Malala Yousafzai, activista y bloguera pakistanÃ, ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2014 a los 17 años y  la mujer más joven en hablar ante el Parlamento canadiense, agradeció a Canadá el liderazgo a favor de miles de refugiados en el mundo y confió en que “sus vecinos” sigan este ejemplo.
“Oro porque ustedes continúen abriendo sus hogares y sus corazones a los niños y sus familias más indefensos del mundo. Deseo que sus vecinos sigan su ejemplo”, dijo la defensora de la educación de niñas, quien aplaudió el apoyo de Justin Trudeau a los derechos de las mujeres.
Senadores y diputados de la Cámara de los Comunes de Canadá aplaudieron por varios minutos y en repetidas ocasiones poniéndose de pie las palabras de Malala Yousafzai, defensora de la educación de niñas, correceptora del Premio Nobel de la Paz en 2014 y la sexta persona y la más joven en recibir la CiudadanÃa Honoraria de Canadá.
Vestida con mascada y pantalón naranjas y un vestido verde la joven paquistanà de 19 años, marcada por la bala que entró en su cabeza cuatro años atrás, comenzó su discurso en el Parlamento Federal recordando que hace dos años y medio un ataque terrorista en esta misma sede legislativa le impidió recibir su CiudadanÃa Honoraria.
El 22 de octubre de 2014 un extremista mató a un soldado canadiense y luego abrió fuego en la sede legislativa donde fue abatido.
“El atacante no compartÃa mi fe sino el mismo odio del atacante de Quebec contra una mezquita musulmana. El mismo odio que mató civiles en Londres y el mismo que mató 132 niñas en Paquistán, el mismo odio que me disparó junto con mis dos amigas”.
Hablando en un inglés pausado y colocándose el velo que se le resbalaba en la abundante cabellera negra, Malala señaló que este odio “quiere dividirnos y destruir nuestra democracia, nuestra libertad de religión, nuestro derecho a ir a la escuela, pero nosotros hemos rechazado ser divididos”.
La autora del libro “I am Malala”, cuyo ejemplar donó a la Biblioteca del Parlamento, aplaudió las acciones de Canadá por recibir a más refugiados de Colombia, Uganda, Paquistán y otros paÃses, que han encontrado en Canadá “la tierra prometida”.
Recordó que como refugiada conoce el miedo que provoca el no saberse segura. “Recuerdo que cada noche leÃamos un verso de Corán para sentirnos protegidos”, dijo la joven paquistanà mirando a su madre quien se secaba las lágrimas y era consolada por su padre, quien le enseñó el valor de la educación.
“Cuando iba a la escuela escondÃa mis libros debajo de mi mascada porque sabÃa que alguien me podÃa hacer daño. El ruido de las bombas me despertaba y leÃa en las noticias que más gente inocente habÃa muerto”.
Malala dijo que diariamente familias de Paquistán, Somalia, Venezuela, Irak, el Congo se ven forzadas a dejar sus hogares debido a la violencia, por lo que el lema “Bienvenido a Canadá”, más que un hashtag, es un espÃritu de humanidad que desean todas las familias que están en crisis.
Tras referir que Trudeau es feminista, practica yoga y “tiene tatuajes”, la nueva ciudadana honoraria se dirigió a los jóvenes canadienses y les dijo: “No esperen a llegar a ser como el primer ministro Trudeau para ser lÃderes, lo pueden hacer desde ahora”.
“Las niñas con educación están menos expuestas a matrimonios jóvenes, a contraer Sida, y podrán tener niños más saludables y educados. Invertir en secundarias para las niñas es la mejor inversión contra el cambio climático. La educación es vital para la seguridad del mundo”, finalizó.




