Leí esta mañana la frase en el recuadro de Simón Boccanegra en la edición de Tal Cual. Su significado: “Así pasa la gloria del mundo”. Cerraba así la nota sobre el exceso de adulancia y culto a la personalidad que vivimos cada día en las múltiples apariciones de Hugo Chávez en sus abusivas e interminables cadenas que son el irrespeto máximo a los venezolanos.
No pasaron ni siquiera 12 horas para que en otra palpable demostración de esa permanente jaladera de mecate al caudillo-comandante-héroe-líder-conductor-presidente Hugo Chávez Frías nos quedáramos sorprendidos ante la magnitud de la adulancia de los militares de la Academia Naval en Mamo.
Desde que el guardiamarina lanzó estas jaculatorias, ya conocidas en la robolución pero duras para digerir en lo cotidiano, percibimos que el acto de la tarde en cadena nacional, la tercera en cuatro días, estaba listo para ingresar al Récord Guinness: “una Armada socialista, bolivariana, chavista, anti imperialista y anti Estados Unidos lista para apoyar a nuestro máximo líder y ejemplo de venezolano como es nuestro comandante presidente Hugo Chávez Frías…Patria. Socialismo o Muerte…Venceremos a los invasores que quieran enfrentarnos…y etc., etc.”.
Más adelante el director de la Academia, vicealmirante Rolendio Alfonzo Bracho rompía lanzas repitiendo las mismas consignas en las que alababa una y otra vez al “presidente que había sacado al país del atraso de la cuarta república y le daba las gracias en nombre de todos los venezolanos por el esfuerzo en tener hoy un país de primer mundo y una Armada Bolivariana que ha logrado su mayor crecimiento y desarrollo bajo su mando”. Más adelante una especie de ballet de soldados remedaba un acto en el que los bielorrusos bailaron con sus armas en julio pasado. La música de Batman estaba fuera de tono pero parecía agradar al escroto templado del caudillo que se sentía en una nube celestial.
Hoy lo describía, como señale al comienzo, Boccanegra al referirse en éstos términos: “El culto a la personalidad de Chacumbele está adquiriendo características nauseabundas cada vez mayores. El acto del Teresa Carreño, con unos supuestos sindicalistas, daba, realmente, ganas de vomitar. Este fenómeno fue unos de los rasgos más sobresalientes de los totalitarismos del siglo XX, tanto los nazi-fascistas como los comunistas y también de dictadorzuelos bananeros como “Chapita” Trujillo. El endiosamiento del líder en los regímenes comunistas, no se limitó a las fronteras de sus propios países sino que adquirió características universales, gracias a la extensión del movimiento comunista en todo el planeta, cosa que no ocurrió, por cierto, con el nazi-fascismo, en los cuales la adoración de sus líderes no trascendió escasamente más allá de Alemania e Italia. Lo de “Chapita” no saltó más allá de las playas dominicanas. Fuerza es reconocer que en Cuba el fenómeno nunca adquirió las características soviéticas o chinas con Stalin y sus sucesores y con Mao Ze Dong.”
Aquí aborda el columnista de Tal Cual un aspecto más peligros y del que hay que estar consciente para enfrentarlo:
“El culto a la personalidad no sólo tiene que ver con el narcisismo y la vanidad de los líderes sino que es también un instrumento de poder”. El “culto” sume en la abyección al pueblo sometido a pagar ese peaje, al mismo tiempo que opera como un potente mecanismo de ideologización y lavado de cerebros. Oír a una multitud, como en el Teresa Carreño la otra noche, dando gracias al líder por los favores recibidos, poco a poco va generando una ideología: el líder nos da, sin el líder no somos nada. El “culto” persigue un objetivo desmovilizador: alcanzar la máxima pasividad del pueblo, que debe esperar todo del Máximo. Al final, sin embargo, las estatuas del “padrecito de los pueblos”, y las de “Chapita”, a cuyo culto es el que más se parece el de Chacumbele, cayeron de sus pedestales.
Los ejemplos no dejan ni dejarán de aparecer en lo cotidiano de este gobierno “narcisista leninista” como lo definió el periodista Andrés Oppenheimer hace unos años.
Invitando a una marcha el domingo, en ocasión del 1° de Mayo, el joven diputado del oficialismo Robert Serra, ya conocido como obcecado adulador del comandante desde que era estudiante de la UCAB, usó como argumento para invitar a los obreros y trabajadores a participar bajo las premisas de ese culto a la personalidad del caudillo barinés: “vamos a marchar para darle las gracias a nuestro comandante presidente, a nuestro líder y conductor del proceso, a Hugo Chávez Frías, por los aumentos salariales en medio de esta difícil situación económica, a demostrarle nuestra gratitud por su conducción del movimiento laboral, por ser nuestro timonel en la crisis que enfrenta el mundo ante el asedio criminal del imperialismo de los Estados Unidos”.
Como que se hubiera copiado al carbón las angustias de Boccanegra.
El hastío cunde. Ya hasta a los ministros Nicolás Maduro y Andrés Izarra fueron acusados de traidores por entregar a Colombia el faraco hecho sueco.
Son muchos los ejemplos de las estatuas derribadas por los pueblos en la Unión Soviética, en Berlín, en Irak, en Rumanía, en España en Egipto, en Bahrain, en Túnez y en Libia.
Por ahora, solo miles de retratos del caudillo narciso y vallas que anuncian grandes obras que ni han comenzado.
Mucho más fácil de quitarlos.









