La migraña podrÃa aumentar el riesgo de párkinson
Las personas que sufren de migraña en la mediana edad pueden ser más propensas a desarrollar enfermedad de Párkinson u otros trastornos del movimiento cuando sean más mayores. AsÃ, señala un estudio que se publica en «Neurology», aquellos que tienen migraña con aura puede duplicar su riesgo de desarrollar párkinson.
La migraña es el trastorno cerebral más común en hombres y mujeres, señala Ann I. Scher, de la Uniformed Services University (EE.UU.), y hasta ahora se habÃa relacionado con las enfermedades cerebrovasculares y del corazón. Ahora, esta nueva asociación «es una buena razón para entender, prevenir y tratar esta enfermedad».
Piernas inquietas
Los investigadores han controlado a 5.620 personas de 33 y 65 años de edad durante 25 años. Al inicio del estudio, 3.924 de los participantes no tenÃa dolores de cabeza, 1.028 sà padecÃan dolores pero no sÃntomas de migraña, 238 tenÃan migraña con aura y 430 tenÃan migraña, pero sin aura. Transcurrido este periodo de tiempo los investigadores evaluaron si los participantes tenÃan sÃntomas de párkinson o habÃan sido diagnosticados de párkinson o habÃan tenido sÃntomas de sÃndrome de piernas inquietas.
El estudio encontró que las personas con migraña con aura registraban más del doble de probabilidades de ser diagnosticadas de párkinson que las que no tenÃan dolores de cabeza. El 2,4% de las personas con migraña con aura presentaba la enfermedad, en comparación con el 1,1 por ciento de las que no tenÃan dolores de cabeza y los individuos que sufrÃan migraña con aura tenÃan 3,6 más probabilidades de informar al menos de cuatro de los seis sÃntomas párkinsonianos, mientras que aquellos con migraña sin aura poseÃan 2,3 veces más de probabilidades de padecer estos sÃntomas.
Además, los resultados mostraron que el 19,7% de los que tenÃan migraña con aura presentaban sÃntomas, en comparación con el 12,6% de los que padecÃan migraña sin aura y el 7,5% de los que no sufrÃan dolores de cabeza. Las mujeres con migraña con aura también eran más propensas a tener una historia familiar de enfermedad de Párkinson en comparación con las que no padecen dolores de cabeza.




