La historia y sus historias
Mientras el general Gómez agonizaba en Maracay en diciembre de 1935, el ministro de Guerra y Marina, Eleazar López Contreras, se dedicaba con habilidad  a armar las redes de la sucesión. Era un general de ideas democráticas y civilistas, y, desde el primer momento se esmeró en persuadir a los venezolanos que la dictadura habÃa desaparecido, y se iniciaba con él una era democrática.  Designado Encargado del poder por el Consejos de Ministros, y luego presidente provisional de la República por el Congreso a fines de 1935, en abril fue confirmado como presidente constitucional por siete años. La demostración más evidente de que no pretendÃa eternizarse en el poder la dio cuando pidió al Congreso reformar la Constitución para acortar a cinco años su mandato. En Venezuela no habÃa ocurrido nada semejante. En notas lacónicas, el ministro de Estados Unidos en Caracas, Meredith Nicholson, relata dÃa tras dÃa los sucesos al Departamento de Estado. “El 19 de diciembre, el presidente (interino) López Contreras hizo una extensa exposición, en discurso radiado; tuvo a bien comunicar al pueblo de Caracas lo que espera y se propone, que es hacer de Caracas, una vez más, la capital del paÃs, y le pidió a los caraqueños que tuvieran paciencia y se sintieran tranquilos”.
Aun cuando la transición fue esencialmente pacÃfica, los rumores coparon la atmósfera polÃtica.
Nicholson dice:
“… al caer la tarde (del 20) vino a observarse la llegada, desde Maracay, del presidente López Contreras, quien hubo de concurrir, antes que todo, al Panteón, a depositar una corona en la tumba de BolÃvar; y de allÃ, a la Casa Amarilla, en cuyo balcón, que mira a la plaza, quiso dejarse ver de la multitud, y el entusiasmo de ésta llegó hasta el delirio. Es que el presidente López Contreras ha sido siempre de lo más popular, como figura, y los aplausos que se le tributaron han sido algo que Caracas nunca habÃa visto”.
“No se ha intentado asesinar al presidente López Contreras (añadÃa más adelante el ministro), pero hay el rumor, muy repetido, de que algunos de los gomecistas estuvieron planeando darle muerte el propio dÃa 17 de diciembre; tal dicho no se comprueba, aún; sin embargo, sábese que el gobierno está alerta y protege su vida”.
“Es imposible predecir los próximos sucesos; pero es bien sabido que en estas cosas surgen elementos de sorpresa, que pueden suscitar los hechos más importunos y enojosos. De todos modos, la confianza de la gente en el presidente López Contreras es tan grande que se espera que en breve se recuperará la tranquilidad”.
Y, en efecto, la delicada transición de la dictadura a la democracia fue conducida por López con indudable habilidad.




