La tensión que se vive en Venezuela por la presencia de tropas norteamericanas en el frente costero del país se eleva especialmente por la falta de información confiable. Para la directora general de Efecto Cocuyo, Luz Mely Reyes, un país marcado por un “espacio cívico cerrado”, la migración forzada de profesionales y una agenda pública constantemente convulsionada son factores que obstaculizan la conformación de una opinión pública informada
En una edición de Espacio Runrunes con Luis Ernesto Blanco, director editorial, Reyes abordó la precaria situación del acceso a la información en medio de la tensión con Estados Unidos y la necesidad de adaptar la técnica periodística al vertiginoso ecosistema digital.
La Información en tiempos de tensión
Uno de los ejes centrales de la discusión fue el desafío de cubrir eventos sensibles como los reportes de las llamadas “narcolanchas”, donde la información del gobierno estadounidense dejaba “más dudas que certezas” y la contraparte venezolana no ofrecía “prácticamente ninguna información”.
Ante la opacidad de las fuentes, Reyes enfatizó la importancia de la metodología periodística. Citó la necesidad de buscar y verificar información, recordando que el periodismo “son nombres, el periodismo te busca, te verifica, es esa búsqueda de la verdad”. Pese a las limitaciones, el trabajo periodístico ha logrado reconstruir algunos casos, como la identificación de víctimas de detonaciones cinéticas”
La tensión con Estados Unidos, la más alta para Venezuela con una nación extranjera desde la crisis de la corbeta Caldas en los años ochenta, ha creado un entorno de incertidumbre y especulación. Reyes expresó su convicción de que el despliegue militar estadounidense en el Caribe no es un “bluff” o un acto “meramente psicológico”, pero insistió en que los ciudadanos solo pueden prepararse para lo que pueden manejar, ya que las decisiones escapan a su capacidad de influencia o anticipación.
En este contexto de incertidumbre, el periodismo tiene el desafío de proporcionar “un poquitico de certeza” a una audiencia que, en medio de la desinformación, busca a los medios profesionales.
El desafío de la distribución
La conversación viró hacia los retos del periodismo en el entorno digital. Reyes, quien se define como una “adulta analógica, digitalizada” , recordó que la transición multimedia no fue opcional y que la llegada de la Inteligencia Artificial supone otro “sacudón” de magnitud.
El principal problema es la competencia en un ecosistema abierto, donde periodistas profesionales deben lidiar con actores que no usan técnicas periodísticas y con audiencias que buscan contenidos más emocionales o que “respalden sus supuestos”. Esta situación obliga a competir por una audiencia que es ahora “más volátil” y que no siempre distingue entre un generador de contenido y un periodista digitalizado.
Reyes destacó que la desinformación es “el gran desafío que tenemos todos y la sociedad y la democracia”. Para contrarrestarlo, el periodismo debe enfocarse en la búsqueda de la verdad, ya que el método periodístico “sigue siendo válido” sin importar el formato o la demanda del público.
Frente a la fragilidad institucional de los medios independientes, Reyes destacó la generación de alianzas para optimizar recursos y mejorar la cobertura. Este trabajo de colaboración entre medios y periodistas venezolanos es un “capital” y una “fortaleza donde podemos aferrarnos”.
Como recomendación final a la audiencia, la directora de Efecto Cocuyo aconsejó identificar periodistas de confianza, no necesariamente aquellos con los que se coincide, y mantener un horario de consumo de información para la sanidad mental. A pesar de los desafíos, Reyes reivindicó la alta calidad del periodismo venezolano, reconociendo que sus profesionales han ganado premios internacionales.
El compromiso fundamental del periodista, concluyó Reyes, es la promesa “que uno hace como periodista, el compromiso que uno hace como periodista, es que vas a buscar esa verdad”.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.



