Hace un año los descubrimientos de petróleo y gas de esquisto de las cuencas de Marcellus en Pennsylvania, Bakken en Dakota del Sur y la Permiana en Texas, apoyados por el desarrollo del sistema de perforación hidráulica conocida como fracking dieron vida a un boom energético en los Estados Unidos que causó que muchos expertos y polÃticos del Norte  vaticinaran que  tan pronto como el año 2022 su paÃs podÃa dejar de importar petróleo.
Luego empezaron a nacer las dudas. Surgió el problema del aspecto ambiental del fracking por el hecho que algunos pozos no bien forrados o “encamisados” habÃan permitido la infiltración de productos quÃmicos y de hidrocarburos en reservas acuÃferas destinada a convertirse en agua potable o de riego.
Al mismo tiempo un número creciente de expertos dedicados al estudio a fondo la proyección de la producción global de hidrocarburos del paÃs a raÃz del boom, consideró el factor tiempo y el monto de inversiones necesarias para su ejecución y llegaron a la conclusión que la tan deseada independencia energética de los Estados Unidos se iba a dar pero “difÃcilmente dentro del plazo menor de 15 años.”
Cuando hace unos meses el Presidente Barak Obama solicitó que su paÃs “se aboque a implementar todas clases de estrategias.. para la explotación y el mayor aprovechamiento de todo tipos de energÃa disponible,” llamado apoyado unánimemente por los polÃticos de Washington, medio mundo pensó que era un deseo ilusionista, o como dicen los angloparlantes ” wishful thinking.”
Pero su llamado, acompañado por promesas de buena gratificación de parte del gobierno, ha tenido resultado. En los últimos dos meses los geólogos y los petroleros norteamericanos han confirmado el hallazgo del mega yacimiento esquÃstico de la Cuenca de Monterrey en California que cuenta con un total aproximado de 400 millardos (billions) de barriles y al mismo tiempo  los cientÃficos y las petroleras han perfeccionado el sistema de extracción a través del cual se usa dióxido de carbono (CO2) como catalizador permitiendo bombear, como por sifón, gas y petróleo hasta la última gota de cada yacimiento como ningún otro sistema ha podido lograr en la historia petrolera.

La Cuenca de Monterrey y sus 3 zonas principales
Mientras que los 400 millardos de barriles de la Cuenca de Monterrey representan la mitad de las reservas de Arabia Saudita y el equivalente de las reservas de Irán y las Venezuela juntas, lo más tangible es que estamos mirando a una producción adicional de 4 millones de barriles diarios (b/d) para los próximos 50 años y que  la extracción a través del bombeo de dióxido de carbono representa la solución de poder lograrlo a corto plazo y a bajo costo.
Como resultado, la EIA ( Energy Information Administration) en su recién resumen de los recursos energéticos emergente de los Estado Unidos ( Review of Emerging Resources: U.S. Shale Gas and Shale Oil ) se declara optimista que para el año 2017 los Estados Unidos sobrepasará a Arabia Saudita y a Rusia como mayor productor de petróleo en el mundo.
Hagamos cuentas: en este preciso momento los Estados Unidos importan aproximadamente 7.5 millones de b/d de los cuales unos 800.000 son de Venezuela. Al bajar las importaciones a 3.5 millones de b/d si añadimos el aumento progresivo de producción de las otra tres cuencas arriba mencionadas no solamente concordamos con la AEI que entre unos pocos años Estados Unidos estará autosuficiente sino que también Venezuela perderá su mayor comprador de crudo.
Mientras en Venezuela los complejos petroleros se están deteriorando, ausentes del mantenimiento necesario y siguen sufriendo más y más desastres, PDVSA está desangrada y con poca plata para invertir y la producción está lentamente e inexorablemente disminuyendo, el tan criticado “imperio” del Norte se está convirtiendo en el verdadero Imperio del Petróleo. ¡Ésta sà es revolución !




