Ocho de cada diez venezolanos aseguran sentir indignación tras los sismos registrados el 24 de junio de 2026, mientras que la impotencia y la tristeza completan el panorama emocional de una población que evalúa negativamente la gestión de la crisis. Así lo refleja la encuesta Verdad Venezuela, elaborada por Meganálisis entre el 18 y el 28 de julio, que midió las percepciones ciudadanas sobre el impacto del desastre, la actuación de las autoridades y la respuesta humanitaria.
Indignación, impotencia y tristeza marcan el impacto emocional
Según el estudio, 80,2 % de los consultados manifestó sentir indignación después del evento sísmico, seguido por 73,8 % que expresó impotencia y 70,5 % que señaló tristeza como una de sus principales emociones.
Entre los aspectos que la población considera más dolorosos destacan la pérdida de hijos, con 98,4 % de las respuestas; la percepción de que el sufrimiento pudo haberse evitado, con 93,1 %; y la cantidad de personas fallecidas, con 92,6 %.
Los resultados reflejan que las consecuencias del desastre no solo son percibidas desde el daño material, sino también desde una dimensión emocional vinculada al duelo, la pérdida y la respuesta institucional.
Rechazo a la gestión oficial de la emergencia
La evaluación ciudadana sobre la actuación del Gobierno durante la crisis fue mayoritariamente negativa. De acuerdo con lo recolectado por la organización, 91,6 % de los encuestados calificó como mala o muy mala la respuesta del gobierno interino de Delcy Rodríguez.
Además, 95,9 % considera que las autoridades pudieron haber hecho más frente a la emergencia y sus consecuencias.
La falta de información oficial también aparece como uno de los principales factores de desconfianza. El 93% de los participantes afirmó que la información entregada por las autoridades fue insuficiente o inexistente, mientras que 94,1% aseguró no confiar en los datos proporcionados por el Gobierno.
Redes sociales desplazaron a los canales oficiales
Ante la percepción de falta de transparencia, las redes sociales asumieron un papel central durante la emergencia. El 86,2 % de los venezolanos consultados indicó que utilizó plataformas como Instagram, TikTok, YouTube y X como principales fuentes para informarse sobre lo ocurrido.
La encuesta fue aplicada a 1.187 personas mayores de edad de ambos sexos, pertenecientes a los estratos sociales A, B, C, D y E, con cobertura nacional en el Distrito Capital y los 23 estados del país. El levantamiento se realizó mediante entrevistas telefónicas asistidas por computadora (CATI), con un margen de error de ±2,84% y un nivel de confianza de 95 %.
Ciudadanos cuestionan actuaciones durante la tragedia
La medición también consultó sobre hechos que generaron indignación durante la atención de la emergencia. En total, 95,4 % de los encuestados manifestó rechazo ante presuntas fallas éticas en el manejo de la crisis.
Entre las situaciones que provocaron mayor molestia se encuentra la denuncia de robos y saqueos por parte de funcionarios de seguridad en zonas afectadas, mencionada por 98,3 % de los consultados.
Asimismo, 97,4 % expresó indignación ante la supuesta obstaculización de ayuda humanitaria proveniente de civiles, mientras que 96,9 % cuestionó limitaciones para la llegada de rescatistas.
Solidaridad ciudadana como principal activo
Aunque la percepción sobre la respuesta institucional fue negativa, los venezolanos valoraron la capacidad de organización y apoyo comunitario durante la emergencia.
La solidaridad de los ciudadanos fue considerada el aspecto más admirable por 90,3 % de los encuestados, seguida por la generosidad de la población, con 88,4 %.
El respaldo recibido desde otros países también fue reconocido positivamente por 85,8 % de los participantes, como parte de los elementos que contribuyeron a la atención de las comunidades afectadas.
Los resultados de la encuesta Verdad Venezuela reflejan que, tras los sismos del 24 de junio, la población venezolana mantiene como principales demandas una mayor transparencia en la gestión pública, información confiable y una respuesta humanitaria capaz de atender las consecuencias del desastre.
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