Un magnicidio es una cosa muy seria y no se puede estar jugando con ella
En este artículo pensaba tratar el tema de los motorizados y el asesinato no intencional que implica el traslado de familias enteras en unidades motorizadas, particularmente de niños ante la mirada cómplice de las autoridades. También pensé escribir sobre el drama de la crisis económica con su expresión en el desabastecimiento de alimentos, repuestos de autos y medicinas. Pero las revelaciones de Jorge Rodríguez, alcalde de Libertador, sobre el plan de magnicidio número veintidós, me hizo cambiar de opinión.
Un magnicidio es una cosa muy seria y no se puede estar jugando con ella, anunciando cada cierto tiempo un conjunto de supuestas pruebas sin que las mismas tengan veracidad o credibilidad. En esta ocasión, Jorge Rodríguez evidenció un conjunto de correos electrónicos donde supuestamente María Corina Machado se comunica con otros políticos para la elaboración de planes conspirativos.
Ciertamente, la comunicación electrónica puede ser una prueba si se establece que desde la dirección de correo de la persona implicada se emitieron los mensajes y si la cuenta no fue usurpada.
Lo primero lo pueden hacer las empresas que prestan ese servicio a escala internacional, como son los casos de Google y Hotmail. La fiscal Ortega Díaz, siempre alineada con las estrategias del Gobierno, afirmó al día siguiente de las declaraciones de Rodríguez, que la Fiscalía le había autorizado al Sebin intervenir las comunicaciones privadas de Machado y otros políticos. Lo que extraña es que Jorge Rodríguez no es ni jefe del Sebin ni ministro de Interiores. Entonces, ha debido ser el ministro de Interiores y Justicia, Miguel Rodríguez Torres, quien hiciera las revelaciones y no un alcalde, quien habla a nombre del Psuv. Eso es muy peligroso, el hecho que la información de seguridad del Estado se le entregue a un partido político, porque los órganos de seguridad estarían trabajando para una parcela política y no para todos los ciudadanos. Esa es una de las razones por la cual el pueblo no confía en sus autoridades. Pero tal vez lo que más llama la atención del anuncio de ese plan magnicida es el hecho de que el mismo se devela cuando el país sufre una profunda crisis económica que ha disparado la pobreza, la inflación está pulverizando los salarios y la escasez se ha tornado un calvario para los venezolanos, a lo que se agrega ahora el racionamiento de agua, para completar un cuadro complicado para los ciudadanos.
José Guerra
@JoseAGuerra




