Mucha tela que cortar en negocios Libia-Venezuela


La muerte del déspota libio Muamar  Gadafi tiene alta repercusiones financieras para Venezuela. Hasta ahora ni Jorge Giordani, ni Nelson Merentes, ni Rafael Ramírez, ni Nicolás Maduro  han explicado el destino de los 1.000 millones de dólares que el mismo Presidente Chávez anuncio como capital semilla de un “Fondo “Venezuela – Libia para el desarrollo conjunto”.  En el limbo también están las productivas instalaciones y las bellas praderas de Hato Piñero, en el estado Cojedes, a las que Chávez les puso el ojo para “desarrollarlas” conjuntamente con el gobierno de Gadafi, a pesar de haber sido informado que la experticia del pueblo libio en materia agrícola y ganadera no llega siquiera al 3 por ciento de su PIB. Es decir, ninguna. Seis veces fue Chávez a Libia. Chávez llamaba a Gadafi “Hermano” y Gadafi llamaba a Chávez “Hermano Combativo”, como el mismo presidente venezolano lo expuso en cadena nacional hace poco. Las más grotescas y risibles imágenes de ambos líderes abundan profusa y libremente por Internet.  Chávez llegó a comparar a Gadafi con Simón Bolívar y a su vez Gadafi le dio al barinés un Doctorado Honoris Causa a través de la Academia de Estudios Superiores de Libia.Tan folclórico resultaban las giras del caribeño al Medio Oriente que la ciudad de Benghazi tiene un estadio de fútbol con el nombre “Hugo Chávez”, siendo el venezolano calificado por el ahora muerto dictador libio como un “poeta y soñador de un mundo lleno de igualdad”. La cúspide del paroxismo gadafiano ocurrió en septiembre de 2009 cuando en la Isla de Margarita Chávez le entrega el collar de la Orden del Libertador y una réplica de la Espada de Bolívar. La segunda pues ya antes en Trípoli le había dado otra. Pero regresando a los dineros de todos los venezolanos, Rafael Ramírez desde PDVSA, debe rendir cuenta de lo comprometido en un supuesto muelle y un centro de almacenaje de combustibles en ese país árabe. El bocazas ministro de Información, Andrés Izarra, debería informarnos los destinos de los recursos asignados para abrir oficinas de Telesur en Trípoli y, mientras los venezolanos nos quedamos sin equipos modernos y seguros para volar con tranquilidad, que desde la Cancillería nos indiquen qué pasó con el proyecto del irracional puente aéreo Caracas-Trípoli-Caracas y Trípoli-Isla de Margarita. El desorden que en esta materia “árabe – caribeña” tiene Nicolas Maduro en la Cancillería venezolana debió quedar resuelto antes de que usted este leyendo esta columna con la “repentina desaparición” de todos los documentos referidos, según nuestra fuente, a unos 70 acuerdos suscritos entre estos “dos grandes mejores amigos”. De mi parte, yo insistiría, primero que nada, en pedir cuenta de nuestros millones de dólares y que nos devuelvan a los venezolanos nuestro bello y único Hato Piñero. El Presidente, tiene la palabra. El 22-3-2011 escribimos aquí del acuerdo firmado en su visita a Trípoli en Octubre 2010 “entre su ministro de Agricultura Juan Carlos Loyo y el secretario del Comité Popular para Asuntos Exteriores de Libia, Moussa Koussa para “conformar una empresa mixta para el desarrollo de 75.000 hectáreas en los rubros de ganadería, de carne, leche, cultivo de arroz y desarrollo de turismo ecológico en el Hato Piñero? ¿Otra vez pura paja?”. Luego el 31-3-2011: “¿Cuánto del dinero libio congelado en los bancos podría ser de Venezuela? ¿Sólo los $ 2 mil millones del fondo conjunto? ¿Y en los dos bancos de “London”, muy destacados por los dineros guardados de Gadafi, que cuentas hay relacionadas con Venezuela o venezolanos?

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La muerte del déspota libio Muamar  Gadafi tiene alta repercusiones financieras para Venezuela. Hasta ahora ni Jorge Giordani, ni Nelson Merentes, ni Rafael Ramírez, ni Nicolás Maduro  han explicado el destino de los 1.000 millones de dólares que el mismo Presidente Chávez anuncio como capital semilla de un “Fondo “Venezuela – Libia para el desarrollo conjunto”.  En el limbo también están las productivas instalaciones y las bellas praderas de Hato Piñero, en el estado Cojedes, a las que Chávez les puso el ojo para “desarrollarlas” conjuntamente con el gobierno de Gadafi, a pesar de haber sido informado que la experticia del pueblo libio en materia agrícola y ganadera no llega siquiera al 3 por ciento de su PIB. Es decir, ninguna. Seis veces fue Chávez a Libia. Chávez llamaba a Gadafi “Hermano” y Gadafi llamaba a Chávez “Hermano Combativo”, como el mismo presidente venezolano lo expuso en cadena nacional hace poco. Las más grotescas y risibles imágenes de ambos líderes abundan profusa y libremente por Internet.  Chávez llegó a comparar a Gadafi con Simón Bolívar y a su vez Gadafi le dio al barinés un Doctorado Honoris Causa a través de la Academia de Estudios Superiores de Libia.Tan folclórico resultaban las giras del caribeño al Medio Oriente que la ciudad de Benghazi tiene un estadio de fútbol con el nombre “Hugo Chávez”, siendo el venezolano calificado por el ahora muerto dictador libio como un “poeta y soñador de un mundo lleno de igualdad”. La cúspide del paroxismo gadafiano ocurrió en septiembre de 2009 cuando en la Isla de Margarita Chávez le entrega el collar de la Orden del Libertador y una réplica de la Espada de Bolívar. La segunda pues ya antes en Trípoli le había dado otra. Pero regresando a los dineros de todos los venezolanos, Rafael Ramírez desde PDVSA, debe rendir cuenta de lo comprometido en un supuesto muelle y un centro de almacenaje de combustibles en ese país árabe. El bocazas ministro de Información, Andrés Izarra, debería informarnos los destinos de los recursos asignados para abrir oficinas de Telesur en Trípoli y, mientras los venezolanos nos quedamos sin equipos modernos y seguros para volar con tranquilidad, que desde la Cancillería nos indiquen qué pasó con el proyecto del irracional puente aéreo Caracas-Trípoli-Caracas y Trípoli-Isla de Margarita. El desorden que en esta materia “árabe – caribeña” tiene Nicolas Maduro en la Cancillería venezolana debió quedar resuelto antes de que usted este leyendo esta columna con la “repentina desaparición” de todos los documentos referidos, según nuestra fuente, a unos 70 acuerdos suscritos entre estos “dos grandes mejores amigos”. De mi parte, yo insistiría, primero que nada, en pedir cuenta de nuestros millones de dólares y que nos devuelvan a los venezolanos nuestro bello y único Hato Piñero. El Presidente, tiene la palabra. El 22-3-2011 escribimos aquí del acuerdo firmado en su visita a Trípoli en Octubre 2010 “entre su ministro de Agricultura Juan Carlos Loyo y el secretario del Comité Popular para Asuntos Exteriores de Libia, Moussa Koussa para “conformar una empresa mixta para el desarrollo de 75.000 hectáreas en los rubros de ganadería, de carne, leche, cultivo de arroz y desarrollo de turismo ecológico en el Hato Piñero? ¿Otra vez pura paja?”. Luego el 31-3-2011: “¿Cuánto del dinero libio congelado en los bancos podría ser de Venezuela? ¿Sólo los $ 2 mil millones del fondo conjunto? ¿Y en los dos bancos de “London”, muy destacados por los dineros guardados de Gadafi, que cuentas hay relacionadas con Venezuela o venezolanos?

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