El referendo revocatorio debe celebrarse este año para que se pueda elegir a un nuevo presidente. Si la consulta popular se efectúa después del 10 de enero de 2016 -cuando el presidente Nicolás Maduro cumple cuatro años en el poder- será el vicepresidente quien culmine el mandato hasta que se celebren unas nuevas elecciones al final del periodo, en 2019.
En eso trabaja la Mesa de la Unidad, que busca que el Consejo Nacional Electoral cumpla con la mayor prontitud los pasos para activar la consulta, y que hoy está en la fase del conteo de las primeras firmas. La tarea no es fácil y para lograrla la oposición tendrá que buscar un mecanismo de presión popular, estima el analista político Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.
“Es poco probable que la oposición logre lo que está buscando solamente con la activación de este proceso constitucional, porque tratarán de bloquearlo. Tiene que buscar un mecanismo de presión y lograr que el pueblo se mantenga presionando también por sus derechos, para que el revocatorio se pueda efectuar este año”, asegura León en un artículo de opinión publicado en la página web Prodavinci.
Advierte que si esa presión política deja de ser pacífica para ser violenta, se podrían “generar dinámicas” que el Gobierno capitalizaría mejor. “La oposición no podría tomar ese escenario como ventaja, porque no tiene los vínculos, la organización ni el liderazgo necesarios”.
Insiste en que la oposición debe evitar caer en la radicalización y cumplir los requisitos legales para activar el referendo revocatorio sabiendo que el Gobierno usará el poder que posee sobre el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral y la Fiscalía General de la República para retrasar el proceso y cruzar la frontera del 2016.




