“Sigue siendo torturado a manos del régimen”: Defiende Venezuela exige liberación del capitán De La Sotta

La ONG detalló que en la audiencia de presentación, el capitán denunció las torturas y se declaró inocente, pero la respuesta de la jueza fue que esos tratos no eran de su incumbencia

 

La ONG Defiende Venezuela denunció que han pasado cuatro años desde que la División de Contrainteligencia Militar (“DGCIM”) detuvo al capitán de navío Luis De la Sotta por los delitos de instigación a la rebelión y traición a la patria.

Defiende Venezuela afirmó mediante un comunicado que el capitán De La Sotta es un preso político del régimen de Nicolás Maduro. 

“Desde su reclusión en el DGCIM de Boleíta, fue aislado, con restricción de alimentos, sin aseo personal y presentado a los tribunales cuatro días después de su detención sin que la familia tuviera conocimiento de dónde estaba”, se lee en el texto.

La ONG detalló que en la audiencia de presentación, el capitán denunció las torturas y se declaró inocente, pero la respuesta de la jueza fue que esos tratos no eran de su incumbencia y fue devuelto a los sótanos de la Dgcim. 

El capitán de la estuvo aislado 32 días en el “cuarto de los locos”, durante este tiempo “fue golpeado con palos de madera entre cuatro torturadores, quienes además le aplicaron asfixia mecánica con una bolsa plástica, electrocución y polvo lacrimógeno en los ojos”, denunció Defiende Venezuela.

Según la ONG, el capitán  pasó tres meses en una celda hincado, con la puerta cerrada, “recibiendo escaso alimento a través de una ventanilla, sin ver la luz del sol, sin actividad física ni intelectual, con una luz artificial encendida día y noche”. Añadueron que hasta el mes de septiembre, cuando le facilitaron acceso diario al baño, solo le permitían asearse los sábados.

Defiende Venezuela enfatizó que el capitán Luis de la Sotta necesita atención médica especializada, pues a más de tres años de su detención, un médico forense, sin practicarle los exámenes de laboratorio para su evaluación, determinó que se encontraba bien. 

Actualmente,  como consecuencia de las torturas recibidas y las condiciones insalubres de detención, el Capitán De La Sotta se contagió de COVID19, sin que le fuera suministrada atención médica.

Solicitudes ignoradas

El Instituto Casla denunció la persecución, detención arbitraria, desaparición forzada temporal, torturas y tratos crueles, inhumanos y degradantes en contra del funcionario militar.

El Cónsul del Perú en Caracas ha enviado numerosas notas consulares al régimen venezolano, reiterando su preocupación por De La Sotta y solicitando su respectiva repatriación al Perú.

La Organización de los Estados Americanos se pronunció sobre el caso en las medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicadas el 3 octubre del 2018, exigiendo la libertad del capitán.

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La ONG detalló que en la audiencia de presentación, el capitán denunció las torturas y se declaró inocente, pero la respuesta de la jueza fue que esos tratos no eran de su incumbencia

 

La ONG Defiende Venezuela denunció que han pasado cuatro años desde que la División de Contrainteligencia Militar (“DGCIM”) detuvo al capitán de navío Luis De la Sotta por los delitos de instigación a la rebelión y traición a la patria.

Defiende Venezuela afirmó mediante un comunicado que el capitán De La Sotta es un preso político del régimen de Nicolás Maduro. 

“Desde su reclusión en el DGCIM de Boleíta, fue aislado, con restricción de alimentos, sin aseo personal y presentado a los tribunales cuatro días después de su detención sin que la familia tuviera conocimiento de dónde estaba”, se lee en el texto.

La ONG detalló que en la audiencia de presentación, el capitán denunció las torturas y se declaró inocente, pero la respuesta de la jueza fue que esos tratos no eran de su incumbencia y fue devuelto a los sótanos de la Dgcim. 

El capitán de la estuvo aislado 32 días en el “cuarto de los locos”, durante este tiempo “fue golpeado con palos de madera entre cuatro torturadores, quienes además le aplicaron asfixia mecánica con una bolsa plástica, electrocución y polvo lacrimógeno en los ojos”, denunció Defiende Venezuela.

Según la ONG, el capitán  pasó tres meses en una celda hincado, con la puerta cerrada, “recibiendo escaso alimento a través de una ventanilla, sin ver la luz del sol, sin actividad física ni intelectual, con una luz artificial encendida día y noche”. Añadueron que hasta el mes de septiembre, cuando le facilitaron acceso diario al baño, solo le permitían asearse los sábados.

Defiende Venezuela enfatizó que el capitán Luis de la Sotta necesita atención médica especializada, pues a más de tres años de su detención, un médico forense, sin practicarle los exámenes de laboratorio para su evaluación, determinó que se encontraba bien. 

Actualmente,  como consecuencia de las torturas recibidas y las condiciones insalubres de detención, el Capitán De La Sotta se contagió de COVID19, sin que le fuera suministrada atención médica.

Solicitudes ignoradas

El Instituto Casla denunció la persecución, detención arbitraria, desaparición forzada temporal, torturas y tratos crueles, inhumanos y degradantes en contra del funcionario militar.

El Cónsul del Perú en Caracas ha enviado numerosas notas consulares al régimen venezolano, reiterando su preocupación por De La Sotta y solicitando su respectiva repatriación al Perú.

La Organización de los Estados Americanos se pronunció sobre el caso en las medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicadas el 3 octubre del 2018, exigiendo la libertad del capitán.

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Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.