Llegar a los 100 años es más que una cuestión de suerte; factores genéticos y ambientales hacen que una persona supere los 100 años. Pero además, según explica a ABC Alejandro LucÃa, de la Universidad Europea, las personas que llegan a centenarias, en un gran porcentaje, han «evitado muchas de las patologÃas asociadas con el envejecimiento, como las cardiovasculares o cáncer» . Y, asegura, esa excepcional longevidad ‘saludable’ es un rasgo que se hereda parcialmente.
El equipo de LucÃa investiga los posibles genes y mutaciones genéticas que pueden estar asociadas con la longevidad saludable. «Estudiamos grupos de centenarios y supercentenarios –más de 110 años- de España, Italia y Japón y comparamos su genética con un grupo control de personas, sanas o no, para determinar las discrepancias genéticas».
En su opinión, estas personas conforman un modelo de envejecimiento saludable, ya que cuando nacieron, a principios de 1900, «no se habÃan producido avances de la medicina que ha sido claves en el aumento de la esperanza de vida, como los antibióticos o los avances en medicina cardiovascular».
En el caso del polimorfismo rs1333049, en un trabajo que se publica en la revista «Age», los investigadores han visto que alelo C es la copia de este gen relacionada con un mayor riesgo. Para averiguar si este polimorfismo también se asocia con la longevidad extrema, los investigadores han analizado en dos cohortes independientes, tanto por la geografÃa como por la etnia, las frecuencias de este polimorfismo entre centenarios y adultos sanos.
La muestra estudiada contaba con 152 españoles de entre 110 y 111 años y 742 japoneses de edades entre 100 y 115 años. «Esta variante puede asociarse con la longevidad extrema, sobre todo en la población española», señala LucÃa. «Además, vimos que el alelo de riesgo disminuye las posibilidades de llegar a cumplir cien años».
La frecuencia de la variante de riesgo C en los centenarios españoles era de un 47,0%, menor que en las personas sanas que se tomaron como muestra de control en el estudio (52,9%) y los individuos con enfermedad cardiovascular (55,1%). También se hallaron diferencias significativas entre los centenarios y los dos grupos de control al comparar sus frecuencias genotÃpicas, es decir, la proporción de individuos con una secuencia de genes concreta.
En Japón
En la muestra de japoneses, los resultados fueron distintos. Entre los nipones, la variante del gen de riesgo tenÃa una frecuencia similar en centenarios (46,4%) y en controles sanos (47,3%), pero era menos frecuente que en los controles con enfermedad cardiovascular (57,2%).
Aunque no se conocen los mecanismos biológicos por los que este polimorfismo podrÃa influir en el envejecimiento, se encuentra adyacente a dos genes, llamados CDKN2A y CDKN2B, que tienen una importante función de regulación del ciclo celular. «De hecho, el CDKN2A interviene en la vÃa de señalización del p53, una de las más importantes en la regulación de la senescencia celular», añade LucÃa.
En cualquier caso, subraya LucÃa, los centenarios no son solo la cúspide de la pirámide poblacional, «también representan un modelo de envejecimiento saludable pues han pospuesto, e incluso a veces evitado, enfermedades crónicas propias de la edad y la pérdida de independencia y suelen estar igual de sanos que los nonagenarios».
Por esta razón, según los autores es importante intentar conocer los factores genéticos o ambientales que condicionan las posibilidades de llegar a esa edad. Aunque son necesarias más investigaciones, los datos de este estudio coinciden con otros publicados recientemente en la población mediterránea del norte de Italia, « por lo que el efecto de este gen parece existir al menos en el sur de Europa». Y un dato para finalizar: los paÃses en donde más centenarios hay son Japón y Puerto Rico.




