Anoche supimos que para satisfacer al jefe, a regañadientes, el vicepresidente Elías Jaua y el ministro del Ambiente Alejandro Hitcher están por sacar el Decreto de Nacionalización de todas las embotelladoras de agua en Venezuela. Para variar, van a empezar por la más importante: Minalba, de Empresas Polar, que es la marca que consumen en todos los consejos de Ministros.
La historia completa comienza de esta manera:
El pasado 16 de julio en un consejo extraordinario de ministros antes de partir a Cuba para su segunda dosis de quimioterapia el presidente Hugo Chávez llamó la atención de su vicepresidente Elías Jaua y su ministro Alejandro Hitcher por no haberle presentado un proyecto por él pedido sobre los manantiales de agua que sirven a embotelladoras privadas y que “son propiedad de transnacionales”. Chávez aseguraba que seguro que no pagaban lo que tenían que pagar y cuando Hitcher quiso explicar que ellos pagaban por la extracción lo cortó abruptamente diciéndole: “no me minimices el problema Hicther”, “esa agua es nuestra, es de la República…eso si viola la Constitución y no el que yo me vaya a Cuba para un tratamiento, como dicen los insensatos”.
Luego remarcó: “Elías, ponle velocidad a lo del agua”.
Antes, el 7 de junio de 2010, el comandante había sugerido a Jaua esa expropiación. Por eso la molestia demostrada en la cadena que aquí citamos.
Los deseos, insensatos la mas de las veces, del caudillo ésta vez están a punto de convertirse en realidad. Todo parece indicar que ya están listas las órdenes de expropiación de las plantas embotelladoras de agua a nivel nacional.

El comienzo estaría por darse en la embotelladora del agua mineral que consumen en el Palacio de Miraflores y que siempre observamos a los ministros en las reuniones de gabinete tomar con fruición. Las botellitas son inconfundibles por la trama geométrica que tienen. Las tapas de cada una son disimuladas con una pegatina para que no se les observe el logotipo y el recubrimiento comercial con la marca es eliminado en la cocina antes de entrar a la sala de reuniones.
Todo porque la marca es MINALBA, de Empresas Polar.
A pesar de sus cambios de temperamento, ahora producto de la quimioterapia, en los que por un lado reniega del color rojo y por otro de la palabra socialismo, el mandatario sigue complaciendo a sus radicales que hoy andan entre el miedo y la incertidumbre a perder a su líder, el único que les garantiza impunidad y supervivencia.





