En Residencias Abejita 2 de Caraballeda exigen reevaluación por diagnóstico contradictorio

A pocos meses del doble terremoto registrado el 24 de junio que devastó el este y oeste de La Guaira, los copropietarios de Residencias Abejita 2, ubicada en el Boulevard Montecarlo de Caraballeda, solicitaron a las autoridades una reevaluación estructural de su edificación. La petición surge tras múltiples inspecciones cuyos resultados contradictorios mantienen a los residentes en un limbo técnico y financiero, obstaculizando el acceso a los mecanismos de financiamiento estatal para la recuperación del inmueble.

José Roa, copropietario del inmueble, expone la incertidumbre que afecta a las cuarenta y dos familias que habitaban el edificio, un total aproximado de setenta personas que actualmente se alojan en viviendas de familiares o espacios temporales. Ante esta situación, los afectados elevan su exigencia directamente al Ejecutivo nacional.

«Hacemos un llamado a Delcy Rodríguez para que, por favor, nos atienda, porque tenemos una incertidumbre con las tres etiquetas que nos han colocado», señala Roa, quien detalla que muchas de estas familias permanecen ubicadas en casas de allegados, vecinos o carpas provisionales. Según explica el copropietario, las revisiones técnicas cambiaron de clasificación sin un soporte metodológico detallado.

«Teníamos una primera etiqueta que sería rojo, que tenían niveles altos, y por ese motivo nos mandaron a desalojar. Posteriormente vinieron los ingenieros, pero a nivel ocular, no con sistema topográfico ni con láser para detectar cómo se encuentra la infraestructura. Nos colocaron otra vez en etiqueta roja, como estábamos al principio, pero ahora con niveles muy bajos, como que si la estructura estuviera bien», detalla Roa.

Esta modificación en las calificaciones de habitabilidad impide que los copropietarios puedan optar a los créditos habitacionales promovidos por la administración central, los cuales exigen un dictamen definitivo para determinar si la estructura califica para procesos de rehabilitación o demolición.

abejita

Daños estructurales en Residencias Abejita

Las evaluaciones aportadas por la comunidad señalan que las afectaciones severas se concentran en la base de la torre de diez pisos. Carlos Ramírez, residente de la edificación, detalla que las columnas y vigas principales sufrieron fracturas concurrentes tras los movimientos telúricos, evidenciando un patrón de daño que compromete la estabilidad del inmueble.

“Poco a poco se ha ido viendo el deterioro del edificio. Ha ido avanzando progresivamente lo que son las grietas; las columnas estructurales y las vigas que sostienen el edificio tienen el mismo daño estructural en el mismo sitio. Eso nos da a entender a nosotros —no somos ingenieros— que si hay una falla recurrente en el mismo sitio, el edificio en cualquier momento puede colapsar», señala Ramírez.

El registro vecinal indica que el sector crítico comprende desde la planta baja hasta el quinto nivel, zona donde los elementos de soporte sufrieron desplazamientos severos, mientras que los pisos superiores presentan daños menores en tabiquerías divisorias. A esta vulnerabilidad estructural se suma una preocupación adicional expresada por la comunidad respecto a las operaciones en urbanizaciones contiguas.

Con información de TalCual Digital

El error en las calificaciones de habitabilidad impide que los copropietarios puedan optar a los créditos habitacionales promovidos por la administración central
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A pocos meses del doble terremoto registrado el 24 de junio que devastó el este y oeste de La Guaira, los copropietarios de Residencias Abejita 2, ubicada en el Boulevard Montecarlo de Caraballeda, solicitaron a las autoridades una reevaluación estructural de su edificación. La petición surge tras múltiples inspecciones cuyos resultados contradictorios mantienen a los residentes en un limbo técnico y financiero, obstaculizando el acceso a los mecanismos de financiamiento estatal para la recuperación del inmueble.

José Roa, copropietario del inmueble, expone la incertidumbre que afecta a las cuarenta y dos familias que habitaban el edificio, un total aproximado de setenta personas que actualmente se alojan en viviendas de familiares o espacios temporales. Ante esta situación, los afectados elevan su exigencia directamente al Ejecutivo nacional.

«Hacemos un llamado a Delcy Rodríguez para que, por favor, nos atienda, porque tenemos una incertidumbre con las tres etiquetas que nos han colocado», señala Roa, quien detalla que muchas de estas familias permanecen ubicadas en casas de allegados, vecinos o carpas provisionales. Según explica el copropietario, las revisiones técnicas cambiaron de clasificación sin un soporte metodológico detallado.

«Teníamos una primera etiqueta que sería rojo, que tenían niveles altos, y por ese motivo nos mandaron a desalojar. Posteriormente vinieron los ingenieros, pero a nivel ocular, no con sistema topográfico ni con láser para detectar cómo se encuentra la infraestructura. Nos colocaron otra vez en etiqueta roja, como estábamos al principio, pero ahora con niveles muy bajos, como que si la estructura estuviera bien», detalla Roa.

Esta modificación en las calificaciones de habitabilidad impide que los copropietarios puedan optar a los créditos habitacionales promovidos por la administración central, los cuales exigen un dictamen definitivo para determinar si la estructura califica para procesos de rehabilitación o demolición.

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Daños estructurales en Residencias Abejita

Las evaluaciones aportadas por la comunidad señalan que las afectaciones severas se concentran en la base de la torre de diez pisos. Carlos Ramírez, residente de la edificación, detalla que las columnas y vigas principales sufrieron fracturas concurrentes tras los movimientos telúricos, evidenciando un patrón de daño que compromete la estabilidad del inmueble.

“Poco a poco se ha ido viendo el deterioro del edificio. Ha ido avanzando progresivamente lo que son las grietas; las columnas estructurales y las vigas que sostienen el edificio tienen el mismo daño estructural en el mismo sitio. Eso nos da a entender a nosotros —no somos ingenieros— que si hay una falla recurrente en el mismo sitio, el edificio en cualquier momento puede colapsar», señala Ramírez.

El registro vecinal indica que el sector crítico comprende desde la planta baja hasta el quinto nivel, zona donde los elementos de soporte sufrieron desplazamientos severos, mientras que los pisos superiores presentan daños menores en tabiquerías divisorias. A esta vulnerabilidad estructural se suma una preocupación adicional expresada por la comunidad respecto a las operaciones en urbanizaciones contiguas.

Con información de TalCual Digital

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