Los Juegos de Putin por Luis De Lion

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El primer objetivo parece ya haberlo alcanzado, pasar la página de los boicoteados Juegos Olímpicos de Moscú en 1980. El segundo, afirmarse en la escena internacional, colocando a Rusia como epicentro del mundo al menos el tiempo que duren los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi.

Para ello, Wladimir Putin no escatimó en nada. Sus Juegos Olímpicos son los más costosos de la historia, 37 millardos de euros. No obstante, el evento podría fracasar.

Un ataque terrorista. El escenario más temido. Miles de policías, drones y una vigilancia digna de los tiempos soviéticos, para hacerle frente a las amenazas de la rebelión islamista del Cáucaso, al extremo que, se cuentan 26 militares por cada atleta. La amenaza, no es un fantasma. Sochi queda en el corazón del Cáucaso, una zona donde pululan grupos terroristas ligados a Al Qaeda, y todos han lanzado llamados a sus partidarios, incluidas por supuesto las temidas kamikazes “viudas negras”, a recurrir al uso de la fuerza máxima

Las manifestaciones son otro punto espinoso. Las tres semanas de competencias serán una tribuna única para los defensores de la causa gay en Rusia. Seguro habrá protestas contra la reciente ley que prohíbe la propaganda homosexual. Una legislación que estipula multas y penas de cárcel a aquéllos que organicen desfiles como la gay pride o aquéllos que afirmen públicamente que los homosexuales tiene los mismos derechos que los heterosexuales.

Como signo de protesta, la delegación de los Estados Unidos, incluyó entre sus miembros a dos atletas íconos de la lucha por los derechos de los homosexuales (Billie Jean King y Caitlin Cahow). La ONG Human Rights First tendrá igualmente representantes en Sochi para ayudar a la comunidad gay rusa.

Para los atletas también hay restricciones. Si el ganador de una medalla expresa su apoyo a la causa homosexual sobre el podium será sancionado como lo han sido previamente otros deportistas que intentaron utilizar los Juegos para hacer propaganda política.

En el aspecto meramente deportivo, los rusos apenas ganaron tres medallas de oro en los pasados Juegos de Vancouver y Putin tiene entre ceja y ceja, la urgente necesidad de recuperar, para Rusia, el estatus de gran nación deportiva.

La falta de nieve. Este invierno 2014 no ha sido todo lo frío que se esperaba. En las alturas montañosas de Sochi no hay la cantidad de nieve indispensable para el buen desenvolvimiento de las distintas competencias, situación ésta que trae a la luz la polémica sobre la escogencia de Sochi siendo una zona subtropical donde cae nieve en promedio 13 días al año.

Tribunas vacías. Si bien Putin, sigue siendo el político más popular de Rusia, el presidente ruso quiere ver las tribunas repletas. A tales fines, las entradas fueron puestas a la venta a precios razonables, pero cuando faltaban tres semanas para la inauguración, se habían vendido 65% de los boletos, cuando lo normal en estos eventos, son estadios llenos a 85% de su capacidad.

Como quiera que sea, Putin, quiere mostrarle al mundo que Rusia está de vuelta y que es gracias a él. No olvidemos que Putin dijo que la desaparición de la URSS fue la peor catástrofe geopolítica del siglo XX.

 

@LDeLION

luisdelion@gmail.com

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El primer objetivo parece ya haberlo alcanzado, pasar la página de los boicoteados Juegos Olímpicos de Moscú en 1980. El segundo, afirmarse en la escena internacional, colocando a Rusia como epicentro del mundo al menos el tiempo que duren los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi.

Para ello, Wladimir Putin no escatimó en nada. Sus Juegos Olímpicos son los más costosos de la historia, 37 millardos de euros. No obstante, el evento podría fracasar.

Un ataque terrorista. El escenario más temido. Miles de policías, drones y una vigilancia digna de los tiempos soviéticos, para hacerle frente a las amenazas de la rebelión islamista del Cáucaso, al extremo que, se cuentan 26 militares por cada atleta. La amenaza, no es un fantasma. Sochi queda en el corazón del Cáucaso, una zona donde pululan grupos terroristas ligados a Al Qaeda, y todos han lanzado llamados a sus partidarios, incluidas por supuesto las temidas kamikazes “viudas negras”, a recurrir al uso de la fuerza máxima

Las manifestaciones son otro punto espinoso. Las tres semanas de competencias serán una tribuna única para los defensores de la causa gay en Rusia. Seguro habrá protestas contra la reciente ley que prohíbe la propaganda homosexual. Una legislación que estipula multas y penas de cárcel a aquéllos que organicen desfiles como la gay pride o aquéllos que afirmen públicamente que los homosexuales tiene los mismos derechos que los heterosexuales.

Como signo de protesta, la delegación de los Estados Unidos, incluyó entre sus miembros a dos atletas íconos de la lucha por los derechos de los homosexuales (Billie Jean King y Caitlin Cahow). La ONG Human Rights First tendrá igualmente representantes en Sochi para ayudar a la comunidad gay rusa.

Para los atletas también hay restricciones. Si el ganador de una medalla expresa su apoyo a la causa homosexual sobre el podium será sancionado como lo han sido previamente otros deportistas que intentaron utilizar los Juegos para hacer propaganda política.

En el aspecto meramente deportivo, los rusos apenas ganaron tres medallas de oro en los pasados Juegos de Vancouver y Putin tiene entre ceja y ceja, la urgente necesidad de recuperar, para Rusia, el estatus de gran nación deportiva.

La falta de nieve. Este invierno 2014 no ha sido todo lo frío que se esperaba. En las alturas montañosas de Sochi no hay la cantidad de nieve indispensable para el buen desenvolvimiento de las distintas competencias, situación ésta que trae a la luz la polémica sobre la escogencia de Sochi siendo una zona subtropical donde cae nieve en promedio 13 días al año.

Tribunas vacías. Si bien Putin, sigue siendo el político más popular de Rusia, el presidente ruso quiere ver las tribunas repletas. A tales fines, las entradas fueron puestas a la venta a precios razonables, pero cuando faltaban tres semanas para la inauguración, se habían vendido 65% de los boletos, cuando lo normal en estos eventos, son estadios llenos a 85% de su capacidad.

Como quiera que sea, Putin, quiere mostrarle al mundo que Rusia está de vuelta y que es gracias a él. No olvidemos que Putin dijo que la desaparición de la URSS fue la peor catástrofe geopolítica del siglo XX.

 

@LDeLION

luisdelion@gmail.com

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