Bajo el inclemente sol del mediodía deben esperar los familiares de los detenidos en el Centro de Coordinación Policial número 2 de Valera en el estado Trujillo para entregar los alimentos.
Así lo comunicó a la ONG Una Ventana a la Libertad una de las personas afectadas, quien aseguró que la medida surgió después de las aprehensiones que se dieron en el marco de la represión poselectoral.
“Antes nos dejaban hacer fila en la entrada y esperar en la sombra, incluso un funcionario tenía un escritorio para recibir los alimentos de manera organizada y entregar las tazas. Ahora esperamos aquí atrás, sin poder acercarnos. Ellos nos llaman cuando ven que somos muchos, pero se forma un desorden. Pierden tiempo ellos y nosotros también” comentó una de las afectadas.
Familiares denunciaron que para entregar alimentos a sus afectos en el centro de detención ubicado en el sector Pedro Emilio Carrillo contiguo al Hospital Universitario de Valera deben permanecer de pie hasta tres horas en un sitio donde no hay siquiera toldos ni árboles para resguardarse del sol o la lluvia.
“Quienes nos atienden son amables con nosotros, pero realmente nos gustaría que se retomara el orden en la entrega de la comida y el agua” dijo una de las entrevistadas, cuyo familiar tiene más de un año detenido.
Después del 28 de julio a los familiares no les permiten acercarse al frente de la sede, donde ahora permanecen unas motos estacionadas.
Detenidos hacinados
Según Una Ventana a la Libertad, el centro de detención está administrado por el Cuerpo de Policía del estado Trujillo (Cepet) y tiene una población de 63 privados de libertad. Sin embargo, familiares denunciaron que el recinto ha llegado a tener más de 100 detenidos en tres celdas angostas ubicadas en la planta baja de la comandancia.
Familiares de detenidos sólo demandan que se respeten los derechos humanos y las autoridades vuelvan a dispensar un trato responsable y adecuado a las personas.



