Rousseff, la continuidad le da el triunfo: reelegida presidenta de Brasil

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SAO PAULO (AP) — Dilma Rousseff logró alejar de la mente de la mayoría de los brasileños los fantasmas de una recesión que se cierne sobre la décima economía del mundo al hacerse reelegir el domingo como presidenta de Brasil y afianzar así una trayectoria política que ha mantenido a flote con unas dotes de excepcional superviviente tras ganar la más reñida contienda presidencial que haya visto el país en 29 años.

Su estrecho triunfo sobre Aecio Neves también significó que sus instintos políticos estaban en lo cierto al darle continuidad a los programas sociales que han sacado a millones de brasileños de la pobreza, que caracterizaron su primer mandato, así como su estrategia electoral de defender esos logros y de apostar por la gratitud que han despertado en la clase media baja brasilera.

En medio del furor de una campaña presidencial agria y llena de ataques, Rousseff, de 66 años, trajo a colación sus años como defensora de programas como Bolsa Familia, que da una mesada mensual a los más necesitados, o la entrega de subsidios para la compra de vivienda para los más pobres o el llevar médicos a zonas rurales o marginadas en una apuesta por ganarse la lealtad de los millones de brasileños de clase media baja que salieron de la pobreza y constituyen una franja importante de votantes.

“El afecto, el cariño y el amor que recibí en esta campaña me dan energía para seguir con mucha más dedicación”, dijo Rousseff con la voz entrecortada en medio de los vítores de sus partidarios agolpados en su discurso de victoria.

No es la primera vez que la mandataria sobrevive a una prueba de fuego como de la que salió avante hace unas horas. De hecho, sus dotes de superviviente la han acompañado desde su juventud cuando hizo parte de grupos insurgentes como Comando de Liberación Nacional, en 1967, de Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares, en 1969, como lo han hecho muchos líderes políticos actuales, entre los que se cuentan presidentes como José Mujica en Uruguay y Salvador Sánchez Cerén en El Salvador, candidatos presidenciales, alcaldes y funcionarios de alto nivel.

Fue apresada, torturada y luego indultada. En 2001 se afilió al Partido de los Trabajadores, desde donde lanzó su carrera política al dirigir el consejo administrativo de la empresa paraestatal Petrobras, entre 2003 y 2010, mientras era ministra de Minas y Energía y luego jefe de Gabinete de la presidencia.

Su carrera política ligada a la petrolera en vez de constituirse en una fortaleza se convirtió en una debilidad para la candidata ya que un escándalo de corrupción afecta la imagen de la petrolera y de sus altos funcionarios por alegatos de sobornos entregados a políticos del partido gobernante a cambio de contratos.

No fue el único obstáculo que superó en la campaña presidencial pues tuvo que derrotar a la candidata Marina Silva que por momentos la superó en las encuestas de favorabilidad. Y el año anterior una ola de protestas le sirvió como la prueba de fuego a la mandataria por la insatisfacción entre los brasileños que exigen mejores servicios públicos, mejor transporte, salud y educación.

“La inclusión social es su fuerte, pero las políticas macroeconómicas durante sus primeros cuatro años de gobierno han sido muy débiles”, dice Carlos Pereira, un analista político de la Fundación Getulio Vargas.

Hija de un inmigrante búlgaro fue la candidata escogida por el popular presidente Luiz Inácio Lula da Silva tras ser ministra de Minas y Energía y luego jefe de gabinete de la Presidencia. Tras ser elegida en 2010, se convirtió en la primera mujer en ser mandataria del país.

Rousseff es criticada por empresarios por su política intervencionista, analistas presagian que flexibilizaría precios como los de la gasolina y electricidad para no causar más afectaciones a la industria.

La presidenta de Brasil desde 2011 busca la reelección y continuidad de programas sociales del Partido de los Trabajadores, que lleva casi 12 años en el poder.

Sin embargo, la economía entró oficialmente en recesión en agosto después de una grave desaceleración. Aunque Rousseff es criticada por empresarios por su política intervencionista, analistas presagian que flexibilizaría precios como los de la gasolina y electricidad para no causar más afectaciones a la industria.

Los partidarios de Rousseff confían en que dará mejores resultados en su segundo mandato y resaltan que votar por su adversario sería interrumpir un proyecto en marcha.

“Los primeros cuatro años siempre son difíciles, pero yo creo en ella. Su segundo mandato tiene que ser mejor. Su proyecto tiene que continuar”, dijo Alexandra Armanelia, dueña de una ferretería a las afueras de la ciudad de Belo Horizonte, donde nacieron Rousseff y Neves, en el estado de Minas Gerais, que ha enviado más políticos que ningún otro a la presidencia.

La presidenta promete continuar la fuerte participación del estado en la economía. Argumenta que el crecimiento débil es temporal y destaca las bajas tasas de desempleo. Su Partido de los Trabajadores tiene el apoyo de muchos en las clases bajas debido a los programas sociales que han contribuido a que 40 millones de personas pasaran a la clase media desde 2003.

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SAO PAULO (AP) — Dilma Rousseff logró alejar de la mente de la mayoría de los brasileños los fantasmas de una recesión que se cierne sobre la décima economía del mundo al hacerse reelegir el domingo como presidenta de Brasil y afianzar así una trayectoria política que ha mantenido a flote con unas dotes de excepcional superviviente tras ganar la más reñida contienda presidencial que haya visto el país en 29 años.

Su estrecho triunfo sobre Aecio Neves también significó que sus instintos políticos estaban en lo cierto al darle continuidad a los programas sociales que han sacado a millones de brasileños de la pobreza, que caracterizaron su primer mandato, así como su estrategia electoral de defender esos logros y de apostar por la gratitud que han despertado en la clase media baja brasilera.

En medio del furor de una campaña presidencial agria y llena de ataques, Rousseff, de 66 años, trajo a colación sus años como defensora de programas como Bolsa Familia, que da una mesada mensual a los más necesitados, o la entrega de subsidios para la compra de vivienda para los más pobres o el llevar médicos a zonas rurales o marginadas en una apuesta por ganarse la lealtad de los millones de brasileños de clase media baja que salieron de la pobreza y constituyen una franja importante de votantes.

“El afecto, el cariño y el amor que recibí en esta campaña me dan energía para seguir con mucha más dedicación”, dijo Rousseff con la voz entrecortada en medio de los vítores de sus partidarios agolpados en su discurso de victoria.

No es la primera vez que la mandataria sobrevive a una prueba de fuego como de la que salió avante hace unas horas. De hecho, sus dotes de superviviente la han acompañado desde su juventud cuando hizo parte de grupos insurgentes como Comando de Liberación Nacional, en 1967, de Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares, en 1969, como lo han hecho muchos líderes políticos actuales, entre los que se cuentan presidentes como José Mujica en Uruguay y Salvador Sánchez Cerén en El Salvador, candidatos presidenciales, alcaldes y funcionarios de alto nivel.

Fue apresada, torturada y luego indultada. En 2001 se afilió al Partido de los Trabajadores, desde donde lanzó su carrera política al dirigir el consejo administrativo de la empresa paraestatal Petrobras, entre 2003 y 2010, mientras era ministra de Minas y Energía y luego jefe de Gabinete de la presidencia.

Su carrera política ligada a la petrolera en vez de constituirse en una fortaleza se convirtió en una debilidad para la candidata ya que un escándalo de corrupción afecta la imagen de la petrolera y de sus altos funcionarios por alegatos de sobornos entregados a políticos del partido gobernante a cambio de contratos.

No fue el único obstáculo que superó en la campaña presidencial pues tuvo que derrotar a la candidata Marina Silva que por momentos la superó en las encuestas de favorabilidad. Y el año anterior una ola de protestas le sirvió como la prueba de fuego a la mandataria por la insatisfacción entre los brasileños que exigen mejores servicios públicos, mejor transporte, salud y educación.

“La inclusión social es su fuerte, pero las políticas macroeconómicas durante sus primeros cuatro años de gobierno han sido muy débiles”, dice Carlos Pereira, un analista político de la Fundación Getulio Vargas.

Hija de un inmigrante búlgaro fue la candidata escogida por el popular presidente Luiz Inácio Lula da Silva tras ser ministra de Minas y Energía y luego jefe de gabinete de la Presidencia. Tras ser elegida en 2010, se convirtió en la primera mujer en ser mandataria del país.

Rousseff es criticada por empresarios por su política intervencionista, analistas presagian que flexibilizaría precios como los de la gasolina y electricidad para no causar más afectaciones a la industria.

La presidenta de Brasil desde 2011 busca la reelección y continuidad de programas sociales del Partido de los Trabajadores, que lleva casi 12 años en el poder.

Sin embargo, la economía entró oficialmente en recesión en agosto después de una grave desaceleración. Aunque Rousseff es criticada por empresarios por su política intervencionista, analistas presagian que flexibilizaría precios como los de la gasolina y electricidad para no causar más afectaciones a la industria.

Los partidarios de Rousseff confían en que dará mejores resultados en su segundo mandato y resaltan que votar por su adversario sería interrumpir un proyecto en marcha.

“Los primeros cuatro años siempre son difíciles, pero yo creo en ella. Su segundo mandato tiene que ser mejor. Su proyecto tiene que continuar”, dijo Alexandra Armanelia, dueña de una ferretería a las afueras de la ciudad de Belo Horizonte, donde nacieron Rousseff y Neves, en el estado de Minas Gerais, que ha enviado más políticos que ningún otro a la presidencia.

La presidenta promete continuar la fuerte participación del estado en la economía. Argumenta que el crecimiento débil es temporal y destaca las bajas tasas de desempleo. Su Partido de los Trabajadores tiene el apoyo de muchos en las clases bajas debido a los programas sociales que han contribuido a que 40 millones de personas pasaran a la clase media desde 2003.

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