Cada día se conocen más locuras del libio acosado.
Quien alguna vez fuera director del Banco Central de Libia, Farhat Omar Bengdara, desde el año 2006, y que se fugó primero a Italia y luego a los Emiratos Árabes apenas comenzaron los conflictos, conoce a fondo y de primera mano la cantidad que de dinero ilimitado manejan Muammar y sus hijos.
Bengdara presenció desde Abu Dabhi la caída de Tripoli pues ha estado viajando a Milán, Estambul y Londres.
No quiso estar en Italia, donde sirve de director del banco UniCredit, a la llegada del número dos del régimen de Gadaffi, el cuasi vicepresidente de la Gran Jamahiriya, Abdessalem Jallud.
Hace dos días el periódico italiano Corriere della Sera (www.corriere.it) publicó una entrevista en la que Bengdara asegura que Muamar el Gadafi “utilizará el oro para corromper a las tribus y sembrar el caos”.
“Gadaffi intentará vender parte de las reservas de oro del país para garantizar su protección y la de su familia. Estará pagando a algún miliciano o alguna tribu para garantizarse su lealtad”, afirma Bengdara. De acuerdo con su relato, el dictador libio dispone de reservas de oro por valor de 10.000 millones de dólares (alrededor de 7.000 millones de euros) en Trípoli. “Ahora que está en paradero desconocido, podría haber retirado parte de esta riqueza”, mantiene el banquero, afincado en Italia.
Bengdara apunta a que, antes de escapar, Gadafi intentó “desesperadamente” vender la mayoría de las reservas. El ex gobernador libio sostiene que tiene “pruebas evidentes” de las intenciones del sátrapa.
Farhat Omar Bengdara afirma que un amigo suyo, “no libio”, ha sido contactado por un estrecho colaborador del coronel con una oferta de venta de 25 toneladas de oro. “Le aconsejé que la rechazara y eso fue lo que hizo mi amigo. Pero esta es una señal muy clara”, añade.
El banquero libio estima que su país necesita “una financiación de entre 5.000 y 7.000 millones de dólares para que la economía vuelva a arrancar. Tenemos distintas prioridades: hacer que el sistema bancario vuelva a funcionar, pagar los salarios para que las personas vuelvan a trabajar y cubrir las importaciones, que representan el 80% del consumo nacional”.
El Banco Central libio es una institución controlada al 100% por el régimen, que dispone de participaciones en distintos bancos y sociedades libias, africanas y europeas. También participa en el capital del banco UniCredit, cuyo actual vicepresidente es Bengdara.
“No necesitamos donantes. Libia es un país rico. El fondo soberano, el Banco Central y las reservas de oro alcanzan los 168.000 millones de dólares. Pero todo está congelado” sostiene Bengdara. Y añade: “Se tardará meses antes de que este dinero vuelva a estar disponible”.
El banquero es optimista sobre el futuro de la economía de su país: “En Libia hay liberales e islámicos, pero todos estamos determinados a trabajar juntos por el bien del país”.




