Álex Vásquez S.
@AlexVasquezS
Parece que el juego comienza a destrabarse y que el diálogo entre la oposición y el gobierno iniciará el lunes, a menos a través de mensajeros, pues ninguno de los actores políticos accede a verse las caras hasta que el otro acepte una batería de ambiciosas condiciones.
La Mesa de la Unidad Democrática exige ampliar la mediación con el Vaticano, la Organización de Estados Americanos y ex presidentes de otros países; que el lugar de las reuniones sea concertado y no sea República Dominicana; que se realice el referéndum revocatorio este año; se libere a los presos políticos y se respete la autonomía del Parlamento.
El presidente Nicolás Maduro, por su parte, pide que la oposición acepte y se una a la Comisión por la Justicia y la Verdad, se reúna con las víctimas de las protestas de 2014 y apoye sus medidas económicas.
El lunes, probablemente en la Embajada de España en Caracas, los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, de España, y Martín Torrijos, de Panamá, escucharán a representantes de la colación opositora Mesa de la Unidad Democrática y luego presentarán sus inquietudes y exigencias ante el Ejecutivo, en el Palacio de Miraflores.
Desde que se anunció la llegada de Rodríguez Zapatero a Caracas, comenzaron los ataques a la oposición por parte de sus más radicales seguidores, quienes afirmaron que el socialista es un “colaboracionista” que sólo quiere resguardar los intereses de Maduro. Sin embargo, Henry Ramos Allup, presidente del Parlamento, pidió calma y confianza, y prometió que no irán a la mesa de diálogo con los “pantalones en los tobillos”.
En un mitin que realizó la oposición el sábado en Caracas para exigir al Poder Electoral que inicie el segundo proceso de recolección de firmas para activar el referéndum recovatorio, Ramos Allup enfatizó que se sentarán a conversar con quien se tengan que sentar –delincuentes incluidos– para salvar al país, superar la crisis política y económica, liberar a los presos políticos y que los venezolanos en el exilio puedan regresar a casa.
El diputado aclaró que las reuniones no pueden hacerse en República Dominicana, porque el expresidente de ese país, Leonel Fernández, ha demostrado que está parcializado, pues trató de impedir la aplicación de la Carta Democrática de la OEA a Venezuela, para beneficiar a Maduro.
“El lugar de diálogo puede ser la OEA, en Washington; o Panamá, que es la sede del Parlamento Latinoamericano, o Venezuela, en la Conferencia Episcopal. Les pido calma: si en el diálogo está empeñado el Vaticano, el G7, la Comunidad Europea, la OEA, el gobierno norteamericano, Unasur, si todo el mundo quiere diálogo, bueno, tenemos que dialogar pero con nuestras condiciones”, reiteró el diputado.
Rodríguez Zapatero, apenas aterrizó en Caracas, opinó que las condiciones están dadas para que las conversaciones inicien y aclaró que sí se abordará la realización del revocatorio, porque es una iniciativa constitucional: “Sin duda de eso se va a hablar, y de las expectativas que puede haber en torno a eso”.
Pero algunos sectores del chavismo lucen reacios a aceptar las propuestas de la MUD. El alcalde de Libertador, Jorge Rodríguez, aclaró que sólo hablarán “sin condicionamientos de ningún tipo” para mantener un clima de paz. “Saludamos la declaración de la oposición a incorporarse al diálogo, a pesar de los elementos irrespetuosos en el comunicado del jueves”, señaló.
Condiciones imposibles. Que se realice el revocatorio en 2016 parece ser la principal piedra de tranca, pues la oposición no piensa ceder. Enrique Márquez, segundo vicepresidente del Parlamento, celebró los esfuerzos de Rodríguez Zapatero y Torrijos, así como el interés de la Unasur, la OEA y el G7 de Naciones Unidas para que el diálogo se dé, sin embargo, reiteró que el revocatorio es “imposible de negociar porque no pertenece a la MUD sino al pueblo”.
“La oposición no puede negociar un derecho constitucional, así que la consulta debe ser vista como algo inevitable. El Gobierno no puede bloquearla. Lo que queremos es una medición electoral. Más que innegociable, es inevitable que el revocatorio se realice este año”, ha aclarado.
El sociólogo Carlos Raúl Hernández opinó que cada bando está colocando condiciones sobre la mesa que el otro no va a aceptar, porque hay “demasiados factores de lado y lado que no quieren diálogo”, que sólo aceptan a reunirse con Rodríguez Zapatero y Torrijos por la intensa presión de la comunidad internacional.
“Nadie quiere quedar como el malvado, pero ponen condiciones imposibles. Recomendaría a quienes quieren hacer un encuentro, que buscaran algunos expertos en negociación, porque mientras más condiciones se ponen, menos fácil se hace. No soy muy optimista con que el diálogo se vaya a realizar”, indicó.
Hernández opinó que la realización del revocatorio este año es la principal piedra de tranca porque implicaría la rendición incondicional del gobierno. “Si se hace, el gobierno queda fuera y sin ningún mecanismo de defensa. Ponerlo como una condición, es ponerle la condición de que se rinda para hablar. Creo que eso no es posible”, agregó.
El también doctor en Ciencias Políticas lamenta que se haya vendido como una derrota la posibilidad de que se haga el revocatorio en 2017, pues a su juicio si eso ocurre se instalaría un gobierno de transición. “Si se hace y Maduro queda apabullado, todo no puede quedar igual en el gobierno. No es derrota que sea el año que viene: si Maduro sale el año en 2017 en esas condiciones, lo que viene es un gobierno distinto, de transición, acordado por ambas partes”, añadió.




