En lo que al autor de estas lÃneas toca, se niega a aceptar predicciones que no tengan nombre y apellido, fecha o al menos hechos señalados con claridad
Como cada comienzo de año, aunque este ya está bien entradito en meses, vuelven las profecÃas de Nostradamus a ponerse de moda. Sorprendentes siempre las deducciones que de sus planteamientos sacan los expertos en vaticinios. Por ejemplo, se le atribuye al célebre boticario francés haber profetizado la muerte de la reina de Inglaterra y el ascenso de Carlos, al escribir: «la muerte repentina del primer personaje, será cambiado y pondrán otro en su reino». Honestamente, uno espera un poco más de precisión en la cuarteta, algo al estilo de: «a media asta, iza bel bandera sobre dos columnas y luego pondrán al de la pluma chorreada». Asà sà que se podrÃa creer que está hablando de Isabel II y de su heredero. Pero, en fin, en materia de profecÃas la gente se contenta con poco y cada quien pone en ellas lo que desea ver.
Para este año tenemos la siguiente: «Siete meses de gran guerra, gente muerta por el mal. Rouen, Evreux no caerá ante el Rey». Según los especialistas esto se refiere a la invasión rusa de Ucrania. Para comenzar, la agresión a Ucrania ya sobrepasa el año, guerra siempre ha habido a lo largo de la historia universal y el mal siempre ha causado muertes inocentes, además, las ciudades aludidas en la cuarteta son francesas. Por lo menos podrÃa haber dicho zar, en vez de rey.
Otra predicción para el 2023: «falla de luz en Marte». Esto, que en nuestro contexto fácilmente podrÃa interpretarse como «falla de luz el martes», es tomado por los sesudos conocedores del adivino como el fracaso de la misión con la que la agencia espacial europea piensa colocar un Róver en el planeta rojo.
Y esta otra: «No abades, monjes, novicios para aprender; La miel costará mucho más que la cera de las velas. Tan alto el precio del trigo, ese hombre está agitado. Su prójimo para comer en su desesperación», ha sido interpretada en una gama de matices que va desde la renuncia del papa Francisco hasta el aumento de inflación mundial que nos conduce al canibalismo. Definitivamente, con intérpretes asÃ, no hay que ser Nostradamus, como dice el dicho, para saber lo que se avecina. Más honesto serÃa profetizar: «cualquier cosa puede suceder, incluso que no suceda nada».
En lo que al autor de estas lÃneas toca, se niega a aceptar predicciones que no tengan nombre y apellido, fecha o al menos hechos señalados con claridad. Por ejemplo, profeta serio, Miqueas, cuando vaticina: «Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre los clanes de Judá, de ti vendrá por mà uno que gobernará a Israel, cuyos orÃgenes son desde el principio, desde la antigüedad.» (Mi. 5:1) Esto se llama dar las coordenadas precisas, pues en Belén nació Jesús. ProfecÃa que concuerda, por cierto con la de otro profeta, JeremÃas: «He aquà que vienen dÃas, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra» (Jer. 23: 5). Efectivamente, Belén es la tierra del rey David, cuyo nombre figura entre los ascendientes de Jesús. Eso se llama concordancia predictiva.
Bueno, aunque el autor de estas lÃneas dista mucho de poseer el don adivinatorio de JeremÃas, ni tampoco la habilidad poética del francés, no podÃa cerrar sin lanzar algunas cuartetas proféticas de mi propia inspiración visionaria:
El cerebro conectado
veremos dentro de poco
con microchip encajado
justo en la base del coco.
Vida virtual viviremos
con el control de un botón,
 asà resucitaremos
después de cada apagón.
Lo bueno es que sin deslices
y sin vivir camuflados
estaremos muy felices,
pues seremos enchufados.
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