Mientras galvaniza alianzas internas y sortea algunos riesgos latentes, la nueva dirección de la oposición, encabezada por María Corina Machado, parece esperar que pase la ola del referéndum del Esequibo para tomar de nuevo la palabra
Por: amoleiro
Después de los sorprendentes resultados de las elecciones primarias, y del clarísimo mandato dado a la candidata ganadora de la contienda, María Corina Machado, la oposición venezolana -un campo político y social ya de gigantescas dimensiones en el país- ha evidenciado un muy claro repliegue en la dinámica cotidiana de la opinión pública. La escena ha quedado servida para la iniciativa oficialista sobre el Esequibo.
Los motivos de esta baja de perfil obedecen, con toda seguridad, a ciertos imperativos tácticos, pero también son la consecuencia de una nueva realidad interna: el resonante triunfo de Machado expresa una nueva voluntad, y está alimentando un reacomodo organizativo cuyo resultado final debería ser la materialización[MM1] de la ya anunciada Alianza Nacional Para el Cambio, junto al resto de los candidatos y partidos que participaron en aquella consulta, como la expresión frentista con la cual se pretende aglutinar el descontento popular frente al chavismo.
Mientras esto sucede, el gobierno chavista de Nicolás Maduro adelanta, con inusitada agresividad y cierto éxito, una campaña reivindicativa sobre la hasta hace poco totalmente olvidada causa del Esequibo, colocándose al frente de un movimiento nacional para ¨recuperarlo¨. Ha convocado para ella, no solo a ciertos sectores independientes cooptados para su causa, sino a partes muy claras de la oposición ortodoxa, más allá de la existencia del alacranato.
Algunos de ellos parecen compelidos a pronunciarse para no quedar fuera de la foto, sospechosos de estar en contra del alto interés nacional.
Al agitar con decisión el expediente nacionalista en un marco político condicionado y sin garantías, un Nicolás Maduro hasta hace poco desconocido y rechazado por parte importante de la sociedad nacional termina recuperando cierta legitimidad convocante, apoyado por un vigoroso y probadamente efectivo aparato propagandístico. El tema ahora no serán los salarios, ni la pobreza, ni la diáspora, ni la quiebra de Pdvsa, ni la corrupción convertida en sistema: el verdadero problema, recién sacado de la manga, es la soberanía nacional sobre la Guayana Esequiba. Con independencia del tiempo que se ha tenido abandonado este frente en los largos años en los cuales Hugo Chávez era el Presidente y Maduro el canciller.
Tendría suficientes argumentos el comando político de Machado para descargar frente al oficialismo en torno a la autenticidad en las demandas sobre la Guayana Esequiba -queda a la vista la cantidad de iniciativas que condujo para revindicar la soberanía nacional en la zona, junto a otros parlamentarios en sus años de diputada-, pero da la impresión de que, mientras pone en orden las cosas internamente, el equipo de Machado calcula con sigilo el desarrollo de esta maniobra, a la espera del resultado final de referéndum pautado para este 3 de diciembre.
Todo el mundo debe tener claro que no estamos en un marco institucional normal, ni saludable, en el cual es posible ripostar con entera liberad en torno a pareceres y procedimientos del gobierno. Por el contrario, este es un entorno político enajenado, adulterado, animado por el complot político, en donde cualquier cosa que se afirme podrá ser usada en contra. En un contexto como el actual, son pocos los pasos que median entre la exaltación nacionalista desbordada y la judicialización antojada y automática.
Mientras consolida la unidad interna en torno a su figura y ordena las misiones de sus lugartenientes, María Corina Machado, la nueva líder de la oposición venezolana, aguarda por las negociaciones de Miraflores con Washington; espera por el desenlace de los acuerdos de inversión de empresas multinacionales petroleras, y planifica los pasos que deberían estarse dando a comienzos de 2024, en un momento en el cual, técnicamente, ya nos aguarda el asueto de navidad.
La estrella fugaz del referéndum del Esequibo terminara de pasar. El gobierno de Maduro, con pocos recursos políticos a la mano, podría estar tentado a endurecer más su postura. En medio de este silencio, las opciones electorales de Machado, la intención de voto post primarias, ha crecido aún más entre la población.
Puede que sea este el momento de aguardar y esperar.



