Gochadas Por Elsa Albertini

Protestas en Venezuela Photo: EFE

Hoy estuve recordando eso que me contaba mi querida abuela – que fue más caraqueña que el Ávila- aunque terminó sus años en tierras andinas, me decía que en tiempo de Medina Angarita se escuchaba a la gente comentar: “¡Andino el Presidente, Andino el Gobernador, Andino el pan que comemos… Misericordia Señor!

Lo que me recuerda que en estos días muchos se preguntan: ¿Cómo protestan los gochos? ¿Por qué no tienen miedo? ¿Cuál es ese poder sobrenatural que los acompaña?

Ahora mismo estoy regresando de una gran marcha que dimos hoy todos los san cristobalenses que soñamos un país mejor, desde el obelisco de los Italianos, hasta la 7ma Avenida -que forma parte del downtown de Gochilandia- llegamos al punto de encuentro a eso de las 10am y encontramos 2 tanquetas de la Guardia Nacional Bolivariana, estos queridos soldados sabían que los gochos no los dejaríamos llegar muy lejos, como es frecuente por aquí, las tanquetas retrocedieron mientras todos animábamos su salida, porque manifestar no hace daño a nadie, no mata, no destruye.

Acompañada de la señora con la cacerola, la joven soñadora, el chamo que anhela una oportunidad de trabajo y todos los que respiramos este aire de verde montaña, Andinos, gochos, provincianos o como nos quieran llamar, subimos y bajamos las avenidas de nuestra ciudad –los conocedores de esta tierra saben que no es tarea fácil- . Mientras se cantaban consignas, logré leer una pancarta que recuerdo especialmente: “Venezuela: un país que necesitaba que lucharan por ella, encontró sus héroes en una ciudad pequeña, pero llena de valientes” mientras escuchábamos a Chucho Corrales y su “tierra tachirense” no puedo ocultarles que al recordarlo la sangre se acelera.

Las madres de esta tierra fértil se quedan pidiéndole al Santro Cristo de la Grita  que proteja a sus muchachos, pero no les impiden que salgan a luchar por sus ideales, por estos lares, es casi tan religioso ir a misa los domingos como al estadio para apoyar al deportivo Táchira, eso demuestra que en esta tierra andina, no importa si tenemos chance o estamos en desventaja igualmente apoyaremos al equipo.

Si, los gochos hemos trancados calles, hemos marchado y manifestado y tenemos al gobierno dando vueltas en círculos, pero también, estamos hasta la coronilla de hacer colas por alimentos, que sólo podamos comprar 32 litros de gasolina diarios, –nosotros, que en nuestra tierra se descubrió el primer yacimiento de petróleo- de la inseguridad, del contrabando, del desempleo, de los enchufados y de otras muchas razones que no se limitan a este estado. ¿Les digo cual es mi conclusión? No nos diferenciamos en nada más que el hablar, de los demás Venezolanos…

 Del pescador que se levanta con el alba a trabajar, del caraqueño que baja 300 escalones a las cinco de la mañana para agarrar el carrito, del guaro melodioso, del llanero y su amor a la tierra, del indio y su tesoro natural. Todos estamos hechos de esta mezcla de montaña, sol y mar.

Nosotros los que hoy manifestamos también somos hijos de Bolívar, también es nuestro el Orinoco, el Auyantepuy, Los Medanos de Coro y el Pico Bolívar, es nuestro también el petróleo que no hemos sabido sembrar,  los minerales que adornan esta tierra pero que ya no se ven brillar, el Panteón Nacional, el Teresa Carreño, Simón Díaz, Alfredo Sadel, Cruz Diez y Soto también nos representan. Ahora debemos reflexionar y hacer pensar a estos nuestros soldados, ¿Están defendiendo los ideales de otro? ¿Están reprimiendo al pueblo al que pertenecen? Cómo decía hoy una consigna en la marcha “Soldado hermano, tu hijo está a mi lado”. Pero no se vale perder la esperanza, les daremos el tiempo que sea necesario para recapacitar, pues la resistencia no es más que aguantar con valor mientras otros recobran su honor.

Los venezolanos hace un tiempo atrás llorábamos con el Alma Llanera, ahora lloramos a  nuestros seres queridos porque una bala se los llevó, años atrás se terminaba la fiesta cuando nos cansábamos de bailar, ahora nos vamos temprano porque todos sabemos que en la madrugada el hampa se desata. En mi familia luego de ver a Valentina Quintero y su bitácora salíamos a pasear por el país sin miedo a terminar como Mónica Spear. Y muchísimas situaciones que hoy anhelamos tan grandes o sencillas como un litro de leche.

Así que adelante, aquí el que se cansa entra a su casa toma agua y vuelve a salir, todos nosotros que poblamos este hermoso país debemos ganarnos el honor de llamarnos Venezolanos, si antes no lo teníamos claro ahora el mundo entero nos lo recuerda, Venezuela duele en cada rincón del mundo y de nuestros corazones. Arriba los Venezolanos que parieron a los gochos.

Me despido recordándoles que Venezuela vale la pena, que resistir es la salida y Dios es nuestra guía.

Elsa Albertini 

*miembro de la Asociación Civil FORMA y Lic. en Comunicación Social

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Protestas en Venezuela Photo: EFE

Hoy estuve recordando eso que me contaba mi querida abuela – que fue más caraqueña que el Ávila- aunque terminó sus años en tierras andinas, me decía que en tiempo de Medina Angarita se escuchaba a la gente comentar: “¡Andino el Presidente, Andino el Gobernador, Andino el pan que comemos… Misericordia Señor!

Lo que me recuerda que en estos días muchos se preguntan: ¿Cómo protestan los gochos? ¿Por qué no tienen miedo? ¿Cuál es ese poder sobrenatural que los acompaña?

Ahora mismo estoy regresando de una gran marcha que dimos hoy todos los san cristobalenses que soñamos un país mejor, desde el obelisco de los Italianos, hasta la 7ma Avenida -que forma parte del downtown de Gochilandia- llegamos al punto de encuentro a eso de las 10am y encontramos 2 tanquetas de la Guardia Nacional Bolivariana, estos queridos soldados sabían que los gochos no los dejaríamos llegar muy lejos, como es frecuente por aquí, las tanquetas retrocedieron mientras todos animábamos su salida, porque manifestar no hace daño a nadie, no mata, no destruye.

Acompañada de la señora con la cacerola, la joven soñadora, el chamo que anhela una oportunidad de trabajo y todos los que respiramos este aire de verde montaña, Andinos, gochos, provincianos o como nos quieran llamar, subimos y bajamos las avenidas de nuestra ciudad –los conocedores de esta tierra saben que no es tarea fácil- . Mientras se cantaban consignas, logré leer una pancarta que recuerdo especialmente: “Venezuela: un país que necesitaba que lucharan por ella, encontró sus héroes en una ciudad pequeña, pero llena de valientes” mientras escuchábamos a Chucho Corrales y su “tierra tachirense” no puedo ocultarles que al recordarlo la sangre se acelera.

Las madres de esta tierra fértil se quedan pidiéndole al Santro Cristo de la Grita  que proteja a sus muchachos, pero no les impiden que salgan a luchar por sus ideales, por estos lares, es casi tan religioso ir a misa los domingos como al estadio para apoyar al deportivo Táchira, eso demuestra que en esta tierra andina, no importa si tenemos chance o estamos en desventaja igualmente apoyaremos al equipo.

Si, los gochos hemos trancados calles, hemos marchado y manifestado y tenemos al gobierno dando vueltas en círculos, pero también, estamos hasta la coronilla de hacer colas por alimentos, que sólo podamos comprar 32 litros de gasolina diarios, –nosotros, que en nuestra tierra se descubrió el primer yacimiento de petróleo- de la inseguridad, del contrabando, del desempleo, de los enchufados y de otras muchas razones que no se limitan a este estado. ¿Les digo cual es mi conclusión? No nos diferenciamos en nada más que el hablar, de los demás Venezolanos…

 Del pescador que se levanta con el alba a trabajar, del caraqueño que baja 300 escalones a las cinco de la mañana para agarrar el carrito, del guaro melodioso, del llanero y su amor a la tierra, del indio y su tesoro natural. Todos estamos hechos de esta mezcla de montaña, sol y mar.

Nosotros los que hoy manifestamos también somos hijos de Bolívar, también es nuestro el Orinoco, el Auyantepuy, Los Medanos de Coro y el Pico Bolívar, es nuestro también el petróleo que no hemos sabido sembrar,  los minerales que adornan esta tierra pero que ya no se ven brillar, el Panteón Nacional, el Teresa Carreño, Simón Díaz, Alfredo Sadel, Cruz Diez y Soto también nos representan. Ahora debemos reflexionar y hacer pensar a estos nuestros soldados, ¿Están defendiendo los ideales de otro? ¿Están reprimiendo al pueblo al que pertenecen? Cómo decía hoy una consigna en la marcha “Soldado hermano, tu hijo está a mi lado”. Pero no se vale perder la esperanza, les daremos el tiempo que sea necesario para recapacitar, pues la resistencia no es más que aguantar con valor mientras otros recobran su honor.

Los venezolanos hace un tiempo atrás llorábamos con el Alma Llanera, ahora lloramos a  nuestros seres queridos porque una bala se los llevó, años atrás se terminaba la fiesta cuando nos cansábamos de bailar, ahora nos vamos temprano porque todos sabemos que en la madrugada el hampa se desata. En mi familia luego de ver a Valentina Quintero y su bitácora salíamos a pasear por el país sin miedo a terminar como Mónica Spear. Y muchísimas situaciones que hoy anhelamos tan grandes o sencillas como un litro de leche.

Así que adelante, aquí el que se cansa entra a su casa toma agua y vuelve a salir, todos nosotros que poblamos este hermoso país debemos ganarnos el honor de llamarnos Venezolanos, si antes no lo teníamos claro ahora el mundo entero nos lo recuerda, Venezuela duele en cada rincón del mundo y de nuestros corazones. Arriba los Venezolanos que parieron a los gochos.

Me despido recordándoles que Venezuela vale la pena, que resistir es la salida y Dios es nuestra guía.

Elsa Albertini 

*miembro de la Asociación Civil FORMA y Lic. en Comunicación Social

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