La información primero: cooperación y creatividad son las nuevas bases del periodismo venezolano

Cooperación y creatividad son las nuevas bases del periodismo venezolano

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Sin proponérselo, en la cabeza de muchos editores y periodistas venezolanos lleva rato dando vueltas la misma pregunta: ¿cómo hacer para combatir los rumores, la desinformación y la censura oficial? Divididos en decenas de medios digitales de reciente creación y con redacciones cada vez más pequeñas, encontrar estrategias para responder a la necesidad de informar no es tarea fácil, pero el reto, lejos de amilanar a los comunicadores, ha derivado en esfuerzos editoriales originales y sobre todo efectivos que apuntan de manera conjunta hacia un mismo norte: llevar información verificada a ciudadanos angustiados que no saben cuál audio o cadena de Whatsapp dice la verdad

 

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LLEGA OTRO DÍA DEL PERIODISTA y para algunos la utopía universitaria finalmente se cumplió: estar al frente de un medio de comunicación. Mas no se trata de medios masivos, con redacciones multitudinarias y recursos ingentes, sino de medios digitales desconocidos por muchos ciudadanos, de redacciones de 10 o 15 periodistas y presupuestos que dependen en muchos casos de un crowdfunding o potazo que cubra los gastos del próximo mes.

“El sueño de un medio manejado por periodistas llegó de sopetón”, confiesa el periodista de investigación Víctor Amaya. También de sopetón y en el contexto político, económico y social más adverso que ha visto Venezuela en años, en los nuevos medios al mando de periodistas se están gestando proyectos de colaboración editorial tremendamente efectivos, alianzas comerciales inéditas en el continente y estrategias de viralización de contenido para hacer frente a los obstáculos impuestos por la desinformación, la censura y las amenazas que llegan desde el Gobierno.

“Muchos de los nuevos medios digitales están dirigidos por periodistas, a diferencia de lo que ocurría en otro momento cuando no necesariamente los dueños o editores provenían del oficio lo cual propiciaba conflictos permanentes entre los periodistas y estos últimos porque los intereses no estaban necesariamente alineados. Creo que a nosotros nos mueve otro interés: difundir y replicar la información para que más ciudadanos conozcan las noticias”, explica Juan Pablo Arocha, periodista y subdirector del diario Tal Cual.

El contexto en el que se desarrolla esta utopía no puede ser más adverso: de acuerdo con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), entre el 31 de marzo y el 24 de junio, 376 trabajadores de la prensa han sido agredidos en 238 casos en su mayoría por fuerzas de seguridad del Estado, afirma la organización que contabiliza 33 detenciones ilegales de trabajadores de medios de comunicación.

El Instituto de Prensa y Sociedad Venezuela también dio a conocer esta semana que en el marco de las manifestaciones que comenzaron en abril de 2017, 23 emisoras y 1 televisora han sido suspendidas por presuntamente emitir mensajes aupando la violencia u operar ilegalmente. “Esta actuación supera el cierre de 32 emisoras durante el 2009, cuando el exdiputado Diosdado Cabello presidió Conatel”, dice IPYS.

“Como consecuencia de la desinformación hay una profundización de la desconexión de los medios con la realidad de muchos ciudadanos y, por su parte, los venezolanos no encuentran en los medios una ventana a través de la cual ver plasmados sus problemas”, explica la periodista y miembro de IPYS, Mariengracia Chirinos.

Cumpliéndose aquello de que cuando se cierra una puerta se abre una ventana, el control que el socialismo del siglo XXI ha impuesto legalmente y de facto sobre los medios de comunicación se ha dado a la par del desarrollo de las nuevas tecnologías de la información, situación que ha servido para contrarrestar de alguna manera el blackout informativo.

Blanca Vera Azaf, periodista y editora de Hispano Post, asegura que el rol de los medios digitales en esta coyuntura es simplemente fundamental. “El Gobierno no solamente compró los medios digitales de importancia sino las televisoras, además ahogó a medios impresos de oposición por medio de la compra vía testaferros o restringiendo el acceso al papel. La estrategia oficialista de acallar a los medios de comunicación ha sido efectiva, sin embargo, se les fue de las manos todo lo que es el espectro digital y esta coyuntura ha permitido que muchos medios digitales venezolanos, cuyas audiencias eran muy pequeñas, hayan podido ser multiplicadores de la información, eso permitió que los nuevos canales digitales que eran vistos con cierta desconfianza estén hoy en pleno boom en Venezuela”.

La periodista y coordinadora del portal Crónica Uno, Mayela Armas, coincide en que el rol de los medios digitales ha sido clave para hacer frente a la censura oficial. “Ante la poca información que hay en los medios tradicionales, los medios digitales se han convertido en la alternativa. Están ofreciendo no solo las noticias de lo que sucede en el momento, sino que varios además están profundizando en las informaciones. Más allá de lo que acontece día a día están presentando análisis y reportajes, los cuales buscan explicar muchos de los hechos de esta coyuntura. Aunque todavía no se tiene el alcance de los medios tradicionales, se hace un trabajo de hormiguita para divulgar mejor los acontecimientos. En estos procesos las redes sociales también han sido fundamentales”.

En la ola del periodismo de cooperación

A las limitaciones que ya existían para difundir información se suman los casi 100 días de protestas continuas a nivel nacional, situación que ha puesto a prueba la capacidad de cobertura de los medios digitales.

“Una de las cosas que hemos hablado los periodistas es que el tema de la competencia no existe en este momento, lo que prima es la cooperación, ver cómo llegamos a más gente y por eso compartimos lo que cada medio hace. La idea es que existan miles de ventanas y pueda llegar la información a más personas”, afirma Carmen Riera, periodista y directora ejecutiva de Runrun.es.

Riera agrega que incluso la preeminencia del “tubazo” ha quedado supeditada en las actuales circunstancias. “Considero que el tema del tubazo no existe ahorita, al menos no en el colectivo de los medios. Lo que veo es que ante la ausencia del gran periódico del domingo, ese que explicaba todo y abarcaba todos los géneros, los medios digitales de alguna manera han segmentado la cobertura y cada uno se ha especializado en un género o tema”.

Un paseo por los distintos portales digitales evidencia que, en efecto, cada uno tiene áreas de fortalezas particulares. Destacan la presencia en la calle de los reporteros de Caraota Digital, Efecto Cocuyo, Vivo Play y VPI TV, la cobertura a nivel nacional que realiza El Pitazo, único medio digital con reporteros en todo el país, los trabajos de la Unidad de Investigación de Runrun.es que han desmentido versiones oficiales sobre la muerte de varios manifestantes, las crónicas en primera persona acompañadas de fotografías que publica Prodavinci, la mirada hacia el interior de las comunidades que ofrece Crónica Uno, y el análisis político de Tal Cual, medio que salió forzadamente del entorno impreso y que ahora emplea un canal de YouTube para informar a su audiencia.

“Creo que siempre ha existido esa hermandad entre periodistas y ahora que trabajamos en distintos medios ha prevalecido ese sentido de cooperación. Un antecedente reciente es la alianza que hicimos para los Panamá Papers, coordinada por el equipo de Armando.Info. Siento que hemos superado la lógica de la competencia y hemos comenzado a trabajar en la lógica de la cooperación, compartiendo y reconociendo los trabajos que cada equipo realiza en su área de fortaleza”, apunta Luz Mely Reyes, periodista y directora de Efecto Cocuyo.  

Reyes agrega que “lo más importante ahora para cada portal es producir contenidos de calidad y que es esa calidad lo que diferencia a cada uno. Coincido, además, con la percepción de que con periodistas al frente de medios se trabaja más en función de intereses periodísticos que de intereses empresariales”.

“Víctimas de la censura y de la asfixia económica, los periodistas en labores de dirección hemos entendido que más importante que el trabajo individual es lograr que el esfuerzo que estamos haciendo tenga sentido y eso significa llegarle a las audiencias. Creo que eso es lo que ha hecho que estemos montados en una ola de periodismo colaborativo que ha hecho que medios distintos, que en condiciones normales se caerían a cuchillo por ser competencia, hoy estén sentados trabajando juntos viendo cómo aprovechan las fortalezas de cada uno y logran el objetivo de que la gente esté bien informada. Supongo que esto tiene un poco de la noción romántica del periodismo cuyo rol es que la información le llegue a más gente”, reflexiona Arocha.  

Amaya, quien es coordinador de Tal Cual y editor de la revista Clímax, considera que la mutación del ecosistema de medios en Venezuela ha hecho que quienes tienen labores de jefatura entiendan que si bien compiten con otros medios, la realidad de un país sin una democracia plena los lleva a replantear las prioridades.

“La única manera de confrontar al poder desde el periodismo es plantándole cara con las herramientas de multiplicación de la información que tenemos. También hay un tema de sentido de la responsabilidad de los propios periodistas que saben que las plataformas digitales no tienen el alcance de los medios masivos, así que hay que aprovechar las fortalezas de otros medios aliados. Lo veo como un ganar-ganar en el objetivo de que la información circule de manera masiva”, explica Amaya.

“Nada es perfecto. Es cierto que puede haber un cable a tierra más afinado por ser periodistas pero también es verdad que la parte comercial no camina con el mismo ritmo en los casos donde no hay alguien ducho en el tema de ventas, aspectos comerciales y de sostenibilidad financiera. Se va explorando, inventando, errando y aprendiendo mucho, porque en el fondo nadie nos dijo que nos tocaría hacer esto. El paradigma de ‘recuerden que el dueño no es periodista’ se quebró y el ‘sueño’ de un medio manejado por periodistas llegó de sopetón. Toca inventar, preguntar e ir probando, a veces con mejor suerte y a veces con tropiezos pero con la convicción de tener los objetivos claros: comunicar, informar, decir, llegarle a más gente, innovar”, agrega Amaya.

Creatividad: base del periodismo del siglo XXI

Yaya Andueza, periodista y jefa de Producción de Circuito Éxitos-Unión Radio, cuenta que la idea para su proyecto más reciente nació justamente en un  chat de Whatsapp “comandado por Luz Mely Reyes donde habitamos, compartimos, discutimos, aprendemos, nos queremos y nos peleamos 256 periodistas”. En ese chat, el periodista Odell López cuelga todos los días un reporte escrito –ahora voice- hecho por él con su compañera de la Maestría en Ciencias Políticas de la Simón Bolívar, Andrea Amaya.

“Un buen día -el 20 de abril para ser exacta- pensando en cómo hacer para combatir la información basura, la desinformación, la censura oficial y esa manera tan particular que tenemos los venezolanos de vivir las marchas, reflexionaba sobre la necesidad de producir algo que ayudara a informar y a decirle a la gente que marchaba lo que estaba pasando y lo que les esperaba dos o tres cuadras más adelante. Allí ocurrió el link en mi cabeza: la necesidad de la gente de recibir información útil en tiempo real”, relata Andueza.

“Fue entonces cuando llamé a Anamaría Oxford quien de una vez se pegó en la idea y entre las dos nos inventamos la forma. Llamamos a Odell e inmediatamente él y Andrea se pegaron también y decidimos llevar y ampliar sus reportes a voice de Whatsapp. ¿Por qué? Porque es la única forma en que la gente puede caminar viendo hacia adelante o para los lados sin necesidad de detenerse, sin tener que bajar la cabeza para poder leer. Esos minutos, en marchas como las que ocurren diariamente en Venezuela, pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte”.

Así comenzó el proyecto Servicio de Información Pública, cuyo canal de Telegram suma 8221 miembros. Los reportes en formato de audios cortos son grabados por los periodistas Aymara Lorenzo (Notiminuto y El estímulo); Víctor Amaya (Tal Cual, Revista Clímax, El Estímulo, Revista Semana de Colombia y corresponsal de Radio Francia en Español), Clavel Rangel, (Correo del Caroní), y Odell López (Hispano Post y Efecto Cocuyo), y se viralizan a través de todas las plataformas digitales.

“Han pasado más de 41 días y la dinámica hace que produzcamos diariamente un promedio de 10 voices en un día de movilizaciones. Nuestras redes dan cuenta de la cantidad de gente que recibe nuestro trabajo, adicional a las listas que lo replican. No dejamos de agradecer y asombrarnos con cada llamada, cada tweet que nos agradece por una iniciativa que nos llena de orgullo, nos honra, nos enseña a ser mejores como seres humanos y como ciudadanos, y además nos permite estar en sintonía con lo que creemos es la ética del periodismo: estar en primera fila informando y aportando a la construcción de un país donde quepamos todos, donde podamos mirarnos, reconocernos y simplemente, darnos la mano”, dice Andueza.

En la parada, por favor: El Bus TV

Para los periodistas, patear la calle es la cosa más natural del mundo. Por lo general se sale a buscar información -hacer entrevistas o cubrir pautas-, pero un grupo de comunicadores y estudiantes de Comunicación Social están pateando calle para llevar las noticias más relevantes del día a los ciudadanos.

 

La estrategia es sencilla y, justamente por eso, fácilmente replicable. Un cartón que funge como marco de una pantalla de televisión sirve de encuadre para que un periodista, a bordo de un carrito por puesto, lea las noticias a los pasajeros. Las pioneras fueron las comunicadoras Claudia Lizardo y Laura Castillo, quienes motivadas por el enorme nivel de desinformación que detectaron en sus viajes en autobús, decidieron poner en marcha la idea que les valió una invitación para participar en “El Otro: Encuentro latinoamericano de periodismo emprendedor e innovador”, evento de la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano. Tan importante como ese reconocimiento, es que la idea está siendo replicada por estudiantes de Comunicación Social en varias ciudades del país. El equipo de El Bus TV ha compartido en sus redes sociales la metodología para implementarla con éxito.

 


¿Lograrán estas iniciativas mantener informado a un país cuyo Gobierno lleva años construyendo una hegemonía comunicacional? No se sabe, pero un dato de Tendencias Digitales permite vislumbrar una esperanza: el boca a boca está cobrando fuerza ante la creciente censura. El llamado, tal parece, es a regresar a las bases del oficio: llevar información verificada a la mayor cantidad de personas, haciendo uso de todas las herramientas disponibles. El contexto de guerra no es lo único que hace distinto este 27 de junio de 2017, también lo diferencia la manera en la que los periodistas han asumido el reto de informar.

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