Los centros de votación abrieron tarde por falta de miembros de mesa y con colas mínimas o inexistentes de electores listos para participar en las elecciones parlamentarias
Apenas siete personas sentadas se veían en cola en la entrada de la Unidad Educativa Rafael Napoleón Baute, en la Zona 2 de José Félix Ribas, en Petare, este 6 de diciembre a las 6:00 am.El centro de votación más grande de Petare, con casi 10 mil electores, lucía oscuro y los pocos votantes eran acompañados solamente por algunos testigos que aún no podían entrar a la escuela.
Todos esperaban sentados en muros o aceras, con sus tapabocas puestos y con gestos que dejaban ver el sueño que los acompañaba. Este domingo, 6 de diciembre, ni la diana ni los cohetes despertaron a los votantes del este de la Gran Caracas, donde aún a las 9:00 am todavía había centros sin abrir o escuelas de miles de electores con solo 20 votantes en lista, según un reporte realizado por el equipo de El Pitazo.
A pesar de los tiros, cohetes, reguetón y la popular canción del toque de diana que es utilizado en procesos electorales. Pero nada de eso fue suficiente para levantar y movilizar a las personas para ir a votar por los nuevos diputados de la Asamblea Nacional.
El proceso electoral llevado a cabo este domingo 6 de diciembre, impulsado por Nicolás Maduro y que no es reconocido por la Unión Europea (UE) ni por la Organización de los Estados Americanos (OEA), ha sido rechazado por profesionales del derecho en varios países por carecer de garantías necesarias para considerarlo válido.
Desde horas de la mañana se registró poca afluencia de electores en los centros de votación, mientras que el Guachimán Ciudadano, iniciativa de la Red Observación Electoral Asamblea de Educación (ROAE), había recibido reporte de 600 irregularidades, entre ellas la intimidación por parte de los miembros del Gobierno o la violación del reglamento de campaña.
Las colas en las que abundaban los adultos mayores contrastaban con las fiestas que entre centro y centro se podían encontrar en barrios como La Planada, de Petare, donde los chamos bailaban salsa a todo volumen y obstruían el paso a escasos kilómetros del colegio Fe y Alegría que sirve de centro electoral en esa comunidad.
“Pasamos una noche difícil con fiestas y desastre, pero la policía intentó quitar la fiesta y solo logró hacer un acuerdo para que bajaran un poco el volumen”, contó Luis Sulbarán, coordinador de un centro de votación en La Planada.
Con información de El Pitazo



