Insiste Chávez en montar lucha de clases con leyes afrodescendientes y de conserjes

Pareciera que aunque consulta  a Cuba para todas sus decisiones en la referente a la creación de un ministerio de la afrodescendencia y una ley anti racista no quiso mirarse en el ejemplo antillano del castrismo.

Uno de los pueblos más racistas del mundo –aceptado por los mismos connacionales cubanos- es precisamente la isla que sirve de faro guía al caudillo rojo venezolano.

Apenas un par de destacados “negros” cubanos esta en un puesto importante en la nomenclatura cubana,  aunque sin mucho mando ni poder.

Por eso, en Venezuela, donde la mezcla de razas ha permitido un mestizaje único e importante ese racismo del que nos habla ahora Chávez y su régimen no ha existido como problema y mucho menos como una lucha entre negros y blancos.

La tan denostada Cuarta República permitió el ascenso de la gente más humilde y de color al conocimiento y a escalar posiciones importantes en la administración pública y el sector privado sin odios de color ni mucho menos lucha de clases, de pobres contra ricos, o de letrados contra recién ascendidos en el cotidiano hacer del país.

Con la aprobada ley de los trabajadores residenciales, tildando a la palabra “conserje” como despectiva, el régimen quiere provocar que los conserjes de años sientan que se les acabará su trabajo “por el odio que le tienen los propietarios de apartamentos”.

Nada más falso. La integración entre ambos sectores tiene una aceptación superior al 95% de los encuestados. La demagogia roja rojita tilda de racismo escondido el término que viene del francés “concierge” y que más bien cada día cobra más respeto global.

Lo mismo con la nueva ley contra el racismo. Con sanciones y multas incluidas por llamar “negros” a los negros que de ahora en adelante serán llamados afrodescendientes la ley es otro intento de separar al país en dos, en tres o en cuatro porciones de odio y enfrentamiento.

La nota de El Carabobeño resume exactamente lo aprobado:

“El proyecto de Ley Orgánica contra la Discriminación Racial, que busca establecer mecanismos para prevenir, atender, sancionar y erradicar este tipo de prejuicios en Venezuela, fue aprobado en primera discusión y por unanimidad en la Asamblea Nacional (AN).

Durante la sesión que aprobó el Día de la Afrovenezonalidad y la conmemoración de los 216 años de la gesta libertaria de José Leonardo Chirinos, el diputado Aristóbulo Istúriz afirmó que el racismo es un problema que todavía existe en el país, por lo que es necesario la creación de leyes que garanticen la diversidad y promuevan la aceptación de las distintas razas, “sin hipocresías y sin mentiras”.

El diputado Modesto Ruiz, presidente de la Subcomisión de Legislación, Deberes y Derechos de los afro descendientes, indicó que en el país hay una diferencia al momento de hablar de personas “negras”, lo cual implica racismo por parte de las personas, que dejan a un lado toda una serie de luchas y conquistas antidiscriminatorias.

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Pareciera que aunque consulta  a Cuba para todas sus decisiones en la referente a la creación de un ministerio de la afrodescendencia y una ley anti racista no quiso mirarse en el ejemplo antillano del castrismo.

Uno de los pueblos más racistas del mundo –aceptado por los mismos connacionales cubanos- es precisamente la isla que sirve de faro guía al caudillo rojo venezolano.

Apenas un par de destacados “negros” cubanos esta en un puesto importante en la nomenclatura cubana,  aunque sin mucho mando ni poder.

Por eso, en Venezuela, donde la mezcla de razas ha permitido un mestizaje único e importante ese racismo del que nos habla ahora Chávez y su régimen no ha existido como problema y mucho menos como una lucha entre negros y blancos.

La tan denostada Cuarta República permitió el ascenso de la gente más humilde y de color al conocimiento y a escalar posiciones importantes en la administración pública y el sector privado sin odios de color ni mucho menos lucha de clases, de pobres contra ricos, o de letrados contra recién ascendidos en el cotidiano hacer del país.

Con la aprobada ley de los trabajadores residenciales, tildando a la palabra “conserje” como despectiva, el régimen quiere provocar que los conserjes de años sientan que se les acabará su trabajo “por el odio que le tienen los propietarios de apartamentos”.

Nada más falso. La integración entre ambos sectores tiene una aceptación superior al 95% de los encuestados. La demagogia roja rojita tilda de racismo escondido el término que viene del francés “concierge” y que más bien cada día cobra más respeto global.

Lo mismo con la nueva ley contra el racismo. Con sanciones y multas incluidas por llamar “negros” a los negros que de ahora en adelante serán llamados afrodescendientes la ley es otro intento de separar al país en dos, en tres o en cuatro porciones de odio y enfrentamiento.

La nota de El Carabobeño resume exactamente lo aprobado:

“El proyecto de Ley Orgánica contra la Discriminación Racial, que busca establecer mecanismos para prevenir, atender, sancionar y erradicar este tipo de prejuicios en Venezuela, fue aprobado en primera discusión y por unanimidad en la Asamblea Nacional (AN).

Durante la sesión que aprobó el Día de la Afrovenezonalidad y la conmemoración de los 216 años de la gesta libertaria de José Leonardo Chirinos, el diputado Aristóbulo Istúriz afirmó que el racismo es un problema que todavía existe en el país, por lo que es necesario la creación de leyes que garanticen la diversidad y promuevan la aceptación de las distintas razas, “sin hipocresías y sin mentiras”.

El diputado Modesto Ruiz, presidente de la Subcomisión de Legislación, Deberes y Derechos de los afro descendientes, indicó que en el país hay una diferencia al momento de hablar de personas “negras”, lo cual implica racismo por parte de las personas, que dejan a un lado toda una serie de luchas y conquistas antidiscriminatorias.

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