UE pide al CNE reconsiderar decisión de anular invitación para observar presidenciales

La tarde del 28 de julio del 2024, Elvis Amoroso, presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, anunció que se anulaba la invitación del Estado venezolano a la misión de la Unión Europea (UE) para  observar las elecciones presidenciales del próximo 28 de julio. La UE respondió horas después y llamó al gobierno de Nicolás Maduro a «reconsiderar» su decisión. 

«De conformidad con el Acuerdo de Barbados, firmado por las autoridades venezolanas y partidos de oposición, que establecía específicamente que la UE sería invitada a observar las elecciones, hacemos un llamado al CNE a reconsiderar su elección», dijo la institución europea en un comunicado de prensa publicado en la red social X (Twitter). 

 

Gobiernos europeos, como el de Italia, y partidos políticos venezolanos, como la Plataforma Unitaria Democrática, se unieron este 29 de mayo a la «preocupación» internacional por la negativa del CNE de tener observación electoral europea.

«El régimen recurre a esto para evitar someterse a la observación internacional calificada. Pero no podrá someterse a la observación electoral popular», dijo el partido Vente Venezuela, a través de un comunicado de prensa de la iniciativa «Comando con Venezuela». 

 

Hasta ahora, el presidente del CNE solo ha rechazado la invitación europea mientras que ratificó la invitación de otras instituciones como la  Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Comunidad del Caribe (Caricom), la Unión Interamericana de Organismos Electorales (UNIORE), el Panel de Expertos de las Naciones Unidas, la Unión Africana, el Centro Carter, el Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA) y el Observatorio del Pensamiento Estratégico para la Integración Regional (Opeir).

La excusa del madurismo: evitar el «neocolonialismo»

De acuerdo con Amoroso, la decisión del CNE proviene del «neocolonialismo» que representa las sanciones de la UE para miembros específicos del gobierno de Maduro por investigaciones de corrupción y violación a los derechos fundamentales a los ciudadanos del país. Pero, ante la narrativa del gobierno suramericano, las sanciones fueron (y son) «el principal bloqueo para comprar medicinas y alimentos» a la población. 

«Es un hecho que el 13 de mayo la UE, en su posición histórica colonialista, ratificó las sanciones dictadas al digno pueblo de Venezuela, situación que atenta contra sus habitantes, la soberanía e independencia de la nación. Como consecuencia de ello el CNE revoca y deja sin efecto la invitación que hizo a la UE para que participe en una misión de veeduría electoral», leyó Amoroso el pasado 28 de mayo. 

El director del CNE se refería al levantamiento de las sanciones a su persona por parte de la UE en un intento de la comisión europea de mejorar las relaciones diplomáticas y garantizar el proceso democrático en Venezuela. Sin embargo, el madurismo tomó esta decisión como «una ofensa» ya que no levantaba las sanciones a todos los funcionarios afectados. 

La decisión del CNE surge horas después de que el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, expresará ante la opinión pública su rechazo ante la observación de la UE. 

«Sería inmoral permitir la participación europea conociendo sus prácticas neocoloniales e intervencionismo contra Venezuela, no siendo, en consecuencia, su presencia grata en un proceso electoral tan importante para la democracia», dijo Amoroso. «La comunidad internacional conoce el incalculable daño patrimonial que se ha ocasionado al pueblo de Venezuela, afectando la salud de niños y ancianos, producto de las sanciones de la Unión Europea, pues impiden el acceso a medicinas y alimentos».

El pasado lunes 27 de mayo, dos días antes del anuncio del CNE, el alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell, afirmó que daría a conocer en su momento si se enviaba o no una misión a las elecciones presidenciales venezolanas, pero que al menos había 100 personas de la comisión europea dispuesta a acompañar el proceso venezolano. Sin embargo, las recientes declaraciones del gobierno madurista han cortado ese acuerdo y quedan menos de dos meses para los comicios presidenciales. 

Elvis Amoroso, presidente del Consejo Nacional Electoral, en su rueda de prensa el 28 de mayo de 2024 en Caracas
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MIGUEL GUTIÉRREZ (EFE)
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La tarde del 28 de julio del 2024, Elvis Amoroso, presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, anunció que se anulaba la invitación del Estado venezolano a la misión de la Unión Europea (UE) para  observar las elecciones presidenciales del próximo 28 de julio. La UE respondió horas después y llamó al gobierno de Nicolás Maduro a «reconsiderar» su decisión. 

«De conformidad con el Acuerdo de Barbados, firmado por las autoridades venezolanas y partidos de oposición, que establecía específicamente que la UE sería invitada a observar las elecciones, hacemos un llamado al CNE a reconsiderar su elección», dijo la institución europea en un comunicado de prensa publicado en la red social X (Twitter). 

 

Gobiernos europeos, como el de Italia, y partidos políticos venezolanos, como la Plataforma Unitaria Democrática, se unieron este 29 de mayo a la «preocupación» internacional por la negativa del CNE de tener observación electoral europea.

«El régimen recurre a esto para evitar someterse a la observación internacional calificada. Pero no podrá someterse a la observación electoral popular», dijo el partido Vente Venezuela, a través de un comunicado de prensa de la iniciativa «Comando con Venezuela». 

 

Hasta ahora, el presidente del CNE solo ha rechazado la invitación europea mientras que ratificó la invitación de otras instituciones como la  Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Comunidad del Caribe (Caricom), la Unión Interamericana de Organismos Electorales (UNIORE), el Panel de Expertos de las Naciones Unidas, la Unión Africana, el Centro Carter, el Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA) y el Observatorio del Pensamiento Estratégico para la Integración Regional (Opeir).

La excusa del madurismo: evitar el «neocolonialismo»

De acuerdo con Amoroso, la decisión del CNE proviene del «neocolonialismo» que representa las sanciones de la UE para miembros específicos del gobierno de Maduro por investigaciones de corrupción y violación a los derechos fundamentales a los ciudadanos del país. Pero, ante la narrativa del gobierno suramericano, las sanciones fueron (y son) «el principal bloqueo para comprar medicinas y alimentos» a la población. 

«Es un hecho que el 13 de mayo la UE, en su posición histórica colonialista, ratificó las sanciones dictadas al digno pueblo de Venezuela, situación que atenta contra sus habitantes, la soberanía e independencia de la nación. Como consecuencia de ello el CNE revoca y deja sin efecto la invitación que hizo a la UE para que participe en una misión de veeduría electoral», leyó Amoroso el pasado 28 de mayo. 

El director del CNE se refería al levantamiento de las sanciones a su persona por parte de la UE en un intento de la comisión europea de mejorar las relaciones diplomáticas y garantizar el proceso democrático en Venezuela. Sin embargo, el madurismo tomó esta decisión como «una ofensa» ya que no levantaba las sanciones a todos los funcionarios afectados. 

La decisión del CNE surge horas después de que el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, expresará ante la opinión pública su rechazo ante la observación de la UE. 

«Sería inmoral permitir la participación europea conociendo sus prácticas neocoloniales e intervencionismo contra Venezuela, no siendo, en consecuencia, su presencia grata en un proceso electoral tan importante para la democracia», dijo Amoroso. «La comunidad internacional conoce el incalculable daño patrimonial que se ha ocasionado al pueblo de Venezuela, afectando la salud de niños y ancianos, producto de las sanciones de la Unión Europea, pues impiden el acceso a medicinas y alimentos».

El pasado lunes 27 de mayo, dos días antes del anuncio del CNE, el alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell, afirmó que daría a conocer en su momento si se enviaba o no una misión a las elecciones presidenciales venezolanas, pero que al menos había 100 personas de la comisión europea dispuesta a acompañar el proceso venezolano. Sin embargo, las recientes declaraciones del gobierno madurista han cortado ese acuerdo y quedan menos de dos meses para los comicios presidenciales. 

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