El diálogo trata de avanzar saltando las grietas de la oposición

Las fuentes indican que las negociaciones políticas entre el chavismo y la oposición que se desarrollan en Caracas bajo el auspicio -y la imposición- de los Estados Unidos, marchan a buen paso.

El oficialismo chavista ha entrado a la mesa en buenos términos y complaciendo peticiones (ya ha sucedido antes). Los temas acordados tienen su importancia.  Parece que hay avances importantes en torno a un nuevo Tribunal Supremo de Justicia; disposición para hacer más concesiones en materia de libertad de expresión; posiciones y compromisos que se aproximan en torno al uso del Oro de Inglaterra; consensos para rescatar el dinero confiscado y atender la emergencia social. Se anuncian más excarcelaciones de decenas de presos políticos.

Estados Unidos ha decidido que Primero Justicia y Voluntad Popular serían los interlocutores del campo democrático para comenzar sesiones de diálogo con el chavismo, y nadie ha podido disponer lo contrario. La oposición venezolana ha resultado estar tan tutelada como el chavismo en este momento.  Estos dos partidos no pudieron resistirse a atender el planteamiento y asumir las riendas de la transición. Lo informaron a Machado y se pusieron “a la orden” para intercambiar estrategias mancomunadamente.

Los acuerdos de Panamá, en el cual se reconoce el liderazgo de Machado para llevar adelante la estrategia de la transición a la democracia, y que fueron tan bien ponderados por la opinión pública como aparente símbolo de madurez, nacieron con la letra muerta. Vaciados de contenido. Aquello fue un saludo a la bandera.

Lejos de la unidad

 La líder caraqueña ha tomado categórica distancia, tanto de la iniciativa, sobre la cual no ha sido informada, como de los partidos opositores que asumieron la tarea encomendada por los Estados Unidos. Frente a este escenario, insistieron en que la reconstrucción del país requiere “un gobierno nuevo con autoridad moral y capacidad gerencial” y ratificaron los lineamientos del Manifiesto de Panamá para avanzar hacia una transición.

Las cosas dentro de la unidad democrática están encrespadas de nuevo. Este tipo de zancadillas en momentos decisivos entre las tendencias de la oposición se ha producido otras veces en el pasado, y ha envenenado la confianza entre liderazgo mayor del campo democrático.  Aunque ha privado un enorme escrúpulo por no ventilar públicamente estas tensiones, la mayoría de los partidos de la Plataforma Unitaria ha criticado esta movida. Las relaciones están muy quebrantadas.

Optimismo fundamentado

En lo interno, en cambio, la militancia activa de PJ y VP se ha decantado en su determinante mayoría por atender el llamado de los Estados Unidos. Sus dirigentes más conocidos han decidido pasar de puntillas sobre lo decidido.  Consideran que las condiciones están dadas para lograr avances.  En Primero Justicia, en particular, hubo un intenso debate sobre la pertinencia de asistir y los riesgos políticos de quebrar -de nuevo- las filas de la unidad. Las relaciones con Machado, de un tiempo a esta parte, habían mejorado bastante. La tendencia decidida a participar en el diálogo con los chavistas se impuso con mucha claridad frente a quienes objetaban la iniciativa y mostraban sus reservas.

El equipo negociador de la oposición tiene un optimismo que considera fundamentado en torno a lo que se puede lograr en esta ocasión frente a un rival debilitado, al cual se le ha impuesto una dinámica que no ha escogido; con desacuerdos internos; un delicado problema económico y una exigente agenda de reconstrucción post terremoto. Delcy Rodríguez sigue en el poder y expresa el estatus quo porque ha hecho lo que los Estados Unidos piden, y así tendrá que seguir siendo.

No tiene que estar presente necesariamente María Corina en todos los episodios, argumentan, para avanzar en la agenda de la transición a la legalidad, puesto que finalmente todo suma. La exigencia de los Estados Unidos necesitaba una respuesta, expresan estos políticos al razonar su postura. Las puertas quedan abiertas para articular futuros escenarios. Nadie obra sobre la hipótesis de la buena fe y la ingenuidad: al régimen hay que conminarlo a que acuerde. Existe optimismo sobre la posibilidad de una fecha electoral (pero no se sabe si presidenciales).

El riesgo de fracasar

Partiendo del principio según el cual no existe un “momento ideal” para avanzar, los dirigentes políticos de estos partidos han concluido que el marco es favorable y es necesario seguir adelante con la iniciativa. María Corina Machado, la líder más popular del país, entre tanto, se muerde los labios para no incordiar con los Estados Unidos, el aliado natural de la causa democrática. Por mucho que se haya concretado este cisne negro, esta inexplicable malquerencia entre el alto gobierno de los Estados Unidos y la dirigente venezolana (Un interlocutor privilegiados de Venezuela con Washington durante décadas.)

En aquel debate, quienes fueron derrotados en la discusión interna presentaron una objeción en calidad de advertencia: este esfuerzo sigue presentando enormes riesgos que lo pueden hacer fracasar, y estos partidos tendrían que cargar con ese fardo. Y si se llegara a triunfar, no será tan automática la transferencia de simpatías, la recarga política, el agradecimiento ciudadano a lo que han decidido Voluntad Popular y Primero Justicia de espaldas a lo que se había acordado con María Corina Machado en unidad.

La oposición venezolana ha resultado estar tan tutelada como el chavismo en este momento y los acuerdos de Panamá, en el cual se reconoce el liderazgo de Machado para llevar adelante la estrategia de la transición a la democracia, nacieron con la letra muerta, vaciados de contenido
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Las fuentes indican que las negociaciones políticas entre el chavismo y la oposición que se desarrollan en Caracas bajo el auspicio -y la imposición- de los Estados Unidos, marchan a buen paso.

El oficialismo chavista ha entrado a la mesa en buenos términos y complaciendo peticiones (ya ha sucedido antes). Los temas acordados tienen su importancia.  Parece que hay avances importantes en torno a un nuevo Tribunal Supremo de Justicia; disposición para hacer más concesiones en materia de libertad de expresión; posiciones y compromisos que se aproximan en torno al uso del Oro de Inglaterra; consensos para rescatar el dinero confiscado y atender la emergencia social. Se anuncian más excarcelaciones de decenas de presos políticos.

Estados Unidos ha decidido que Primero Justicia y Voluntad Popular serían los interlocutores del campo democrático para comenzar sesiones de diálogo con el chavismo, y nadie ha podido disponer lo contrario. La oposición venezolana ha resultado estar tan tutelada como el chavismo en este momento.  Estos dos partidos no pudieron resistirse a atender el planteamiento y asumir las riendas de la transición. Lo informaron a Machado y se pusieron “a la orden” para intercambiar estrategias mancomunadamente.

Los acuerdos de Panamá, en el cual se reconoce el liderazgo de Machado para llevar adelante la estrategia de la transición a la democracia, y que fueron tan bien ponderados por la opinión pública como aparente símbolo de madurez, nacieron con la letra muerta. Vaciados de contenido. Aquello fue un saludo a la bandera.

Lejos de la unidad

 La líder caraqueña ha tomado categórica distancia, tanto de la iniciativa, sobre la cual no ha sido informada, como de los partidos opositores que asumieron la tarea encomendada por los Estados Unidos. Frente a este escenario, insistieron en que la reconstrucción del país requiere “un gobierno nuevo con autoridad moral y capacidad gerencial” y ratificaron los lineamientos del Manifiesto de Panamá para avanzar hacia una transición.

Las cosas dentro de la unidad democrática están encrespadas de nuevo. Este tipo de zancadillas en momentos decisivos entre las tendencias de la oposición se ha producido otras veces en el pasado, y ha envenenado la confianza entre liderazgo mayor del campo democrático.  Aunque ha privado un enorme escrúpulo por no ventilar públicamente estas tensiones, la mayoría de los partidos de la Plataforma Unitaria ha criticado esta movida. Las relaciones están muy quebrantadas.

Optimismo fundamentado

En lo interno, en cambio, la militancia activa de PJ y VP se ha decantado en su determinante mayoría por atender el llamado de los Estados Unidos. Sus dirigentes más conocidos han decidido pasar de puntillas sobre lo decidido.  Consideran que las condiciones están dadas para lograr avances.  En Primero Justicia, en particular, hubo un intenso debate sobre la pertinencia de asistir y los riesgos políticos de quebrar -de nuevo- las filas de la unidad. Las relaciones con Machado, de un tiempo a esta parte, habían mejorado bastante. La tendencia decidida a participar en el diálogo con los chavistas se impuso con mucha claridad frente a quienes objetaban la iniciativa y mostraban sus reservas.

El equipo negociador de la oposición tiene un optimismo que considera fundamentado en torno a lo que se puede lograr en esta ocasión frente a un rival debilitado, al cual se le ha impuesto una dinámica que no ha escogido; con desacuerdos internos; un delicado problema económico y una exigente agenda de reconstrucción post terremoto. Delcy Rodríguez sigue en el poder y expresa el estatus quo porque ha hecho lo que los Estados Unidos piden, y así tendrá que seguir siendo.

No tiene que estar presente necesariamente María Corina en todos los episodios, argumentan, para avanzar en la agenda de la transición a la legalidad, puesto que finalmente todo suma. La exigencia de los Estados Unidos necesitaba una respuesta, expresan estos políticos al razonar su postura. Las puertas quedan abiertas para articular futuros escenarios. Nadie obra sobre la hipótesis de la buena fe y la ingenuidad: al régimen hay que conminarlo a que acuerde. Existe optimismo sobre la posibilidad de una fecha electoral (pero no se sabe si presidenciales).

El riesgo de fracasar

Partiendo del principio según el cual no existe un “momento ideal” para avanzar, los dirigentes políticos de estos partidos han concluido que el marco es favorable y es necesario seguir adelante con la iniciativa. María Corina Machado, la líder más popular del país, entre tanto, se muerde los labios para no incordiar con los Estados Unidos, el aliado natural de la causa democrática. Por mucho que se haya concretado este cisne negro, esta inexplicable malquerencia entre el alto gobierno de los Estados Unidos y la dirigente venezolana (Un interlocutor privilegiados de Venezuela con Washington durante décadas.)

En aquel debate, quienes fueron derrotados en la discusión interna presentaron una objeción en calidad de advertencia: este esfuerzo sigue presentando enormes riesgos que lo pueden hacer fracasar, y estos partidos tendrían que cargar con ese fardo. Y si se llegara a triunfar, no será tan automática la transferencia de simpatías, la recarga política, el agradecimiento ciudadano a lo que han decidido Voluntad Popular y Primero Justicia de espaldas a lo que se había acordado con María Corina Machado en unidad.

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