El gobierno venezolano, un aliado incondicional del régimen del dictador libio Muammar Gadafi, ha sido sorprendido varias veces en las últimas semanas por el comportamiento de países que como Rusia, China y Qatar creía Chávez no permitirían ataques armados contra su socio en muchos acuerdos que cubren unos dos mil millones de dólares.
La primera sorpresa de Chávez fue cuando el Consejo de Seguridad de la ONU logró aprobar la declaración contra el gobierno libio con diez votos a favor y cinco abstenciones que incluyeron a sus “aliados” de Rusia y China quienes teniendo el derecho a veto no lo ejercieron y más bien, al abstenerse, permitieron que ningún miembro del Consejo se opusiera a la declaración de una zona libre de vuelos incluyendo implícitamente la salvedad de que si Gadafi no cumplía se podría usar la fuerza contra su gobierno para preservar la vida de los rebeldes opositores a los que el dictador declaró una guerra sin cuartel con matanzas que presumen pasan ya de los cinco mil.
Tras el desarrollo de la ofensiva, comenzada por Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Italia, Dinamarca y Canadá otros se han ido añadiendo. Es así que España y Qatar -otra sorpresa para Chávez- han prestado sus bases y aviones para tratar de parara a Gadafi en sus amenazas de dotar de armas a un millón de milicianos y violar el alto al fuego anunciado ya en dos oportunidades.
Desde que comenzó el conflicto el presidente venezolano lanzó una propuesta de paz de los países del Alba: Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Dominica, Antigua y Barbuda, y San Vicente y las Granadinas.
Igualmente, en secreto viajó a Libia una delegación de altos personeros del área financiera del gobierno para reunirse con sus pares libios y averiguar en torno a las cuentas conjuntas con Venezuela tiene con Libia. Querían saber si alguna de ellas estaba incursa en los distintos congelamientos que varios gobiernos de Europa y el de los Estados Unidos han aplicado a los fondos de Gadafi y sus allegados.
El domingo en La Paz, el III Encuentro del Consejo Ministerial del área social de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) lanzó una seria advertencia contra los ataques al territorio libio:
“El Consejo Ministerial del Área Social de la ALBA expresó su total rechazo y condena a la incursión militar imperialista contra el pueblo libio”
“El Consejo Ministerial del Área Social de la ALBA reunido en la ciudad boliviana de Cochabamba, expresó su total rechazo y condena a la incursión militar imperialista contra el pueblo libio, pues se viene pretendiendo apropiarse de sus recursos naturales”, dijo el embajador de Cuba en Bolivia, Rafael Dauzá, de acuerdo con el diario Los Tiempos de Cochabamba.
En el acto de inauguración participó el presidente Evo Morales, quien también condenó la intervención en Libia.
En Quito, el gobierno de Ecuador condenó lo que calificó de “inadmisible intervención producida por potencias extranjeras” en Libia, y señaló que dicha “intrusión… lamentablemente promueve la escalada de violencia”.
Un comunicado de la cancillería ratificó la posición ecuatoriana de defensa de los conflictos de “manera pacífica” por lo que rechazó “toda violación a los derechos humanos fundamentales, de cualquier sector de donde provenga”.
Hay que recordar que fue el propio Chávez quien envió en aviones de la presidencia venezolana, o de la petrolera estatal, tanto a Evo Morales como a Daniel Ortega a Trípoli para que se empataran con Libia en diferentes negocios.
Chávez ha servido tanto a Gadafi como al presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, en sus acercamientos con América Latina y muy especialmente con los países del grupo Alba.
Para el viaje de los mandatarios de Bolivia y Nicaragua valijas con dólares en efectivo les fueron regaladas por Chávez a través de la petrolera oficial para que así no tuvieran que preocuparse en sus gastos.








