“Venezuela llegó al desastre con una importante deuda de inmunización. Los terremotos no producen brotes epidémicos por sí mismos, pero el riesgo de contagio de enfermedades prevenibles por vacunas aumenta”, explicó el doctor José Levy, presidente de la Comisión de Inmunizaciones de la Sociedad Venezolana de Pediatría y Puericultura (SVPP).
El último informe de la OMS y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) sobre las Estimaciones de la Cobertura Nacional de Inmunización (Wuenic, por sus siglas en inglés) reporta que en 2025 las coberturas de 14 vacunas que el Gobierno tiene la responsabilidad de aplicar a su población no superaron el 60 %. Entre esas coberturas destacan las vacunas contra el neumococos y las vacunas contra el rotavirus, que no se han aplicado desde el año.

Por séptimo año consecutivo, el Gobierno venezolano no alcanzó el 95 % de cobertura en ninguna de las vacunas dentro del Programa Ampliado de Inmunización (PAI), el porcentaje mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para proteger a la población de enfermedades inmunoprevenibles —como la tos ferina, el sarampión y la polio— y reducir el riesgo de brotes epidemiológicos.
Los datos de la Wuenic evidenciaron que la cobertura de vacunación en Venezuela durante el 2025 fue más baja que la registrada en los años 2020 y 2021, cuando la OMS alertó de que en todo el mundo las tasas de inmunización declinaron por la pandemia del COVID-19.
Según la Sociedad Latinoamericana de Vacunología (SLV), estas enfermedades inmunoprevenibles aumentan su propagación en contextos de desastres socioambientales, como los sismos. En un comunicado publicado el 7 de julio, la SLV pidió al Gobierno venezolano un inventario de las vacunas disponibles en el país para atender la emergencia humanitaria; pero, hasta la fecha, ninguna autoridad gubernamental ha ofrecido un balance al respecto.
Una cadena de vulnerabilidades
Para la SVPP, la escasez de vacunas había llegado a un punto crítico un mes antes de los terremotos: el 29 de mayo el Ministerio de Salud publicó la circular N.° VRSC/DGE/DI 020/2026 donde exhortaba a los directores regionales de epidemiología y a los directores de inmunización de cada estado a dosificar las coberturas vacunales, especialmente de los biológicos que previenen el contagio contra la tuberculosis (BCG), contra el sarampión, la rubéola y la parotiditis (SRP) y contra la difteria, tos ferina y el tétanos (DTP).
El Gobierno venezolano instruyó a las autoridades médicas a suministrar las vacunas de forma interdiaria, según la cantidad de nacimientos en el centro de salud o simplemente dar las dosis requeridas para el primer año de vida del infante, sin tomar en cuenta las vacunas de refuerzo necesarias para completar el esquema de inmunización recomendado por la comunidad científica.


«Uno de los factores principales de que tengamos una de las peores coberturas en la historia reciente de Venezuela es que tenemos la inversión en vacunas —o el gasto en vacunas— más bajo en los últimos 15 años», explicó Alejandro Crespo, pediatra y miembro de la SVPP en el estado Aragua.
Según los datos de la OMS, Venezuela llegó a invertir un poco más de 48 millones de dólares estadounidenses para lograr los objetivos de inmunización. Ahora, en 2025, Wuenic arrojó que el Gobierno invirtió poco más de 4 millones de dólares. Los datos ofrecidos por la OMS representan una reducción del 91,16 % en el gasto público destinado en la reducción de riesgos frente a las enfermedades inmunoprevenibles.
“Y ese dinero no incluye gastos como los Sharps container, que son las cajas rojas donde se botan las vacunas cuando ya son usadas; ni incluye los sueldos del personal de salud ni inyectadoras ni los gastos del transporte o la cadena de frío para vacunar en zonas lejanas. Esa inversión es solo para los biológicos“, dijo Crespo.
El médico pediatra agregó que todos los problemas asociados a la Emergencia Humanitaria Compleja que enfrenta el país desde, al menos, el 2016 son factores que se agregan a la falta de inversiónpara para lograr una tasa de vacunación bajo los estándares de las Naciones Unidas: los cortes de electricidad, la escasez de agua potable y la inflación son algunos de los obstáculos “que incrementan la cantidad de oportunidades perdidas: de padres y representantes que llevaron a sus hijos a vacunarse, le dijeron que no podía hacerlo hoy y que no volverán al centro médico a vacunarse por estar pendiente de que llegue el agua o la luz o por no poder pagar un transporte caro frente con sus ingresos”.
Afrontar un desastre sin vacunas
Un estudio de la Unidad de Investigación en Salud Global sobre Determinantes Sociales y Ambientales de las Desigualdades en Salud (Sedhi, por sus siglas en inglés) publicado en junio de 2026 reiteró que los desastres socioambientales, especialmente los sismos, incrementan los casos de contagio de enfermedades inmunoprevenibles cuando existen coberturas de vacunación deficientes o nulas.
La exposición a partículas de polvo y escombros, el hacinamiento en los refugios, el colapso de los servicios de salud debido al desastre socioambiental y la escasez de agua potable y sanitarios son los principales factores de contagio del tétanos, la difteria, el sarampión y otras infecciones respiratorias (entre ellas, las infecciones por neumococos).
Pero, para el año 2025, Venezuela tiene menos del 50 % de cobertura del esquema completo de inmunización con la vacuna DTP —que cubre la difteria, el tétanos y la tos ferina— en la población infantil. “También el país lleva 10 años sin vacunas contra el neumococo y el rotavirus, que pueden propagarse en los refugios por la calidad del aire y del agua, respectivamente”, advirtió Crespo.
“La administración pública no ha activado un plan de vacunación serio contra el tétanos y otras enfermedades ante esta tragedia”, denunció Crespo. Añadió que las condiciones de algunos refugios no son las más idóneas. El médico comentó específicamente el caso de uno ubicado en Brisas de Maiquetía, donde hay al menos 2200 personas que viven en carpas sin acceso a servicios básicos, con 45 letrinas y 35 duchas (para el 20 de julio de 2026). Los estándares internacionales del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) establecen que debe haber una letrina por cada 10 personas y una ducha por cada 20 personas.
El pediatra del SVPP en Aragua enfatizó que, además de las vacunas que están dentro del PAI, el Gobierno tiene una deuda con la inmunización contra la influenza y el virus del papiloma humano, enfermedades que pueden proliferar en los campamentos transitorios sin supervisión sanitaria. “Somos uno de los pocos países de América que no ha incluido la vacuna contra el VPH en el PAI. Y, en estos contextos de desastre, aumenta el riesgo de violencia sexual contra las mujeres“.
Opacidad con los centros de vacunación en La Guaira
El 28 de julio de 2026, Unicef reportó que hay 21 000 personas en varios campamentos transitorios de La Guaira, entre estos los ubicados en el Polideportivo José María Vargas, el Estadio César Nieves y el campamento vacacional Los Caracas.
Además, la cadena Farmatodo habilitó una jornada gratuita de vacunación antitetánica en Maiquetía (La Guaira) en su sede del Centro Comercial Plaza Tricolor (local PB1 y PB2) y en varias sedes en la capital venezolana.
Pero el doctor Levy reiteró que en Venezuela, en plena emergencia humanitaria por los sismos, sigue la opacidad en relación con la atención sanitaria y los esquemas de inmunización. Sin datos demográficos ni sobre la cantidad ni el tipo de vacunas disponibles, la sociedad civil no puede coordinar una respuesta ajustada a la emergencia.
“No basta con contar dosis almacenadas y personas atendidas. La verdadera medida de respuesta es saber cuántas personas susceptibles pueden ser identificadas, alcanzadas y vacunadas oportunamente. Desde la perspectiva de inmunizaciones debería evaluarse inmediatamente qué centros de vacunación siguen operativos, qué equipos de refrigeración fueron dañados, cuánto del inventario se perdió, cuántos niños, niñas y adolescentes están desplazados o en refugios”, alertó el presidente de la Comisión de Inmunizaciones de la SVPP.
Y, aunque la OMS anunció que Bolivia donó a Venezuela 127 475 dosis de pentavalente (que cubre la inmunización de la difteria, el tétanos, la tos ferina, la hepatitis B y el Haemophilus influenzae tipo b) y que Brasil donó otras 1,15 millones de vacunas al país, Crespo aseveró que la demanda de biológicos en Venezuela sigue sin cubrirse.
Aseguró que el Gobierno necesita transparencia financiera, demográfica y sanitaria para acceder a programas de ayuda internacional como el Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud y el Gavi, la Alianza para la Vacunación.
“Al Estado venezolano le corresponde resolver el tema de la vacunación: debe promover una campaña de cobertura, incluyendo la educación para evitar oportunidades perdidas. En ese sentido, deben invertir adecuadamente y aceptar la ayuda de las sociedades científicas (…) y dejar de perseguir [políticamente] a todas estas instituciones. Todavía existe una ley que persigue a las ONG que debe ser derogada, especialmente en esta situación de emergencia humanitaria”, recalcó.
Para la SVPP, recuperar las coberturas vacunales a promedios iguales o superiores al 95 % recomendado por la OMS tomará años. Mientras tanto, el gobierno interino de Delcy Rodríguez no ha actualizado las cifras demográficas sobre las víctimas mortales de los sismos desde el 24 de julio ni sobre las personas atendidas en refugios desde el 26 de julio de 2026.



