Lisseth Boon: “El gran motor del periodismo de investigación es la indignación”

Lisseth Boon: “El gran motor del periodismo de investigación es la indignación”

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@MariaAlesiaSosa

LA PERIODISTA DE RUNRUNES Lisseth Boon fue la más premiada en la VI edición del Premio Ipys (Instituto Prensa y Sociedad) al periodismo de Investigación, celebrada el día del periodista en Caracas. Boon se llevó el tercer lugar con la publicación del trabajo “Productora del video promocional de Fitven, evade la ley de contrataciones públicas”. Además fue reconocida con una mención especial por su trabajo “Hospitales: Seis elefantes rojos de la Revolución”, ambos publicados en Runrunes.

De las seis ediciones que tiene este premio, Lisseth ha sido galardonada, en cuatro ocasiones, bien sea de forma individual o como parte de un equipo. Con sus trabajos, Boon ha constatado irregularidades en organismos públicos, ha revelado hechos de corrupción, y logró que el propio Presidente de la República sacara a uno de sus ministros, tras la publicación de sus hallazgos sobre la construcción del mausoleo para Simón Bolívar.

“Sin ninguna duda, estamos frente a una de las mejores periodistas de investigación que hay en Venezuela”, dice el reconocido periodista César Bátiz, uno de los integrantes del jurado de Ipys.

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Premios anteriores

2014. Primer lugar para el equipo de investigación de Últimas Noticias, del que Boon formaba parte. Ganaron con el trabajo: “Uniformados y civiles dispararon en La Candelaria el 12F”.

2013. Segundo lugar con el trabajo “Leche importada por el Gobierno se va de contrabando a Colombia”.

2012. Primer lugar con el trabajo “Entorno del ministro Farruco construye mausoleo para el libertador”.

Para Batiz, Lisseth es la bandera de la transición de los periodistas que han tenido que irse de medios tradicionales a medios digitales. “En este concurso demostró que esa es la bandera, y ella es pionera, porque participó con textos publicados en Últimas Noticias y con trabajos publicados en Runrunes, aunque haya ganado con los del portal Web”, explica.

Boon se siente halagada por este premio que ya se ha llevado cuatro veces. “Es un reconocimiento al trabajo de investigación en Venezuela, no sólo por mí, sino por el resto de los ganadores. En Venezuela es muy difícil hacer periodismo de investigación, pero esto es una muestra de que sí se puede a pesar de las adversidades y obstáculos”.

Siempre le llamó la atención este tipo de periodismo, pero confiesa que al principio de la carrera era difícil desarrollarlo, porque el diarismo consumía todo su tiempo. “Todo periodismo implica investigar, pero el periodismo de investigación va muchísimo más allá, es muy exigente porque requiere una dedicación de 100% del tiempo. Hay que ser muy minucioso, muy metódico con las bases de datos y con cada detalle de la información. Además debes enamorarte y casi obsesionarte con el tema”.

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Un vocación con muchas prácticas

Lisseth llegó a Caracas a los 17 años con el sueño y la convicción de ser periodista. Estudió Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello, y en plena etapa universitaria le agarró el golpe de Estado del 92. “Desde esa fecha cambió mucho mi manera de ver las cosas, y por supuesto el país”. En la cédula se llama Helena, pero todo el mundo la conoce como Lisseth, Lisseth Boon. Nació en Upata, y se crió en Puerto Ordaz, “la única ciudad planificada de Venezuela” como le gusta repetir. Estudió en el colegio de los jesuitas, el Loyola Gumilla, y lo dice con mucho orgullo.

Es la segunda de cuatro hermanos, dos varones y dos hembras. La otra mujer, Carmen Helena es como morocha de Lisseth, también es periodista pero vive en Nueva York desde hace algunos años.

La familia por parte de su papá es de Colombia, pero Lisseth se siente venezolana por todos lados. Ella y su esposo, el también periodista Alonso Moleiro, son de los que todavía se resisten a la idea de irse del país.

Su primer trabajo como reportera fue en El Correo del Caroní, durante unas vacaciones en las que hizo una pasantía. Más adelante, entró al Diario de Caracas. Allí vivió la transición entre las máquinas de escribir, las Olivetti enormes, y las primeras computadoras. Pasó también por las páginas de cultura de El Universal, que dirigía Sofía Imber, estuvo en la redacción del diario Economía Hoy, y en la revista Estampas. “Trabajé en muchas partes. Comenzaba a inquietarme cuando pasaba más de tres años en un mismo sitio, hasta que me fui a España”.

Lisseth es pro Europa en casi todo. Cuando se pone a soñar, se imagina viviendo en alguna ciudad europea, haciendo cursos de artes plásticas y estudiando algún idioma.

En el año 2000, se fue a vivir a Barcelona (España) y se matriculó en un doctorado en Periodismo de Investigación. Allá vivió cuatro años. “Mi vida se divide antes y después de Barcelona. Me abrió los ojos, conocí muchísima gente, maneras de vivir y de pensar. Como periodista, esa etapa definió muchos de mis intereses y reafirmó mis inquietudes”.

Fue justamente vivir en Barcelona lo que la hizo darse cuenta que tenía que regresar a Venezuela a hacer periodismo de investigación. “Por un lado sentía un vacío, necesitaba sentirme útil, y por eso decidí volver. No me arrepiento ni un minuto, la mejor etapa profesional de mi vida, la viví después de Barcelona, en mi país”.

Desde la tercera semana de haber vuelto a Caracas, empezó a trabajar en la Cadena Capriles, allí estuvo diez años. Fue coordinadora de Cultura en El Mundo vespertino, y formó parte de la Unidad de Investigación de Últimas Noticias, a cargo de Tamoa Calzadilla y César Batiz. “Por broma le decíamos la UCI, como Unidad de Cuidados Intensivos. Era un gran lugar para trabajar, un equipo maravilloso, en el que se hicieron muchos reportajes de investigación que marcaron mi carrera”.

Desde allí, Boon publicó trabajos muy destacados como el del Teatro Teresa Carreño y su uso para el chavismo, las reformas del Cuartel San Carlos, el Mausoleo del Libertador o uno sobre el contrabando de leche venezolana, en el que fue tutoreada por la periodista Giannina Segnini.

César Batiz la describe como una persona perseverante y muy despierta, que no permite que una hipótesis le pase por las narices sin que despierte su alarma y comience a investigarla. “Trabaja de forma organizada, es una experta en la búsqueda incesante de información en bases de datos, y sabe cómo conectar los diferentes puntos de una investigación para llegar a los hallazgos que suele llegar”.

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La era de la Cadena

Cuenta que se fue de la Cadena Capriles, porque luego de su venta en 2013, notó que las cosas empezaron a cambiar. “No íbamos a poder seguir haciendo este tipo de reportajes, porque incomodaban al Gobierno, y nos fuimos yendo poco a poco”. Al final la unidad quedó desmantelada, y cada uno tomó caminos no muy diferentes: todos emigraron a medios digitales. “Yo dije: me quedo hasta que no me dejen escribir. En los últimos dos trabajos empezaron a intervenir los títulos, a cambiar enunciados, y los focos de los trabajos, entonces decidí renunciar”.

Luego de la publicación del trabajo sobre las irregularidades en la restauración del cuartel San Carlos, el entonces ministro para la cultura, Farruco Sesto, decidió suspender toda la publicidad de ese despacho en Últimas Noticias. Boon cuenta que recibió todo el apoyo del propietario del diario, Miguel Ángel Capriles. “Michu dijo, ‘la periodista hizo bien su trabajo y no va haber ningún problema con eso”.

Más tarde, hizo el trabajo sobre el Mausoleo del Libertador, que también salpicaba al ministro Farruco Sesto. El director del diario Últimas Noticias, Eleazar Díaz Rangel, no permitió que saliera publicado pero El Mundo sí quiso publicarlo. “Aunque tenía menos difusión, igual tuvo impacto. Tanto, que a los cuatro días el presidente Chávez anunció que Farruco Sesto tenía que abandonar el cargo”.

Lisseth ha sabido unir sus dos pasiones: la cultura y la investigación. “En Venezuela la fuentes de cultura y deportes están desasistidas por el periodismo de investigación, y allí también hay muchísimo que investigar”. Explica que esos campos hay que trabajarlos, y son ideales porque pueden unirse pasiones, como es su caso. “Los colegas suelen pensar que ahí no hay cuentos oscuros, pero resulta que hay muchísimos, porque también reciben presupuestos y partidas enormes”.

En el caso del mausoleo para el libertador, Boon recuerda que eran temas, no sólo que le interesaban, sino que le dolían. Sus compañeros de entonces, dicen que esa investigación empezó cuando Lisseth se dió cuenta que estaban talando árboles cerca del Panteón Nacional, y se enfureció, entonces comenzó a indagar para qué era.

“El caso del mausoleo no sólo me apasionaba, sino que me dolía. Otro de los grandes motores del periodismo de investigación es la indignación”.

La reportera no comprende a los que pierden la capacidad de indignarse y asombrarse por lo que hacen mal quienes están en el poder.

Periodismo como servicio público

Lisseth es una defensora a capa y espada de las minorías. Muy especialmente de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales), y dice que esa sensibilidad también se la debe a su oficio. “El periodismo te permite estar cerca de realidades a las que no todo el mundo tiene acceso. En el caso de la causa LGBT siento que cuando hago una nota de ellos, aporto a la causa, a la difusión de su mensaje, y a la defensa de sus derechos. También creo que cumplo con esa labor educativa que tiene el periodismo, por dar a conocer las causas de las minorías”.

No se atreve a decir que quisiera ser como alguien, pero claro que tiene referentes en el mundo del periodismo a los que le sigue la pista. Admira mucho el trabajo de la periodista costarricense Giannina Segnini, también las coberturas globales de Jon Lee Anderson. Resalta el trabajo que hacen algunos medios en América Latina como Animal Político en México, Plaza Pública en Guatemala, La Silla Vacía en Colombia, Ojo Público en Perú, o periodistas como Daniel Santoro y Hugo Alconada en Argentina.

Ha sido invitada a importantes conferencias de periodismo de investigación en México, Brasil, Colombia, y cree que a Venezuela le falta mejorar las plataformas de difusión en ese área. “Estamos un poco rezagados con respecto al periodismo de investigación multimedia, tenemos que desarrollar más esas herramientas de otras narrativas digitales, pero Venezuela tiene el potencial para hacerlo”.

Le dedica los premios de este año a su familia, a su esposo y a su hija. También destaca a sus compañeros, con los que ha trabajado y con los que trabaja hoy en día. “Le quiero dedicar esto a los periodista valientes y aguerridos de Venezuela”.

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