La relevancia del sistema electoral estadounidense

La elección de nuestros representantes a los poderes públicos devino en un verdadero trauma para los venezolanos durante el siglo XXI. Sufrimos reiteradamente la intervención del régimen sobre el derecho al voto, consagrado en el artículo 5 de la actual Constitución. Esta establece que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, y los órganos del Estado emanan de ella y están sometidos a ella.

Por esta razón, cuando observamos los procesos electorales más recientes, como los de Colombia, Brasil y Perú, y ahora las elecciones intermedias en EE. UU., confirmamos que la fiabilidad de los sistemas electorales es clave para la legitimidad y la legalidad de las instituciones. Además, la sucesión en el poder entre diferentes corrientes políticas forma parte transversal de la democracia.

La democracia continua más antigua

En ese contexto, observamos que Estados Unidos es considerado la democracia continua más antigua del mundo en la era moderna. Su Constitución está operativa desde 1789, lo que supone más de 230 años de continuidad institucional. Es producto de la independencia lograda frente a Inglaterra desde 1776, cuyo 250.º aniversario se celebró el pasado 4 de julio de 2026.

En EE. UU. las elecciones a los poderes públicos se caracterizan por ser descentralizadas. Si bien existe una Comisión Federal Electoral, sus competencias se limitan a hacer cumplir las leyes sobre el financiamiento de campañas. Por tanto, no existe, como en nuestro país, un CNE que permita la injerencia del conjunto de los poderes públicos en los procesos electorales.

Efectivamente, la Constitución estadounidense y las constituciones estatales garantizan la celebración regular de elecciones y protegen el derecho de participación de todas las personas ciudadanas elegibles. El presidente tiene cierto poder para influir en el nivel de apoyo que el Gobierno federal presta a la administración de las elecciones, al proporcionar recursos y pericia en ciberseguridad para que los estados los usen a su criterio.

Sin embargo, son los gobiernos locales y estatales los que, en su mayoría, establecen las reglas para llevar a cabo las elecciones, registran a los votantes, administran los sitios de votación y cuentan los votos.

A pesar de las dificultades de los últimos años, como una pandemia, amenazas de violencia y una presión política extraordinaria, las autoridades electorales locales y estatales de todas las banderas políticas han llevado a cabo elecciones seguras y correctas, con conteos de votos precisos.

Las primarias, parte de la cultura política

Otro elemento para destacar es la democracia interna en la elección de los poderes públicos, pues se establece la realización de elecciones primarias para definir internamente los candidatos de los partidos históricos reconocidos: el Partido Republicano (GOP) y el Partido Demócrata. Estas elecciones forman parte del proceso para seleccionar candidatos a cargos públicos. Se utilizan para reducir el número de candidatos que competirán posteriormente en una elección general o, en muchos casos, para determinar quién representará a un partido político.

No existe un único modelo de elecciones primarias para todo el país. Las reglas varían según el estado, el tipo de elección y el partido político. Por ejemplo, las reglas de una primaria para cargos estatales pueden ser distintas de las utilizadas en las primarias presidenciales.

Lo particular es que todos los cargos están sujetos a primarias, en las que los ciudadanos eligen a sus representantes mediante el voto en tres niveles de gobierno: federal, estatal y local. Debido al sistema federal del país, existen más de 500 000 cargos de elección popular. A nivel federal, se eligen el presidente de la república, los senadores y los representantes al Congreso. A nivel estatal, el gobernador, los diputados estatales, el fiscal general del Estado, el secretario y el tesorero del Estado y los jueces estatales. A nivel local, el alcalde, los concejales, el sheriff (jefe de Policía), el fiscal de distrito y los miembros de la junta escolar.

Como podemos observar, en el odiado imperio las primarias forman parte de la cultura política; entretanto, en Venezuela han sido perseguidas y judicializadas.

Las elecciones de medio término

En todo este ejercicio democrático tienen un especial significado las elecciones de medio término o midterm. En un país presidencialista cuyo mandato dura cuatro años, esta elección constituye, a los dos años de gestión, una especie de «tirón de orejas» al presidente de turno, sea republicano o demócrata. De hecho, existe una regla no escrita según la cual el presidente en funciones casi siempre las pierde. Esto significa un contrapeso importante entre los poderes públicos y reafirma las competencias del Congreso para evaluar y controlar la gestión presidencial.

El elemento o los elementos determinantes en estas elecciones son el contexto del mandato, la buena o mala gestión de la economía y su influencia en la inflación y el poder adquisitivo, la política migratoria, la política exterior y la participación del voto latino, que constituye el 20 % del electorado. Son aspectos que el ciudadano evaluó a la hora de emitir su voto el pasado 3 de noviembre.

Finalmente, para nuestro país, todos estos procesos electorales en el continente constituyen la oportunidad de revisar profundamente nuestro sistema electoral, destruido en sus cimientos por un régimen dictatorial que lo usó para el fraude continuo y para mantenerse en el poder. El objetivo es rescatarlo para la restitución institucional de la democracia.

@froilanbarriosf | Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

La elección de nuestros representantes a los poderes públicos devino en un verdadero trauma para los venezolanos durante el siglo XXI. Sufrimos reiteradamente la intervención del régimen sobre el derecho al voto, consagrado en el artículo 5 de la actual Constitución. Esta establece que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, y los órganos del Estado emanan de ella y están sometidos a ella.

Por esta razón, cuando observamos los procesos electorales más recientes, como los de Colombia, Brasil y Perú, y ahora las elecciones intermedias en EE. UU., confirmamos que la fiabilidad de los sistemas electorales es clave para la legitimidad y la legalidad de las instituciones. Además, la sucesión en el poder entre diferentes corrientes políticas forma parte transversal de la democracia.

La democracia continua más antigua

En ese contexto, observamos que Estados Unidos es considerado la democracia continua más antigua del mundo en la era moderna. Su Constitución está operativa desde 1789, lo que supone más de 230 años de continuidad institucional. Es producto de la independencia lograda frente a Inglaterra desde 1776, cuyo 250.º aniversario se celebró el pasado 4 de julio de 2026.

En EE. UU. las elecciones a los poderes públicos se caracterizan por ser descentralizadas. Si bien existe una Comisión Federal Electoral, sus competencias se limitan a hacer cumplir las leyes sobre el financiamiento de campañas. Por tanto, no existe, como en nuestro país, un CNE que permita la injerencia del conjunto de los poderes públicos en los procesos electorales.

Efectivamente, la Constitución estadounidense y las constituciones estatales garantizan la celebración regular de elecciones y protegen el derecho de participación de todas las personas ciudadanas elegibles. El presidente tiene cierto poder para influir en el nivel de apoyo que el Gobierno federal presta a la administración de las elecciones, al proporcionar recursos y pericia en ciberseguridad para que los estados los usen a su criterio.

Sin embargo, son los gobiernos locales y estatales los que, en su mayoría, establecen las reglas para llevar a cabo las elecciones, registran a los votantes, administran los sitios de votación y cuentan los votos.

A pesar de las dificultades de los últimos años, como una pandemia, amenazas de violencia y una presión política extraordinaria, las autoridades electorales locales y estatales de todas las banderas políticas han llevado a cabo elecciones seguras y correctas, con conteos de votos precisos.

Las primarias, parte de la cultura política

Otro elemento para destacar es la democracia interna en la elección de los poderes públicos, pues se establece la realización de elecciones primarias para definir internamente los candidatos de los partidos históricos reconocidos: el Partido Republicano (GOP) y el Partido Demócrata. Estas elecciones forman parte del proceso para seleccionar candidatos a cargos públicos. Se utilizan para reducir el número de candidatos que competirán posteriormente en una elección general o, en muchos casos, para determinar quién representará a un partido político.

No existe un único modelo de elecciones primarias para todo el país. Las reglas varían según el estado, el tipo de elección y el partido político. Por ejemplo, las reglas de una primaria para cargos estatales pueden ser distintas de las utilizadas en las primarias presidenciales.

Lo particular es que todos los cargos están sujetos a primarias, en las que los ciudadanos eligen a sus representantes mediante el voto en tres niveles de gobierno: federal, estatal y local. Debido al sistema federal del país, existen más de 500 000 cargos de elección popular. A nivel federal, se eligen el presidente de la república, los senadores y los representantes al Congreso. A nivel estatal, el gobernador, los diputados estatales, el fiscal general del Estado, el secretario y el tesorero del Estado y los jueces estatales. A nivel local, el alcalde, los concejales, el sheriff (jefe de Policía), el fiscal de distrito y los miembros de la junta escolar.

Como podemos observar, en el odiado imperio las primarias forman parte de la cultura política; entretanto, en Venezuela han sido perseguidas y judicializadas.

Las elecciones de medio término

En todo este ejercicio democrático tienen un especial significado las elecciones de medio término o midterm. En un país presidencialista cuyo mandato dura cuatro años, esta elección constituye, a los dos años de gestión, una especie de «tirón de orejas» al presidente de turno, sea republicano o demócrata. De hecho, existe una regla no escrita según la cual el presidente en funciones casi siempre las pierde. Esto significa un contrapeso importante entre los poderes públicos y reafirma las competencias del Congreso para evaluar y controlar la gestión presidencial.

El elemento o los elementos determinantes en estas elecciones son el contexto del mandato, la buena o mala gestión de la economía y su influencia en la inflación y el poder adquisitivo, la política migratoria, la política exterior y la participación del voto latino, que constituye el 20 % del electorado. Son aspectos que el ciudadano evaluó a la hora de emitir su voto el pasado 3 de noviembre.

Finalmente, para nuestro país, todos estos procesos electorales en el continente constituyen la oportunidad de revisar profundamente nuestro sistema electoral, destruido en sus cimientos por un régimen dictatorial que lo usó para el fraude continuo y para mantenerse en el poder. El objetivo es rescatarlo para la restitución institucional de la democracia.

@froilanbarriosf | Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Todos los procesos electorales en el continente constituyen la oportunidad de revisar profundamente nuestro sistema electoral
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La elección de nuestros representantes a los poderes públicos devino en un verdadero trauma para los venezolanos durante el siglo XXI. Sufrimos reiteradamente la intervención del régimen sobre el derecho al voto, consagrado en el artículo 5 de la actual Constitución. Esta establece que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, y los órganos del Estado emanan de ella y están sometidos a ella.

Por esta razón, cuando observamos los procesos electorales más recientes, como los de Colombia, Brasil y Perú, y ahora las elecciones intermedias en EE. UU., confirmamos que la fiabilidad de los sistemas electorales es clave para la legitimidad y la legalidad de las instituciones. Además, la sucesión en el poder entre diferentes corrientes políticas forma parte transversal de la democracia.

La democracia continua más antigua

En ese contexto, observamos que Estados Unidos es considerado la democracia continua más antigua del mundo en la era moderna. Su Constitución está operativa desde 1789, lo que supone más de 230 años de continuidad institucional. Es producto de la independencia lograda frente a Inglaterra desde 1776, cuyo 250.º aniversario se celebró el pasado 4 de julio de 2026.

En EE. UU. las elecciones a los poderes públicos se caracterizan por ser descentralizadas. Si bien existe una Comisión Federal Electoral, sus competencias se limitan a hacer cumplir las leyes sobre el financiamiento de campañas. Por tanto, no existe, como en nuestro país, un CNE que permita la injerencia del conjunto de los poderes públicos en los procesos electorales.

Efectivamente, la Constitución estadounidense y las constituciones estatales garantizan la celebración regular de elecciones y protegen el derecho de participación de todas las personas ciudadanas elegibles. El presidente tiene cierto poder para influir en el nivel de apoyo que el Gobierno federal presta a la administración de las elecciones, al proporcionar recursos y pericia en ciberseguridad para que los estados los usen a su criterio.

Sin embargo, son los gobiernos locales y estatales los que, en su mayoría, establecen las reglas para llevar a cabo las elecciones, registran a los votantes, administran los sitios de votación y cuentan los votos.

A pesar de las dificultades de los últimos años, como una pandemia, amenazas de violencia y una presión política extraordinaria, las autoridades electorales locales y estatales de todas las banderas políticas han llevado a cabo elecciones seguras y correctas, con conteos de votos precisos.

Las primarias, parte de la cultura política

Otro elemento para destacar es la democracia interna en la elección de los poderes públicos, pues se establece la realización de elecciones primarias para definir internamente los candidatos de los partidos históricos reconocidos: el Partido Republicano (GOP) y el Partido Demócrata. Estas elecciones forman parte del proceso para seleccionar candidatos a cargos públicos. Se utilizan para reducir el número de candidatos que competirán posteriormente en una elección general o, en muchos casos, para determinar quién representará a un partido político.

No existe un único modelo de elecciones primarias para todo el país. Las reglas varían según el estado, el tipo de elección y el partido político. Por ejemplo, las reglas de una primaria para cargos estatales pueden ser distintas de las utilizadas en las primarias presidenciales.

Lo particular es que todos los cargos están sujetos a primarias, en las que los ciudadanos eligen a sus representantes mediante el voto en tres niveles de gobierno: federal, estatal y local. Debido al sistema federal del país, existen más de 500 000 cargos de elección popular. A nivel federal, se eligen el presidente de la república, los senadores y los representantes al Congreso. A nivel estatal, el gobernador, los diputados estatales, el fiscal general del Estado, el secretario y el tesorero del Estado y los jueces estatales. A nivel local, el alcalde, los concejales, el sheriff (jefe de Policía), el fiscal de distrito y los miembros de la junta escolar.

Como podemos observar, en el odiado imperio las primarias forman parte de la cultura política; entretanto, en Venezuela han sido perseguidas y judicializadas.

Las elecciones de medio término

En todo este ejercicio democrático tienen un especial significado las elecciones de medio término o midterm. En un país presidencialista cuyo mandato dura cuatro años, esta elección constituye, a los dos años de gestión, una especie de «tirón de orejas» al presidente de turno, sea republicano o demócrata. De hecho, existe una regla no escrita según la cual el presidente en funciones casi siempre las pierde. Esto significa un contrapeso importante entre los poderes públicos y reafirma las competencias del Congreso para evaluar y controlar la gestión presidencial.

El elemento o los elementos determinantes en estas elecciones son el contexto del mandato, la buena o mala gestión de la economía y su influencia en la inflación y el poder adquisitivo, la política migratoria, la política exterior y la participación del voto latino, que constituye el 20 % del electorado. Son aspectos que el ciudadano evaluó a la hora de emitir su voto el pasado 3 de noviembre.

Finalmente, para nuestro país, todos estos procesos electorales en el continente constituyen la oportunidad de revisar profundamente nuestro sistema electoral, destruido en sus cimientos por un régimen dictatorial que lo usó para el fraude continuo y para mantenerse en el poder. El objetivo es rescatarlo para la restitución institucional de la democracia.

@froilanbarriosf | Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

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Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.