Tres escritos recientes nos dan la razón en nuestra crítica a la facilidad con la que muchos de los llamados “opositores” al régimen de Chávez han caído en la trampa demagógica de empatarse a defender a Pdvsa y al gobierno sin evaluar la realidad de las llamadas sanciones que van contra Irán y no contra Venezuela.
Un editorial de El Nacional sobre la política exterior roja y la verdadera razón de “las sanciones mas simbólicas que reales”; la columna de Fausto Masó:
“Algunos expertos en mercadeo político, sabios en derrotas y en buenas excusas, recomiendan a los candidatos no caer en las provocaciones de Chávez. Si los acusan de ratas piden que contesten que las personas decente no usan ese lenguaje, y presenten la otra mejilla como si fueran la reencarnación de san Francisco de Asís y no aspiraran a triunfar en el sucio arte de la política… no ofender a los electores chavistas, mientras que el Presidente polariza cuando le viene en gana… trata a la oposición de escoria pero exige respeto a la investidura presidencial… fingir que no se ha oído nada, continuar un debate de altura que nunca ha comenzado y afirmar que el país está cansado de tanta pelea, lo que no parece en realidad muy cierto, por lo menos para la mitad de los venezolanos”
Y el editorial de Analítica.com que ayer trata en su verdadero contexto el mismo tema, utilizado por el régimen para coger viento nacionalista en medio de sus enormes fracasos gubernamentales. De éste último reproduzco algunos segmentos que dicen mucho de la actitud inverosímil de algunos voceros opositores que han dado su “respaldo irrestricto a Pdvsa”:
“El temor a ser declarados como pitiyanquis por decir las cosas como fueron demuestra que, desgraciadamente, muchos presuntos líderes de la oposición están más pendientes de las encuestas que de la verdad. Amén de que parecieran creer que para captar los votos de los chavistas arrepentidos o de los llamados NI-NI no deben enfrentarse a Chávez, sino todo lo contrario. ¿Es admisible tener miedo a ser calificado de pitiyanqui o de fascista por decir verdades? Pareciera que enfrentar a Chávez y sus disparates es políticamente peligroso, cuando en verdad lo que se requiere es un liderazgo que cante claro, que diga las verdades y que desmonte las falsas ilusiones. Para ser líder hay que saber conducir, y no ser conducido solamente por las encuestas. Si la gente no percibe en el líder su convencimiento en la verdad que predica pasa muy pronto por oportunista…Además, ¿quién, en verdad, ha llevado a Venezuela a ser dependiente de otra nación? ¿Quién ha permitido que se viole impunemente la soberanía nacional, dejando a extranjeros decidir en asuntos estratégicos de nuestro país? No se trata de hablar de piticubanos ni de pitiyanquis; ambas expresiones son de una cursilería suprema…”.
Para digerirlos…




