucradas.”

Considerando que el mayor comprador de petróleo venezolano sigue siendo los Estados Unidos y que la futura explotación de los grandes yacimientos de hidrocarburos de esquisto del país tendrá forzosamente que contar con la tecnología y posibles aportes financieros Norteamericanos, contrario a los deseo del presente régimen, Venezuela tendrá que seguir “acostándose con el enemigo.”

por Tony Bianchi

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Luego de varios años de silencio, la poderosa Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) ha finalmente admitido la existencia e importancia del gas y el petróleo de esquisto, que mencioné en mi artículo “El Nuevo Panorama Energético” del 8 de agosto 2012, y cuyos yacimientos se han encontrados principalmente en los Estados Unidos pero que se conoce su existencia en grandes cantidades también en Rusia y en Venezuela y en menores cantidades en otras 12 regiones del planeta.

En su admisión, el Secretario General de la OPEP, Abdullah al-Badri, efectivamente concede a regañadientes que los hidrocarburos de esquisto representan una realidad que cambiará el escenario energético mundial indicando indirectamente que los Estados Unidos recuperará el liderazgo energético internacional luego de 20 años de dominación del cartel petrolero.

Como si esto no fuera suficiente, son precisamente los Norteamericanos que después de muchos experimentos han descubierto la tecnología necesaria para explotar esta emergente fuente de energía a través del fracking, o fracturación de las capas de esquisto.

Washington ha sido muy cautelosa en celebrar su potencial pero no ha podido ocultar que los últimos estudios geológicos proyectan que los yacimientos de hidrocarburos de esquisto norteamericanos son 10 veces mayores de las reservas petroleras de Arabia Saudita calculada en 267 millardos (billions) de barriles.

Ryan Lance, CEO de ConocoPhillips, la compañía petrolera más activa en explotación esquística, hace poco días predijo que gracias a esta evolución los Estados Unidos podrán autoabastecerse en materia energética alrededor del año 2025 cuando, según la propia OPEP, se estima que la explotación mundial solamente del crudo de esquisto alcanzará los 2 millones de barriles diarios (b/d) producidos casi exclusivamente en los Estados Unidos y Canadá.

Completando el escenario poco alentador para la OPEP, el cartel ha reducido su proyección de la demanda mundial de crudo derivado para sus 12 países miembros señalando el constante aumento de producción petrolera de países no perteneciente al a la OPEP como Canadá, Méjico, Brasil y Colombia en el continente Americano.

Al-Badri apaga el fuego pesimista declarándose de acuerdo con las predicciones de varios expertos de mercado de Europa y de Estados Unidos que afirman que la demanda energética mundial seguirá fuerte a pesar de que la crisis económica podría causar ulteriores bajas de producción en los países industrializados.

Pero los mismo analistas de la OPEP calculan que dentro de dos años la cantidad de reservas petrolera almacenadas alcanzará los 5 millones de b/d y seguirán subiendo paulatinamente a menos que se presente un considerable aumento de la demanda o ocurran eventos imprevisibles.

Volviendo a los hidrocarburos de esquisto, comenzando con Los Estados Unidos y Canadá no se prevé que el 100% de de su explotación potencial pueda darse en menos de 20 años por muchas razones de logística, capacitación de personal y por cuestionamientos ambientales.

Hasta nuevo aviso, el fracking está prohibido en Europa por las condiciones muy porosas de sus subsuelos, filtraciones y derrames que pueden ocurrir que afectarían los cursos de aguas subterráneas destinadas a ser convertidas en agua potable.

La situación en Estados Unidos es muy diferente porque existen varios yacimientos ubicados lejos de centros habitados y porque en las zonas habitadas las empresas explotadoras evitan la filtración del subsuelo forrando los túneles y cámaras de extracción con encamisados de cemento y más recientemente cemento mezclado con resina epóxica.

“Este proceso,” admite el jefe de ConocoPhillips,” añade costo a la extracción y sigue en proceso de perfeccionamiento, pero aun incluyendo este y otros posibles costos adicionales, su explotación representa la solución del problema energético de los Estados Unidos y muy lucrativa para las empresas involucradas.”

Considerando que el mayor comprador de petróleo venezolano sigue siendo los Estados Unidos y que la futura explotación de los grandes yacimientos de hidrocarburos de esquisto del país tendrá forzosamente que contar con la tecnología y posibles aportes financieros Norteamericanos, contrario a los deseo del presente régimen, Venezuela tendrá que seguir “acostándose con el enemigo.”

por Tony Bianchi

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